Desde la Cinco de Mayo, que concentra comercio popular, viviendas modestas y mucho tránsito, se observa la moderna zona de Punta Pacífica, un aglomerado de torres de apartamentos y oficinas construidas sobre un relleno en el mar, al mejor estilo del emirato árabe de Dubai, un símbolo de la ola modernizadora de los últimos años en Panamá.
La opulencia de Punta Pacífica, impoluta de propaganda política, se suma a otras señales del progreso en el país, como el primer metro de Centroamérica y las obras de ampliación del Canal de Panamá.
La capital encierra los contrastes de una sociedad que avanza hacia la modernización, mientras arrastra problemas de pobreza y desigualdad comunes a otras naciones latinoamericanas.
La expectativa es que los 1.000 millones de dólares anuales que recibe actualmente Panamá por el Canal crezca gradualmente con la ampliación a 3.100 millones a partir de 2025 pero esos números no atenúan los contrastes que heredará el ganador de las elecciones del domingo.
Aunque muchos electores siguen viendo la política bajo la óptica tradicional de izquierda y derecha, esa dicotomía no alcanza para explicar a los políticos panameños.
Navarro, del Partido Revolucionario Democrático (PRD), es el heredero del nacionalismo izquierdista pero propugna "mano dura". Varela viene del derechista Partido Panameñista, pero en su campaña promete frenar la inflación mediante el control de precios.
Arias, el candidato oficialista apunta a mejorar el desarrollo social.