1 de agosto de 2016 - 00:00

Francisco rezó misa ante una multitud en Cracovia

Pidió a los jóvenes que el Evangelio sea el “navegador” de sus vidas y la oración el primer “chat” de cada día. La próxima cita será en Panamá.

Con una misa multitudinaria, durante la cual pidió a los jóvenes que el Evangelio sea el "navegador" de sus vidas y la oración el primer "chat" de cada día, el papa Francisco clausuró este domingo en Polonia la 31ª edición de la Jornada Mundial de la Juventud, cuya próxima cita será en 2019 en Panamá.

El Pontífice argentino partió con una hora de retraso, hacia las 19.30 locales, hacia Roma, tras una estadía de cinco días en Cracovia marcada por sus pedidos contra la guerra, por los refugiados y su conmovedor recorrido en el campo de exterminio nazi de Auschwitz. El Papa escogió como sede de la próxima edición de la JMJ a Panamá, en presencia del presidente panameño Juan Carlos Varela, ante una muchedumbre de jóvenes que festejaron el anuncio bajo una lluvia de confeti blanco.

"Anuncio con alegría que la próxima Jornada Mundial de la Juventud (...) será en 2019 en Panamá", dijo el Papa argentino, lo que muchos latinoamericanos esperaban.

"El pueblo de Panamá se siente orgulloso de que el Santo Padre haya reconocido a nuestro país, cuyos valores de paz, diálogo y convivencia son similares a los que porta la JMJ", manifestó Varela en un comunicado.

El mandatario centroamericano, que acompañó a unos 1.800 jóvenes panameños que viajaron a Cracovia para participar en el evento que congregó a más de dos millones y medio de asistentes en la misa de clausura, anunció que aportará todo su apoyo para el éxito de la edición en su país.

“La JMJ es un poderoso llamado a los jóvenes para la construcción de un mundo mejor”, añadió.

La primera edición en Centroamérica estará marcada seguramente por el estilo y el calor caribeños, "será una fiesta", prometió el obispo panameño José Domingo Ulloa.

Por su parte el cardenal panameño José Luis Lacunza reconoció también desde Cracovia que estaba seguro de que su país cuenta con la capacidad para organizar la JMJ, que la iglesia desea que sea un “bálsamo” para la juventud de América Latina, azotada por la exclusión, la pobreza, el tráfico de drogas y la trata de personas.

Islam y violencia

Durante el vuelo de regreso a Roma, el Papa rechazó hacer amalgamas entre el islam y la violencia, explicando que los católicos podían ser también violentos y advirtiendo a Europa de que está empujando a una parte de su juventud hacia el radicalismo.

“No creo que sea justo asociar islam y violencia”, declaró el Pontífice tras el asesinato de un cura en Francia a manos de dos yihadistas, interrogado sobre su elección de no mencionar jamás el islam cuando condena este tipo de atentados.

“Todos los días cuando abro los diarios veo violencia en Italia, alguien ha matado a su novia, otro ha matado a su suegra, y son católicos bautizados”, explicó el papa en rueda de prensa desde el avión que lo llevaba de vuelta desde Polonia al Vaticano.

“Si debo hablar de violencia islámica, también tengo que hablar de violencia cristiana. En casi todas las religiones, siempre hay pequeños grupos fundamentalistas. Nosotros también tenemos", insistió.

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