17 de junio de 2016 - 10:57

Funcionarios británicos calificaron el asesinato de la diputada Cox como un “ataque a la democracia”

El primer ministro británico, David Cameron, y el líder de la oposición laborista, Jeremy Corbyn, condenaron el hecho.

El primer ministro británico, David Cameron, y el líder de la oposición laborista, Jeremy Corbyn, condenaron hoy el asesinato de la diputada laborista Jo Cox como un "ataque a la democracia", en una declaración conjunta en la ciudad de Birstall luego depositar ramos de flores en homenaje a la legisladora.

La campaña sobre la permanencia de Gran Bretaña en la Unión Europea suspendió ayer todos sus actos por el asesinato de la diputada laborista proeuropea Jo Cox, una semana antes del referéndum que relevará la voluntad de los británicos de seguir en Europa o salirse de la organización comunitaria.

Cox, de 41 años y madre de dos hijos, fue asesinada a tiros en plena calle en Birstall, en su circunscripción de Batley and Spen (norte de Inglaterra), y murió como resultado de sus heridas al poco rato, pese a ser trasladada en helicóptero-ambulancia a un hospital de la ciudad de Leeds.

Gran Bretaña no sufría el asesinato de un político desde los años 1980 y principios de los 1990, cuando eran el blanco del IRA (Ejército Republicano Irlandés).

Cox era partidaria de la permanencia en la Unión Europea en el referéndum del 23 de junio y era una conocida defensora de los derechos de los refugiados.

Clarke Rothwell, dueño de un café situado en la zona, dijo que el autor de los disparos gritó “¡Gran Bretaña primero! (“¡Britain first!”), un lema de la ultraderecha británica. Otras dos personas resultaron heridas leves en el ataque, perpetrado por un hombre de 52 años llamado Tommy Mair.

Tras la noticia de la muerte, llovieron los homenajes en Gran Bretaña y toda Europa, desde Grecia a Finlandia, Dinamarca y Suecia.

"Es un ataque contra todos aquellos para quienes la democracia importa y que tienen fe en ella", declaró el secretario de Estado norteamericano, John Kerry.

En Londres, decenas de personas se reunieron delante del Parlamento, entre ellos el líder de los laboristas, Jeremy Corbyn, y varios otros dirigentes de la formación, que acudieron con lágrimas en los ojos. “Era una militante valiente, una voz para los que no tienen voz. Estamos conmocionados por esta pérdida”, dijo Fátima Ibrahim, perteneciente al movimiento ciudadano Avaaz.

El marido de la diputada, Brendan Cox, pidió “luchar contra el odio que mató a Jo”. “El odio no tiene credo, raza ni religión, es venenoso”, dijo.

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