11 de junio de 2015 - 00:00

Francisco pidió a Putin paz en Ucrania

En la segunda visita del hombre fuerte ruso al Papa, Bergoglio le solicitó respetar los acuerdos de Minsk para pacificar el país donde en 13 meses ya hubo 6.400 muertes. Coincidieron en la necesidad de “respetar la vida” y proteger a las minorías religios

El papa Francisco pidió ayer al presidente ruso Vladimir Putin un “esfuerzo sincero” por la paz y reclamó a todas las partes involucradas en el conflicto de Ucrania la aplicación de los acuerdos de Minsk para lograr la paz en ese país.

El Pontífice le hizo este pedido a Putin en el encuentro privado, de 50 minutos, que mantuvieron en la biblioteca privada del Papa en el Vaticano.

“El Santo Padre le dijo que hay que comprometerse con un esfuerzo importante y sincero para obtener la paz. Los dos reconocieron también que las partes se deben comprometer con los acuerdos de Minsk” para lograr la pacificación de Ucrania, informó en una nota oficial el Vaticano.

El Papa y Putin estuvieron también de acuerdo sobre la necesidad de “garantizar la vida” en Medio Oriente, sobre todo en Siria e Irak, a todos los sectores de la sociedad, “inclusive a las minorías religiosas y a los cristianos”, sostiene el comunicado.

Al término del encuentro, durante el tradicional intercambio de regalos, el Papa le regaló a Putin un medallón en bronce que representa el “Ángel de la paz”, el ángel que “gana todas las guerras” y que es “solidario con todos los pueblos”, le dijo, según informaron los periodistas presentes.

Francisco mostró sus dotes diplomáticas al recibir a Putin, aislado a nivel internacional, acusado, aunque lo niega, de apoyar y armar a los separatistas pro rusos contra el ejército ucraniano, un conflicto que ha causado más de 6.400 muertos desde que estalló en abril de 2014. 
Se trata de la segunda vez en dos años de pontificado que el Papa recibe al líder ruso en el palacio apostólico.

“El Papa quiere mostrar que la Iglesia católica no se pronuncia a favor de una parte o de la otra, que no es ni firme ni blanda, que está por encima de las dinámicas internacionales”, explicó el historiador italiano Alberto Melloni, experto en Vaticano.

La Santa Sede ha mantenido una actitud muy prudente en este conflicto, que le ha valido duras críticas de los católicos en Kiev por no haber condenado de forma abierta la política rusa en Ucrania.

Putin pide eliminar sanciones

Putin inició ayer su viaje relámpago a Italia y el Vaticano con una visita a la Exposición Universal de Milán junto al jefe de gobierno italiano Matteo Renzi.

Durante su breve estadía en Italia, Putin criticó duramente las sanciones económicas contra su país y pidió que sean “eliminadas o modificadas”.

Ante una sala llena de importantes empresarios con intereses en Rusia, el influyente dirigente ruso advirtió que la anulación de acuerdos y proyectos entre Italia y Rusia han implicado la pérdida de mil millones de euros.

Italia es el cuarto socio comercial de Rusia y ha firmado una serie de contratos en el sector tecnológico y militar que no han podido arrancar.

Putin llegó con más de una hora de retraso a la cita con el Papa, algo inusual, debido a que acumuló atrasos durante su permanencia en Milán.

El primer ministro italiano también defendió ante el líder ruso la “total” aplicación de los acuerdos de paz de Minsk2 para Ucrania. “Son la brújula, el punto de referencia, la estrella polar”, explicó.

Los acuerdos de Minsk 2, firmados el 12 de febrero, prevén un alto el fuego y han permitido una relativa calma, si bien los combates se han recrudecido en estos últimos días y han causado varias víctimas en el este de Ucrania.

“Es la única divergencia que tenemos. En todos los otros temas podemos hacer una evaluación o tener un parecer diferente, pero al final la convergencia es profunda”, aseguró Renzi.

Además, Putin aseguró que “no hay ninguna relación” entre su país y el denominado G7, que nuclea a las siete economías más grandes, luego de que Rusia fuera expulsada el año pasado del bloque de los ocho países más industrializados, el G8, por la crisis en Ucrania.

Cuando Rusia formaba parte del G8 “participábamos, proponíamos puntos de vista alternativos, pero nuestros socios han decidido que ya no les hacemos falta”, dijo Putin.

Por su parte, Renzi aseguró al líder ruso que el drama de los náufragios en el Mediterráneo debe ser visto como “una emergencia social e humanitaria”, mientras que “las grandes potencias mundiales deben hacer frente común para abordar el terrorismo derivado del fanatismo religioso”, al tiempo que pidió: “Rusia debe estar en primera fila con la UE y Estados Unidos para hacer frente a las amenazas globales”.

Al término de la jornada, Putin se reunió en el aeropuerto romano de Fiumicino con su viejo amigo, el ex jefe de gobierno y multimillonario Silvio Berlusconi, en el único gesto en que se le vio sonriente y relajado.

El drama de Libia

En su reunión con el presidente italiano Matteo Renzi, Putin también se refirió al drama de los inmigrantes que intentan cruzar el Mediterráneo desde la costa libia hacia Italia.

“Lo que está ocurriendo en Libia es la consecuencia de la catástrofe económica y la consecuencia de la intervención en 2011” de la OTAN, que llevó al derrocamiento de Muammar Kaddafi, opinó Putin.

Rusia se abstuvo en la votación del Consejo de Seguridad que autorizó la campaña de ataques aéreos de la OTAN en Libia, pero no usó su poder de veto para bloquear la resolución. El mandatario ruso remarcó que “Rusia quería resolver pacíficamente el conflicto. Y hoy somos testigos de una catástrofe social y el resultado económico de la desintegración del Estado libio y el gobierno de los grupos extremistas”.

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