20 de octubre de 2016 - 00:00

Hillary no echa luz sobre las sombras que lanzó Wikileaks

El sitio web habría difundido correos del jefe de Campaña de la candidata demócrata.

Desde el 7 de octubre, el sitio web WikiLeaks ha divulgado miles de correos electrónicos conseguidos de una cuenta de Gmail que supuestamente pertenece al jefe de la campaña de Hillary Clinton, John Podesta.

El equipo de Clinton se encontró así en la difícil situación de no confirmar ni negar la autenticidad de los correos pero al mismo tiempo acusar a Rusia de estar detrás del ataque para influenciar la elección del 8 de noviembre en favor de Donald Trump.

Los mensajes de Podesta no contienen -hasta ahora- revelaciones explosivas, pero volvieron a dejar a Clinton a la defensiva

Las revelaciones más delicadas provienen de las transcripciones de conferencias particulares que Clinton ofreció a bancos de inversión y otras instituciones financieras entre 2013 y 2015, a un costo de cientos de miles de dólares.

Clinton se niega a divulgar las transcripciones, una decisión que durante la disputa interna con Bernie Sanders hizo que la acusaran de ser una candidata demasiado próxima a Wall Street.

Los textos divulgados por WikiLeaks incluyen fragmentos de varias conferencias y la transcripción completa de tres ponencias en Goldman Sachs, que especialmente muestra cómo la candidata presidencial se encontraba cómoda entre los banqueros.

En esas conversaciones, Clinton mostró pragmatismo y propuso un entendimiento, una posición mucho menos rígida que la que defiende en los debates sobre Wall Street.

En otra conferencia, ante un grupo de especulación inmobiliaria en abril de 2013, Clinton dijo que la “política es como hacer salchichas”, y que era “necesario tener una posición pública y una privada”.

Los mensajes también revelan choques entre la hija de Hillary, Chelsea, y Doug Band, un experimentado auxiliar de su padre y ex presidente Bill Clinton, por las operaciones en una rama de la Fundación Clinton.

Por otra parte, en abril de 2015 el equipo de Clinton tuvo que tomar una decisión sobre si debían aceptar donaciones de campaña de lobbistas que representan a países extranjeros.

En las discusiones, se tornó claro que se podían meter en problemas al aceptar dinero de lobbistas que representaban a Irak, Azerbaiyán, Egipto, Libia y los Emiratos Árabes Unidos.

Después de muchas marchas y contramarchas, uno de los responsables de la campaña, Robby Mook, expresó que en su opinión deberían aceptar las donaciones y “administrar los ataques”.

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