Granizo y calor afectaron la calidad de la pera

Desde el sector reclaman financiamiento para cosechar e industrializar la fruta que, afectada por factores climáticos, cuesta ubicarla en mercados internacionales de consumo en fresco.

Entre 30 y 40 millones de kilos de peras mendocinas podrían quedar sin destino comercial esta temporada, si no se arbitra un rápido y efectivo operativo de salvataje para asegurar el procesamiento de la producción que, afectada en su calidad por fenómenos climáticos, no tendrá cabida en el mercado de fruta fresca, según destacan desde el sector.

La situación, agravada por un escenario comercial enrarecido también para la pera que sí cumple condiciones de calidad para consumo en fresco y será trabajada en los empaques, está siendo evaluada con preocupación en el seno de la Asociación de Productores y Exportadores de Frutas Frescas (Aspeff) de Mendoza, desde donde reclaman la inmediata intervención del Gobierno de la Provincia.

Mientras, por estas horas, debería iniciarse aquí la etapa más intensa de cosecha de peras, el gerente de la entidad, Raúl Aruani de la Aspeff, aseguró que “buena parte de la producción mendocina de peras no pasará por los empaques para acondicionarla y destinarla al consumo en fresco, “porque no reúne los requerimientos de calidad que exigen no sólo los mercados del exterior sino también el mercado interno”.

Aruani atribuyó a factores climáticos el deterioro del valor comercial de la pera para consumo en fresco. En ese sentido, explicó que, “por un lado, mucha fruta quedó tocada por el granizo y, por otra parte, los excesivos y persistentes calores que tuvimos en momentos críticos de la evolución fenológica de los cultivos, impidieron que los frutos se desarrollaran normalmente y pudieran tomar un tamaño adecuado al momento de la cosecha”.

Según evalúan en la Aspeff, entre 30 y 40 millones de kilos de peras habrían sufrido esta temporada el impacto de esos fenómenos. Esto representaría alrededor de la mitad de la producción estimada para esta campaña en la provincia.

Recordemos, en ese sentido, que el Pronóstico de Cosecha Frutícola para la temporada 2014/2015, difundido por el Instituto de Desarrollo Rural a comienzos de diciembre, proyectaba una producción de peras, a cosecha, de alrededor de 65 millones de kilos, con una disminución cercana al 25% respecto de lo estimado para el ciclo 2012/2013 (último con volúmenes comparables, considerando que el año pasado   -2013/2014- la producción frutícola mendocina había sido diezmada por las heladas tardías de primavera).

En su momento Aruani había coincidido en que podía esperarse esa disminución y, si bien en términos absolutos se inclinaba más por unos 75 millones de kilos, no descartaba que la cosecha finalmente pudiera quedar en algún volumen situado entre esa cifra y la de 65 millones que consignaba el pronóstico oficial.


Sin destino comercial
Normalmente, la fruta afectada por el granizo o de tamaños chicos -que no cumple con los requerimientos técnicos para embalarla y mandarla al mercado de consumo en fresco- se deriva a industria, para elaboración de pulpas y, posteriormente, otros subproductos.

Pero lo que advierten desde la Aspeff es que, en este momento (cuando se inicia la recolección del mayor volumen de la producción de peras de esta campaña en Mendoza) las plantas industriales están saturadas con durazno y no habrían incluido a la pera en sus programas o, al menos, no en un volumen tan importante, y menos en este momento de la temporada.

De hecho, desde la organización que nuclea a los productores y exportadores de frutas frescas, su presidente, Juan Riveira, reveló que, de los primeros sondeos realizados ante algunos establecimientos fabriles, surge que “la industria podría empezar a recibir peras recién alrededor del 20 de febrero, pero sin asegurar que vaya a estar en condiciones de hacerlo”.

Es que las fábricas tomaron previsiones financieras para los programas de producción definidos y, como en ellos no entraba la pera, no tendrían recursos para afrontar el proceso de esas 30.000 ó 40.000 toneladas.

De todos modos, aunque recibieran esa materia prima, está claro que la fruta cosechada ahora debería “esperar” alrededor de un mes en frigorífico, para ser entregada luego a las plantas procesadoras.

El problema es que buena parte de los productores no disponen de bines (envases) que la contengan ni de infraestructura de frío y, si hubiera espacio suficiente para albergar transitoriamente esos 30 ó 40 millones de kilos, tampoco tienen “espaldas” financieras como para salir a contratar espacio en las cámaras frigoríficas.


Financiamiento urgente
Por eso, Riveira instó al Gobierno de la Provincia a disponer medidas urgentes de apoyo al sector primario y a la industria, para transformar toda esa producción en no perecedera y diseñar luego -entre las cámaras empresarias y el Estado provincial- estrategias que ayuden a dar, a la fruta procesada, el destino comercial más conveniente.

En ese sentido, pidió destinar fondos para subsidiar la cosecha y la guarda en frío de toda la pera que deba tener destino industrial, y condiciones financieras excepcionales para que la industria (que no la tenía en sus programas de producción) pueda luego procesarla.

Riveira advirtió que el daño que provocaron los fenómenos climáticos sobre la fruta, es un problema que, en realidad, viene a agravar las complicaciones que está teniendo el sector, para colocar la fruta de muy buena calidad inclusive.

Por eso el dirigente sumó, a su reclamo de financiamiento preferencial, el de condiciones de asistencia comparables a las que estaría acordando el sector frutícola del Alto Valle de Río Negro y Neuquén con el Gobierno nacional, que incluiría créditos a tasa subsidiada para capital de trabajo de todo el complejo frutícola y acreditación automática del reintegro a las exportaciones.

Riveira sostuvo que hoy en día se registran demoras de hasta dos años para obtener el reintegro adicional de 5% para la exportación de ultramar de fruta fresca y para el jugo concentrado -con lo que se sumaría el 10%-; diferimiento por 180 días de las retenciones sobre las exportaciones a ultramar de frutas frescas y jugo concentrado.  No obstante, hay gestiones para reducir aranceles de ingreso a distintos mercados.

LAS MAS LEIDAS