“A eso -agregó- tenemos que sumarle las consecuencias de la falta de labores culturales realizadas en tiempo y forma porque el productor, descapitalizado por la sucesión de temporadas sin rentabilidad, no puede invertir en poda, en fertilización, en curaciones, en raleo. Todo esto genera gran incidencia a la hora de poder hacer un volumen mayor de fruta de buena calidad”.
No toda la pera dañada este año se perdió. Una parte fue a industria; pero no demasiado, porque en el momento de la cosecha los establecimientos fabriles están trabajando el durazno, y mantener la fruta en condiciones hasta que queden liberadas las líneas de proceso implica asumir un costoso tratamiento poscosecha, sobre todo la guarda en frío, que no se compensa con lo que la industria pueda pagar por esas peras que no tienen cabida en el mercado de frescos.
Por eso fue que gran parte de la pera no se cosechó. En resumen, la mitad de la producción 2014/2015 se trabajó en los empaques. Del otro 50%, algo menos del 30% fue a industria y poco más del 20% directamente se perdió, no tuvo destino y quedó en los montes.
A esto hay que añadirle, en el plano comercial, que el problema con Brasil “tiene gran incidencia -apuntó Riveira- porque lo que no se vende en un mes ya no se vende en los meses siguientes puesto que la pera tiene una secuencia de venta vinculada a su maduración y a su capacidad de conservación”.
De manera que esta decisión de Brasil contribuirá a agravar el problema para la fruta que en este momento se encuentra en los frigoríficos y que recién lograría una revisión para el 8 abril, cuando llegue la misión desde el vecino país a las zonas productoras.
Mercados complicados
Desde General Alvear, Claudia Escartín -de la firma Frutas Escartín, resumió que “el negocio hoy está completamente destruido y que la decisión de Brasil de cerrar la frontera a la fruta de pepita de Argentina puede ser el golpe de gracia, sobre todo para la gente que tenía mucha pera en stock”.
Aclaró que “nosotros sacamos todo lo que pudimos antes de esta medida y tenemos muy poca mercadería, pero creo que no es la situación de la mayoría de las empresas”. Indicó que “de todas las frutas, la que más ha sufrido es la pera, porque históricamente se ha destinado el 95% a exportación”.
Juan Riveira coincidió en que “la coyuntura hoy marca un problema muy serio para la pera”. Es la que tiene “una situación más comprometida, porque en la Argentina hay una producción muy grande, y si no se puede colocar en los mercados de ultramar -que son los que llevan mucho volumen- y ese remanente se destina a los otros mercados, como el de Brasil y algún otro país de América Latina y el mercado interno argentino, sobreofertamos estos mercados”.
Detalló que “por los problemas que hubo en Rusia con la devaluación, Europa con bajísimo consumo, y nuestras dificultades para competir -por diferencia de precios- con otros oferentes del Hemisferio Sur, hemos quedado fuera de esos mercados. Por eso en la Argentina hoy hay un sobrestock de pera con muchos problemas para ser ubicado”.
Escartín, en tanto, confirmó que el destino casi excluyente de los envíos de su establecimiento hacia el exterior fue Brasil, porque, “si uno revisa las estadísticas, puede verse que las operaciones con Europa venían cayendo a medida que nosotros perdíamos competitividad”.
Este último año el problema se agravó porque “se sumó la depreciación del euro, que prácticamente coincidió con el inicio de la temporada de peras”.
Paralelamente, los problemas de Rusia impactaron -aunque indirectamente- en los negocios de los exportadores mendocinos. Es que el país eurasiático “venía absorbiendo un volumen muy importante de mercadería del Alto Valle de Río Negro, por lo que quedaba insatisfecha una porción significativa de la demanda brasileña, lo que facilitaba las colocaciones de Mendoza en ese mercado más cercano”, recordó Escartín.
Aclaró que, “de todos modos, el mercado brasileño estuvo muy deprimido esta temporada”. De manera que hubo una merma en las operaciones con ese destino, “más allá de los problemas internos que tenemos en Argentina”.
Precisó, en ese sentido, que “arrancó la temporada con un retroceso en los niveles de demanda frente a otros años”, lo que se agravó luego porque “la paridad del peso no acompañó a la devaluación del real, con lo que el producto argentino resulta más caro”.
