1 de noviembre de 2014 - 00:00

Germán Berra: “En China estamos frente a un consumidor de vino explorador”

El Winemaker de Finca Flichman asegura que hay oportunidades para los vinos blancos dulces en el gigante asiático. Estima necesario conseguir buenos socios para tener continuidad en los envíos.

En octubre pasado Germán Berra, winemaker de Finca Flichman, fue elegido como figura de la vitivinicultura argentina para representar al país en el Festival Anual del Vino de Ningxia, la principal región vitivinícola de China.

Junto con otros técnicos de regiones vitivinícolas de referencia mundial como Francia, Australia, Sudáfrica y Estados Unidos, Berra brindó charlas sobre la calidad de los vinos de nuestro país.

El técnico aseguró que en este país los blancos dulces podrían darle un punto de partida a los vinos argentinos.

-¿Cómo analiza el mercado chino?

-China no es un solo mercado en sí mismo, sino que cada ciudad es un mercado único. Muchas veces se habla de conquistar China, pero en realidad tenemos que trabajar para conquistar ciudades. Por otro lado, veo que se ha registrado un cambio de mentalidad en el consumidor en los últimos años.

El consumidor de vinos que antes se preocupaba por tener una botella de vino pesada, elegante, lo que significaba que era un consumo de lujo y para mostrarse, hoy mutó hacia un consumidor que es conocedor, que sabe de regiones vitivinícolas, de varietales, es decir que sabe lo que está tomando.

Esto tiene que ver con que el consumidor es más formado porque son consumidores que viajan. Hay que reconocer que el vino no es parte de la cultura china.

-¿Francia sigue liderando el consumo?

-Sí, ese tipo de consumo todavía existe pero el consumidor sabe más qué toma. Este cliente busca cosas nuevas en vinos como los que ofrecen Chile, Sudáfrica y Argentina.

Hay que reconocer que el país vecino nos lleva ventaja en esto, ellos tienen tratados de libre comercio que hacen más fácil la entrada de sus productos. No obstante, están animándose a los vinos del nuevo mundo. Años atrás solo querían tomar una botella bonita y nada más. En China hoy estamos frente a un consumidor explorador.

-¿Hay posibilidades para Argentina?

-Sí, el vino está empezando a formar parte del “paquete” que caracteriza a nuestro país.

-¿Los tintos pueden entrar antes que los blancos?

-Creo que los tintos van a entrar primero en China. Los tintos van a ser la punta de lanza, sobre todo con el malbec y el cabernet.

-¿Qué tipo de vinos busca el consumidor chino?

-El consumidor chino busca vinos elegantes y que no sean muy estructurados. Como están en una etapa de aprendizaje, hay que reconocer que no buscan vinos muy extractivos o muy fuertes. Esperan que los vinos se puedan disfrutar y lo toman más como un aperitivo.

Todavía no lo asocian directamente con la gastronomía. Es más, lo utilizan para brindar y para festejos, por lo que buscan vinos livianos.

-¿En dónde hay oportunidades para hacer negocios?

-Creo que las oportunidades están entre los 40 y 45 dólares la caja. Ahí tenemos lugar para hacer buenos negocios. Ni más arriba ni más abajo. Ellos están saturados de vinos baratos, por lo que están buscando vinos en los siguientes segmentos de precios.

Creo que tenemos una oportunidad importante con los blancos dulces y los dulces natural. Es difícil maridar las comidas chinas típicas con vino. Por eso creo que el mejor maridaje con las comidas tradicionales chinas se da con los vinos blancos dulces, con vinos aromáticos.

-¿Podría ser el torrontés una cepa adecuada para el paladar chino?

-Sin duda, el torrontés es un blanco que podría funcionar muy bien. Hice una degustación en donde había un torrontés dulce que se terminó convirtiendo en la estrella. Fue el único vino que pudo acompañar bien a las comidas picantes y especiadas que se sirvieron.

La acidez propia de los blancos te ayuda a limpiar un poco la boca y marida bien con este tipo de comidas. Por supuesto, hay que desarrollarlo un poco más.

-¿Ve en China un mercado de crecimiento rápido como fue Estados Unidos?

-Yo creo que si hacemos un buen trabajo, se puede. Hay que encontrar buenos socios y buenos distribuidores. Tienen que ser personas que estén dispuestas a promocionar al producto.

En el caso nuestro tenemos una oficina del grupo Sogrape en Hong Kong y una oficina comercial en Shangái. Eso ayuda mucho, tener representantes allá que conozcan el mercado y comuniquen los vinos.

-Para fines de diciembre Mendoza cerrará su oficina en China, ¿cómo considera que esto afecta a las exportaciones?

-En general, creo que puede llegar a afectar. Los chinos son personas que buscan generar una relación de confianza. Entonces, para hacer relaciones a largo plazo es necesario que se genere el vínculo.

Cuando cierran el negocio, es mucho de conocerse y de hablar y de demostrar interés en el negocio. El hecho de que se cierre la oficina comercial va a perjudicar.

Perfil

Germán Berra alcanzó el puesto de Head Winemaker Flichman en 2013, después de ocho años de trabajar como segundo enólogo de Luis Cabral de Almeida, quien regresó a Sogrape, Portugal.

Trabajó y se formó al lado de Daniel Pi, quien fue su descubridor y mentor incorporándolo como ingeniero agrónomo en su equipo de enología en Bodegas Trapiche.

En su trayectoria profesional Berra pasó por importantes bodegas, como: Jacques & Francois Lurton, Finca Las Moras -del Grupo Peñaflor- como segundo enólogo, pasantías en Bodega Kendall Jackson de Monterrey; Bodegas The Wine Group, ambas de California, y en Orsan, Cotes du Rhone en Francia.

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