9 de julio de 2017 - 00:00

Hamas se encamina a una guerra contra Israel

A Israel no le conviene una guerra abierta contra Hamas. Ya las tuvo y no logró grandes éxitos. Sólo debe mantenerlo a raya.

Nuestro mundo tiene regiones donde es más común la guerra que la paz cotidiana que vivimos los argentinos o los del continente americano. Es común escuchar sobre los horrores de la guerra civil en Siria e Irak, las guerras civiles en Libia y Yemen. El enfrentamiento con Qatar nos hace pensar en la hipótesis de que Hamas se encamina a una guerra contra Israel, cuyos resultados pueden ser funestos para ambos bandos.

Hamas está bloqueada en la Franja de Gaza por Egipto e Israel. No tiene puerto ni aeropuerto por el bloqueo israelí. La ANP (Autoridad Nacional Palestina) e Israel le cortan electricidad y salarios. Y tampoco puede recibir ayuda económica de Qatar y Turquía.

En 2005, Israel entregó este territorio a la ANP con la llamada desconexión. En 2007 se produjo una guerra civil entre Hamas y Al Fatah, quedándose Hamas con el control de Gaza; mientras que Al Fatah se quedó con el control de la parte de Cisjordania cedida por Israel.

La crisis económica y energética en Gaza y el creciente aislamiento de Hamas, asfixiado por la Autoridad Nacional Palestina (ANP) en Ramala y con su aliado Qatar perdiendo fortaleza, hacen cada vez más probable un nuevo enfrentamiento bélico entre los grupos terroristas que controlan la Franja de Gaza contra Israel.

Hamas se encuentra huérfano y aislado, posiblemente busque una guerra contra Israel. La guerra contra Israel unifica a los árabes y la paz los divide.  Veamos algunos hechos que nos producen formular dicho pronóstico:

La ANP encabezada por Mahmud Abbas, del rival Al Fatah, está tensando la cuerda como nunca, con la explicación de que, si Hamas no le devuelve el control de Gaza, entonces no hay motivo para seguir financiándola.

Israel se ha alineado con Mahmud Abbas, al aceptar cortar el suministro eléctrico, un 40 % del cual la ANP dejó de pagar, provocando cortes de luz de más de catorce horas al día.

Además, Mahmud Abbas ha recortado el 30 por ciento de los salarios de los funcionarios en Gaza, ha suspendido los sueldos a los terroristas presos de Hamas en cárceles israelíes y ha disminuido también los pagos de medicamentos, dejando al territorio, que ha provocado el bloqueo israelí y egipcio desde hace una década, en una peligrosa situación.

Egipto.Una delegación de Hamas encabezada por su jefe en la Franja, Yahya Sinwar, fracasó en el intento de negociar con Egipto nuevos apoyos y una salida a la situación. Egipto se encuentra enfrentando a la Hermandad Musulmana en Egipto y a un grupo fundamentalista ligado al Estado Islámico que actúa en el Sinaí. Todo esto le produce una gran reducción de capitales al disminuir su turismo. Los intereses comunes entre Egipto e Israel son cada vez más fuertes.

Turquía ha restablecido relaciones diplomáticas con Israel, rotas en el 2010 por defender la causa palestina. Ahora, Israel vende gas del Mediterráneo a Turquía y es así como se favorece el acercamiento diplomático. A cambio, Turquía limita las actividades de Hamas y expulsará a Saleh al Arouri, dirigente islamista palestino exiliado en Estambul y acusado por Israel de teledirigir acciones terroristas en Cisjordania. Arouri acaba de ser expulsado de Qatar en junio de 2017 y exiliado a Turquía.
 
Irán dejó de financiar a Hamas cuando Hamas se unió a la Hermandad Musulmana de Egipto. Meshaal tuvo que abandonar Siria y trasladarse a Egipto. La pérdida de parte del apoyo de Qatar también puede empujar a Hamas de nuevo a buscar una alianza más fuerte con Irán. Este es el deseo del otro grupo que actúa en Gaza, Yihad Islámica, fundamentalistas chiítas que han perdido protagonismo con Irán porque su fuerte apoyo va dirigido a la milicia libanesa de Hezbollah en la guerra civil de Siria.

Siria. El gobierno de Assad también lo financiaba pero ahora se ve inmersa en una guerra civil fratricida.

Arabia Saudita. Qatar se ve presionada por sus hermanos del Golfo arábigo para romper y dejar de financiar a los grupos terroristas que desestabilizan el poder de los sunitas. Ahora le presionan para que deje de comerciar con Irán y deje de financiar al Hamas y expulse a sus líderes que residen actualmente en su territorio. Arabia Saudita se ha acercado diplomáticamente a Israel para enfrentar a su gran enemigo religioso, Irán.

Todo esto podría llevar a la población palestina que vive en la Franja de Gaza a protestar masivamente contra Hamas, lo que empujaría al movimiento a rebajar la tensión de la forma más fácil posible: atacando a Israel, con el efecto unificador que esto tiene entre los palestinos.

En enero de 2017, ya hubo protestas, pero Hamas consiguió acallarlas con ayuda de dos socios regionales: Qatar, que facilitó dinero, y Turquía, que proporcionó combustible. Actualmente, Turquía los ha abandonado y Qatar se ve en la misma situación.

Hamas puede empujar la escalada mandando a jóvenes a manifestarse a la valla fronteriza con Israel (ya han muerto dos jóvenes en protestas de este tipo en los últimos días) o permitiendo a los pequeños grupos a lanzar cohetes.

Hamas tiene que calcular si atender a su público o arriesgarse a otra devastación, que podría hacerle también perder terreno.

En varias ocasiones Israel atacó a Hamas en Gaza con resultados funestos para la población palestina y ningún éxito significativo para Israel. Los islamistas estén cada vez más arrinconados. De seguir, el deterioro podría abocar a la población a una nueva contienda militar, que nadie desea.

Israel. Para hablar de las necesidades de este país habría que hacer otro artículo. Pero sujeto al Medio Oriente, a Israel no le conviene una guerra abierta contra Hamas. Ya las tuvo anteriormente y no logró grandes éxitos. Sólo mantener a raya a Hamas para que no le tire misiles, a pesar de todo, algunos siguen cayendo. A Israel le conviene que la mirada internacional esté puesta en Irán. Desearía que Occidente invada Siria y desaloje a Assad. La posibilidad de que la ANP luche a su lado e invada Gaza es prácticamente improbable. Si bien le convendría que Mahmud Abbas tome el control de Gaza y expulse a Hamas de la zona.

Hamas, que controla la Franja de Gaza, proclama abiertamente la destrucción del Estado judío y ha combatido a Israel en tres guerras desde que arrebató el control del enclave costero al movimiento Fatah, que lidera del presidente palestino Mahmud Abbas en 2007. En esta guerras varias fuentes militares israelíes admitieron su fracaso al no poder desalojar a Hamas de Gaza o no haber podido destruir sus túneles.

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