1 de julio de 2015 - 00:00

Grecia ya entró en mora con el FMI

No pagó anoche 1.500 millones de euros y se convierte en el primer país desarrollado que incumple con el Fondo. Pidió un nuevo rescate, que la UE estudiará hoy.

Grecia entró en mora de su deuda con el Fondo Monetario Internacional (FMI) ayer tras no realizar un pago por 1.500 millones de euros (1.700 millones de dólares) antes de las 24 hora europea, informó el ente financiero con sede en Washington.

El portavoz del FMI, Gerry Rice, confirmó que Grecia no realizó el reembolso al FMI.
"Hemos informado a la Junta de Gobernadores que Grecia ahora está en atrasos y sólo puede recibir financiamiento del FMI una vez sean aclarados", añadió.

De esta manera, Grecia se convierte en el primer país desarrollado en acumular retrasos en los pagos al Fondo, que por su parte encaja el mayor default de su historia.

Grecia había prevenido ayer que no pagaría al FMI, que participó junto con la Unión Europea en los dos planes de salvamento, otorgados con una receta de austeridad drástica.

Pero Atenas hizo una solicitud de última hora ayer para extender el pago. Rice confirmó la solicitud pero la Junta de Gobernadores no tomó ninguna decisión. El pedido de Grecia “irá a la Junta de Gobernadores en tiempo debido”, señaló.

El incidente con Grecia constituye por otra parte un serio revés para la credibilidad del FMI (ver aparte), que no había registrado un incumplimiento de pagos desde 2001 con Zimbabue, y que acordó con Grecia el mayor préstamo de su historia.

Hasta hace poco, el Fondo prefería esperar que Atenas honrara sus compromisos financieros. A principios de junio, la directora gerente del organismo confiaba en las promesas del primer ministro griego Alexis Tsipras que la invitaba a “no inquietarse”.

Los problemas del FMI con Grecia no acaban ahí. El país europeo debe pagar un total de 5.400 millones de euros a las cajas del Fondo este año, sobre una deuda total de 21.000 millones.

El próximo pago de 284 millones de euros está fijado para el 1 de agosto.

El Eurogrupo convocó a una nueva reunión a realizarse hoy a la mañana para analizar el tema.

Por su parte, la canciller alemana, Angela Merkel, descartó ayer retomar cualquier discusión sobre un nuevo plan de ayuda hasta que los griegos decidan sobre la última oferta de los acreedores en el referéndum convocado por Atenas el próximo domingo y que tanto malestar provocó entre los líderes del bloque.

Al mismo tiempo que las esperanzas del gobierno de Tsipras se disolvían por la intransigencia del Eurogrupo y los líderes europeos, en la plaza Syntagma, alrededor de 20.000 personas se congregaron para reafirmar su pertenencia a la Unión Europea (UE) y pedir un acuerdo con los acreedores, aún si eso significa más ajuste y austeridad.

La multitud, que se reunió en el mismo lugar en donde ayer se concentró una marea humana similar para rechazar el ajuste, asumió como propia la posición que tomaron en los últimos días líderes de la UE e identificó el apoyo a las reformas pedidas por los acreedores con la permanencia en la Zona Euro. “Nuestra generación no tiene el derecho a hacer que el país retroceda hasta 40 años”, sentenció Teodoro, un manifestante de 44 años, que respondió al llamado de los principales partidos de la oposición, especialmente la centroderecha y la socialdemocracia.

Tras el fracaso de las negociaciones, el BCE redobló la presión sobre Grecia y se negó a aumentar los préstamos de emergencia, que eran lo único que mantenía a flote a los bancos helenos, especialmente después de la masiva corrida bancaria de este fin de semana. Tsipras se vio obligado a imponer un corralito bancario y a cerrar los bancos y la Bolsa.

El ministro de Finanzas griego, Yanis Varufakis, había adelantado ayer que, por primera vez, su gobierno no cumpliría con un pago al Fondo, lo que significa que el país entró anoche en mora, un estado que a diferencia del default, no genera consecuencias dramáticas inmediatas.

En medio de un clima dominado por la incertidumbre y el miedo, los griegos continuaron ayer haciendo largas colas frente a los cajeros automáticos de todo el país, dos días después de que el gobierno limitara las extracciones a 60 euros por día.

Pese a que el corralito se mantendrá hasta después del referéndum del próximo domingo, el Ministerio de Finanzas anunció ayer que 1.000 sucursales de cinco bancos abrirán durante tres días a partir de hoy para permitir que los jubilados -muchos de los cuales no tienen tarjeta de débito- puedan sacar hasta 120 euros por día de sus pensiones.

"El 'No' nos convertiría en Argentina o Venezuela"

Al menos 20.000 personas se manifestaron ayer en Atenas para apoyar el “Sí” en el referéndum convocado para el domingo, y apoyar las medidas y reformas exigidas a Grecia por sus acreedores.

A gritos de “dimisión”, en dirección del gobierno, y consignas como “Grecia es Europa” y “Sí a Europa”, los manifestantes desafiaron la lluvia y se reunieron en la plaza Syntagma, frente al Parlamento.

Según los manifestantes, hostiles al gobierno de Syriza, Grecia se juega su futuro en Europa si fracasan definitivamente sus negociaciones con sus socios de la UE.

El lunes, más de 18.000 partidarios del partido izquierdista gobernante Syriza se manifestaron en el mismo lugar para apoyar el “No” en el referendo.

En el acto, varios participantes manifestaron su desconcierto por el hecho de que el domingo próximo las condiciones de los acreedores ya no estarán sobre la mesa, ya que el programa europeo de ayuda a Atenas expiró finalmente anoche.
Según Yorgos, estudiante, con esta consulta "el gobierno se deshace de su responsabilidad", sometiendo al veredicto público una pregunta, la del referendo, "que no deja muchas opciones".

"El 'no' sería catastrófico, porque nos aislaría, y nos convertiría en Argentina, en Venezuela", dice este joven. 
"No tiene sentido lo que quieren que votemos. La pregunta no se sostiene, y sobre todo ahora que termina el programa" de asistencia financiera europea, abunda Vasilis, un capitán de barco jubilado desde hace un año. "Pase lo que pase, seguirá la austeridad. Hay que pagar la deuda", agrega.

En la manifestación intervinieron los alcaldes de Atenas y Tesalónica, las dos mayores ciudades del país, que promueven el ‘'Sí’ en la consulta. “Este referendo, tal y como se presenta, es una vergüenza. Nos piden que nos pronunciemos sobre un papelucho. Pero lo que está en juego es la permanencia del país en el euro”, afirmó en un discurso muy aplaudido el alcalde ateniense, Yorgos Kaminis.

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