Las fuerzas de seguridad dispersaron con bombas lacrimógenas una manifestación de miles de opositores que rechazan la convocatoria oficial a una Constituyente, en momentos en que el presidente Nicolás Maduro entregaba al poder electoral el decreto que pone en marcha la iniciativa.
Apoyados por camiones blindados, militares y policías replegaron con una lluvia de gases y chorros de agua a presión a los manifestantes en la autopista Francisco Fajardo, al este de Caracas, mientras jóvenes, algunos encapuchados, les respondían con piedras y quema de barricadas. Varios resultaron lesionados, incluidos dos diputados opositores.
Mientras tanto, en el centro de Caracas, en donde las fuerzas de seguridad no dejaron pasar a los opositores, Maduro encabezó un acto ante miles de seguidores, tras haber entregado al Consejo Nacional Electoral (CNE) el decreto de convocatoria al proceso para cambiar la Constitución de 1999.
“Convoco a una Asamblea Nacional Constituyente ciudadana y de profunda participación popular para que nuestro pueblo, como depositario del poder constituyente originario, con su voz pueda decidir el destino de la patria”, expresó el mandatario socialista en el CNE.
Maduro aseguró que la elección de los 500 asambleístas se hará "libremente a través del voto universal, directo y secreto" en "las próximas semanas", en sectores de la sociedad y municipalidades. Según sus adversarios y expertos constitucionalistas, eso hará la elección "fraudulenta" y "no universal".
"Es un fraude madurista. Como no pueden ganar elecciones quieren imponer el modelo electoral cubano para perpetuarse en el poder", aseguró el líder opositor Henrique Capriles.
La oposición asegura que la Constituyente consolida un "golpe de Estado", que según dice inició cuando el máximo tribunal de justicia asumió temporalmente a fines de marzo las funciones del Parlamento, único poder del Estado que controla. Eso desató las protestas que desde el 1 de abril dejan 33 muertos, incluyendo dos que murieron en distintos incidentes entre la noche del martes y anoche.
Las protestas ocurren en medio de una seria crisis económica que socavó la popularidad de Maduro, cuya gestión rechaza, según sondeos privados, más del 70% de venezolanos, agobiados por la escasez y una inflación considerada la más alta del mundo.
Repercusión global
La situación ha despertado gran inquietud internacional. España expresó "preocupación", Argentina, Chile y Estados Unidos estimaron que agravará la crisis, Brasil la calificó de "golpe", México como un "atentado contra la democracia", y Luis Almagro, secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA) -de la que Venezuela inició su retiro- de "fraudulenta".
Un grupo bipartidista de senadores estadounidenses presentó ayer un proyecto de ley que apunta a sanciones contra funcionarios venezolanos señalados de socavar la democracia.
El papa Francisco ha ofrecido ayuda a un “diálogo” pero con “condiciones claras”. Países de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) respaldaron una salida negociada en una reunión en San Salvador el martes.