El sector se achica
La exportadora alvearense advirtió que, como consecuencia de esta sucesión de malas campañas, “lo que está pasando, al menos en el sur de Mendoza, es que prácticamente no están quedando productores de pera, porque cada vez se hacen menos labores culturales en los montes y eso conlleva serios problemas para la temporada siguiente, porque si no se poda no se logra tamaño; si no se realizan los tratamientos fitosanitarios adecuados no se puede exportar. En definitiva, el deterioro en cantidad y en calidad es notable”.
La actividad llega a este estado de situación como resultado de un proceso de deterioro “que empieza a evidenciarse con mayor severidad desde 2010”, según Escartín, aunque “los primeros síntomas aparecieron en 2008 y se agravaron al año siguiente como consecuencia de la crisis internacional”. Pero ha sido en el último quinquenio cuando se ha registrado, temporada tras temporada, una sistemática caída tanto de producción como de exportaciones”.
Cree que “Mendoza no sintió antes esta crisis porque tiene sus exportaciones muy concentradas en Brasil, y como el real había estado muy fuerte hasta la temporada pasada, se mantenía un aceptable nivel de demanda de nuestros productos. Pero ya se venía evidenciando en la pérdida de otros mercados”.
Riveira coincidió en que "venimos mal, desde hace 6 ó 7 años, porque hemos tenido incrementos en los costos (que han superado el 25% anual promedio acumulativo) y los ingresos no han alcanzado siquiera para compensar el 50%" de ese aumento.
Concluyó que "la consecuencia de esto es el ajuste, que deriva en una baja de la producción por falta de inversión.
De todos modos, advirtió que la actividad es buen negocio dadas ciertas condiciones productivas, y podría serlo mejor aún. Precisó que “hoy el negocio de la manzana es muy bueno, y en un contexto macroeconómico favorable sería brillante”. En peras “habría que esperar un poco para ver qué pasa con los mercados de ultramar, que es vital en este caso”.
Para el dirigente, “está claro que esta situación es producto de una secuencia de años de malos resultados, que han provocado un evidente deterioro”.
Una evaluación del problema
Leonardo Miranda, subsecretario de Agricultura, Ganadería y Alimentos de la Provincia, señalaba, a comienzos de esta semana, que el problema generado a partir de la decisión de Brasil de prohibir el ingreso de frutas de pepita de Argentina “está en situación de negociación a nivel de Cancillería y de jefatura de Gabinete nacional”.
El funcionario interpretó que esa medida “tiene que ver no con lo sanitario, sino con un problema del mercado interno de Brasil, que está saturado, y quieren evitar que siga cayendo el precio porque perjudicaría a la fruta de producción propia. Ellos tienen mucha manzana, fundamentalmente”.
Aumentó la población de mosca del Mediterráneo
Aún cuando no ha terminado la temporada de control y mitigación de mosca del Mediterráneo, desde el Iscamen confirmaron que han registrado un aumento menor al 25% en la población y que para ello en las próximas semanas prevén fumigaciones aéreas en zonas específicas con el fin de erradicar la plaga.
“Todavía no se termina la temporada por lo que no tenemos un número cerrado y estamos trabajando. Sin embargo, ya hemos notado un aumento menor al 25% en la plaga por lo que realizaremos pulverizaciones aéreas en todas las zonas rurales donde hay bloques de mil hectáreas juntas. Se realizará con un producto de alta especificidad, que no afecta la población nativa, por ejemplo abejas, u otros seres vivos”, indicó el presidente del Iscamen Raúl Millán.
Agregó: “Realmente el año pasado no hemos tenido un invierno con temperaturas lo suficientemente bajas que permitieran un corte de ciclo Si a eso le sumamos la cantidad de cítrico domiciliarios que se convierten en hospedero, por supuesto que la población aumenta”, estimó Millán, quien recalcó que los niveles nos permiten seguir manteniendo el status de baja prevalencia tal como se viene trabajando desde hace años.
Consultado sobre el tema, Raúl Aruani, gerente de la Asociación de Productores y Exportadores de Fruta en Fresco (Aspeff), estimó que "si bien hemos notado que hay un aumento, la verdad es que sabemos que están realizando los controles pertinentes del Iscamen. Sin embargo, sí hemos notado que ha habido un retroceso en las zonas de baja de prevalencia y creeremos que debe ser atacado".
En este sentido, Armando Brunetti, productor y exportador de fruta en fresco de carozo y pepita, se mostró preocupado aunque reconoció que se está trabajando sobre el tema. "Una pulverización aérea realmente es muy buena ya que es lo que hace en otros países como Chile".