Tres argentinos que supuestamente estaban desaparecidos en Filipinas, tras el paso del devastador tifón Haiyan, fueron hallados ayer. Por ahora no trascendieron sus nombres.
Tres argentinos que supuestamente estaban desaparecidos en Filipinas, tras el paso del devastador tifón Haiyan, fueron hallados ayer. Por ahora no trascendieron sus nombres.
El sacerdote argentino en Filipinas, Gustavo Aguilera (ver nota aparte), había alertado que estas tres personas no se habían reportado y que se desconocía su paradero. "Están buscando a tres argentinos que no han sido reportados", había dicho Aguilera en diálogo con Radio 10. "Según la embajada hay unos cien argentinos aquí. La mayoría somos religiosos", agregó.
Ayer a la mañana, la Cancillería argentina no contaba aún con esa información. Y no podía confirmar que hubiera conciudadanos desaparecidos. Y el encargado consular en Filipinas, Hernando Díaz, había indicado ayer que no se habían reportado víctimas ni desaparecidos. Por eso la denuncia de Aguilera había sorprendido ayer.
En algunas zonas afectadas la situación es desesperante. Miles de sobrevivientes del tifón Haiyan, que habría dejado más de 10.000 muertos, esperaban ayer agua y comida urgente, el mismo día en que salieron hacia la zona de la catástrofe barcos de ayuda estadounidenses y británicos.
Seis días después del paso de uno de los tifones más potentes de la historia del país, que iba acompañado de vientos de 300 km por hora y olas de hasta 5 m parecidas a las de un tsunami, la ONU teme "lo peor" en las zonas más afectadas, principalmente las islas de Leyte y Samar, y pidió ayer 301 millones de dólares para ayudar a las víctimas.
"Acabamos de lanzar un plan de acción que se concentra en la comida, la salud, el saneamiento, los refugios, el retiro de escombros y la protección de los más vulnerables. Este plan requiere 301 millones de dólares", dijo Valerie Amos, la jefa de las operaciones humanitarias de la ONU en Manila.
"Tememos lo peor", dijo John Ging, director de operaciones de la oficina de coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU. Se habló de un número de víctimas que podría alcanzar 10.000 personas sólo en la ciudad de Tacloban, la capital de la provincia de Leyte.
En total más de diez millones de personas, el 10% de la población del país, se ha visto afectada por el tifón y al menos 660.000 personas perdieron su casa.
Las autoridades no logran hacer frente a la magnitud del trabajo para dar refugio y abastecer con agua, comida y medicamentos a los supervivientes, muchos de los cuales intentan huir de la zona.
La Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación pidió a la comunidad internacional 24 millones de dólares para la emergencia.
"¿Dónde está la comida?"
"Aquí no hay nada para nosotros. Ya no tenemos casa ni dinero ni papeles", dice desesperada Carol Mampas, de 48 años, con su hijo de 3 años con fiebre en los brazos.
"Por favor, digan a las autoridades que nos ayuden. ¿Dónde está la comida? ¿Donde está el agua? ¿Dónde están los soldados para recoger los cadáveres?", se pregunta esta mujer que, como miles de sobrevivientes, pasó la noche en el maltrecho aeropuerto de Tacoblan con la esperanza de tomar un vuelo para abandonar la ciudad.
Las calles allí siguen llenas de cadáveres en descomposición y muchas personas armadas saquean los edificios todavía en pie. Para prevenir los saqueos las autoridades anunciaron ayer la imposición del toque de queda.