Las inundaciones y las enormes crecidas de los ríos vinculadas al fenómeno de El Niño en la Argentina, Uruguay, Paraguay y Brasil forzaron a cientos de miles de personas en esta región a pasar las Navidades fuera de casa, o en algunos casos abandonando rápidamente sus viviendas.
En la Argentina, donde al menos dos personas -una de ellas un niño- murieron como consecuencia de las inundaciones, las provincias de Chaco, Formosa, Corrientes, Entre Ríos y Santa Fe, en el noreste de Argentina y fronterizas o cercanas a Paraguay, fueron las más castigadas. En total unas 20.000 personas se encuentran desplazadas de sus hogares.
En todo el Cono Sur se repetían las imágenes de personas utilizando botes como medio de transporte, casas inundadas a media altura y autos prácticamente sumergidos por las aguas.
En Paraguay, uno de los países más afectados, la crecida del río del mismo nombre lleva semanas complicando la vida de muchos de los habitantes de la capital, Asunción, que han sido desplazados de sus hogares. El agua comenzaba a amenazar incluso los refugios.
En total son más de 100.000 las personas desplazadas, según las últimas cifras oficiales, aunque es probable que el número haya aumentado en las últimas horas, pues cada centímetro de crecida del río impacta fuertemente en la población.
En Uruguay, el último balance hablaba de 9.083 personas desplazadas en todo el país, según el Sistema Nacional de Emergencias, siendo especialmente afectado el departamento de Artigas, con casi 3.916 de los evacuados.
Un deslizamiento de tierra en medio de un fuerte temporal dejó cuatro muertos en la región metropolitana de San Pablo, mientras al sur de Brasil continuaba la inestabilidad climática y aumentaban las familias afectadas por las inundaciones.