Gustavo Agostini, el mendocino que hace espumantes en la India

Es el responsable enológico de cada botella elaborada por Chandon en esas tierras. Nos cuenta sobre esa inusual experiencia.

Gustavo Agostini, el mendocino que hace espumantes en la India

Un par de cruces de mails, a destiempo por supuesto, sirvieron para saber aún más de Gustavo Agostini, el enólogo mendocino que desde hace tres años se dedica a la elaboración de espumantes en la India, para la sexta bodega de Chandon en el mundo.

“Hace casi tres años que estoy aquí, junto a mi esposa, justamente en Nashik y estoy orgulloso de representar a Mendoza y Argentina en este país tan especial”, nos cuenta en un primer y breve contacto.

Pero Agostini no es nuevo en esto. Ya hace casi 15 años que se especializa en la producción de vinos espumantes, no sólo en Chandon, sino también en bodegas como Salentein y NQN, en la Patagonia.

Guarda 14 quiso saber más de la experiencia del enólogo argentino en esas tierras y conocer a fondo de qué se trata la labor que desempeña, además de mostrar un destino enológico poco común y que, según el propio Agostini, cuenta con mucho potencial.

“Aunque la vitivinicultura es un tanto nueva en la agricultura india, tiene futuro. Nashik, donde trabajo, es muy buena región para la producción de uva y para la elaboración de grandes vinos espumantes”, asegura.

- ¿Cuánto hace que estás en el grupo y por qué surge la idea de ir a la India?

- En total hace 14 años que trabajo en Chandon, 11 años trabajando en Argentina y casi 3 en Chandon India. Para empezar con los desafíos, nos mudamos a Neuquén para desarrollar un nuevo proyecto denominado Viñedos de la Patagonia -Bodega NQN.

Trabajé como primer enólogo, posteriormente volví a Bodegas Chandon como enólogo responsable de espumantes en Argentina y actualmente en India.

Lo de la India fue como un mix de necesidades tanto personales como de la empresa. A fines de 2014 la compañía necesitaba a alguien que fuera responsable enológico de la sexta bodega de espumantes del grupo.

Por el lado personal, quería seguir creciendo, capacitarme de la mejor manera y, sobre todo, continuar con nuevos desafíos.

Me comentaron el proyecto, me entusiasmé, lo conversé con mi compañera de ruta (mi esposa Mariela) y aceptamos. Armamos las valijas, cerramos la puerta de nuestra casa en Mendoza y emprendimos el viaje a Nashik, India.

- Suena a mucha responsabilidad...

- Soy el responsable enológico de cada botella: desde el viñedo hasta el producto final, siempre en vinos espumantes.

- ¿Qué características tiene el lugar donde estás?

- El clima en el Estado de Maharastra es muy distinto al de Mendoza. Nashik, donde estoy específicamente, está clasificado como tropical. Llueve durante tres o cuatro meses seguidos.

En época de monzones, durante julio y octubre, puede llover hasta 800 mm. La temperatura media anual es de 24,7° C, pero con máximas de 49 grados y mínimas de 10.

Algo muy interesante es que durante la cosecha, que va de enero a marzo, estamos en invierno y eso permite una excelente calidad en nuestras uvas con características analíticas y degustativas excepcionales. El ciclo vegetativo de la planta es muy especial.

Si no fuera interrumpido por podas y/u hormonas, no se detendría y podríamos cosechar hasta dos veces al año. Una cosecha de buena calidad y la segunda de baja calidad. Hay productores que manejan dos cosechas, pero su calidad de uva y rendimiento son malas.

- ¿Qué potencial tiene la India en cuanto a la producción vitivinícola?

- Tiene hoy aproximadamente 80.000 hectáreas de uva de mesa y solamente 6.000 de uvas para la elaboración de vino. Del total de producción de uvas para la elaboración de vino en la India, el Estado de Maharashtra representa alrededor del 90%, Karnataka el 7% y el 3% restante en otras regiones. La mayor parte de la superficie cultivada es de Syrah, Cabernet-Sauvignon, Merlot, Chenin Blanc, Sauvignon Blanc y Chardonnay.

La mayoría de los viñedos están en el cinturón de Nashik, Pune, Baramati y Sangali, 250 kilómetros al este de Bombai, donde se producen tradicionalmente las uvas de mesa.

- En cuanto al consumo, ¿qué les gusta?

- Hay un futuro alentador pero debemos tener paciencia. Tradicionalmente es una nación que aprecia el whisky. Muy poca gente consume vino. Existe un tabú ligado al consumo de alcohol en público, acompañado por estrictas normas religiosas.

Los jóvenes de la clase media-alta, y con mayor grado de instrucción, han adherido al vino porque perciben que está ligado a un estilo y a un alto patrón de vida. Por eso el consumo está en aumento.

- ¿Qué saben en la India de nosotros y del vino argentino?

- Durante los casi tres años que llevo aquí me ha sorprendido el conocimiento sobre Argentina. Por supuesto que la mayor información está basada en datos deportivos: hay furor por el fútbol. También son amantes del hockey y conocedores de nuestra Selección argentina.

El vino argentino ha comenzado a conocerse gracias a trabajos de bodegas nacionales junto al Consulado de Argentina, que está en permanente desarrollo de ideas y proyectos. Existen vinos blancos y tintos en las ciudades más importantes de India como Bombai, Delhi, Bangalore, Kerala, Chennai y Goa.

- ¿Qué impronta le has puesto a los productos que están elaborando?

- Más allá de la impronta de Moet & Chandon, he tenido que conocer los gustos del paladar indio, elaborar los espumantes que a ese consumidor le gustan y que tengan la calidad que nos identifica.

- ¿Cómo planeás tu futuro profesional luego de esta experiencia?

- Como mendocino me encantaría volver a mi tierra y seguir trabajando en lo que me apasiona. Gracias a este proyecto he podido conocer otras culturas, religiones y personas. Muy agradecido y feliz por ello.

Existen posibilidades dentro del grupo para trabajar en países como Argentina, Francia, Brasil, Australia, China y California. Sólo dios sabe lo que nos espera. Seguro será muy bueno.

- ¿Cómo ves a la vitivinicultura argentina?

- Desde el punto de vista económico estamos en una etapa de transición, con opiniones de todo tipo y dependiendo de la situación de cada empresa.

No es el mejor momento para la vitivinicultura pero estoy convencido de que todo va a mejorar. Desde lejos he podido ver que en Argentina tenemos todo.

Un país que entiende de vinos, una cultura de consumo saludable, un gobierno que sabe que las zonas vitivinícolas viven del vino, regiones vitícolas tradicionales y otras nuevas y, por sobre todo, gente trabajadora en cada viñedo y bodega.

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