Los homosexuales chilenos esperaron 12 años una ley que les permitiera unirse legalmente, pero una huelga por tiempo indefinido en el Registro Civil pone en duda el inicio de esas uniones.
Los homosexuales chilenos esperaron 12 años una ley que les permitiera unirse legalmente, pero una huelga por tiempo indefinido en el Registro Civil pone en duda el inicio de esas uniones.
Las primeras uniones entre personas del mismo sexo debían comenzar a registrarse el próximo jueves, cuando empezará a regir la norma que creó el llamado "acuerdo de unión civil''. Poco más de 150 parejas están inscritas para convertirse en convivientes legales.
La huelga en el Registro Civil, que de momento no tiene visos de solución, se ha convertido en una pulseada entre los funcionarios públicos y el gobierno. La administración de Michelle Bachelet se ha negado a negociar si antes los trabajadores no finalizan la paralización.
Nelly Díaz, presidenta de los funcionarios, dijo que demandan un bono prometido por el exministro de Justicia y actual titular de Defensa, José Antonio Gómez.
El viceministro del Interior, Madhmud Aleuy, señaló el martes que "es incomprensible que personas que tienen promedios de sueldo de 1.023.000 pesos al mes (unos 1.500 dólares), cuando los chilenos tienen un promedio de sueldo de 476.000 (700 dólares)'' exijan un bono.
El gobierno de Chile confirmó que las uniones civiles se realizarán por funcionarios de gobernaciones e intendencias
Quienes inscriban su unión podrán heredar de su pareja los bienes que adquieran en común, decidir sobre tratamientos médicos cuando su pareja esté impedida de hacerlo, visitarla cuando esté internada en una unidad de enfermos críticos, entre otros derechos propios del matrimonio excepto la adopción.
Según cifras oficiales, unos dos millones de personas que conviven, heterosexuales y homosexuales, podrán acogerse a la ley para legalizar sus uniones.