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Tiene 403 años y mide apenas 35 centímetros, pero la estatua de madera es uno de los íconos católicos más venerados del mundo, objeto de orgullo y reverencia por parte de cientos de miles de isleños. Está protegida por una caja de vidrio y luce un elegante vestido blanco con adornos dorados.
La historia
Según la tradición, dos indígenas y un esclavo africano que buscaban sal en un bote se sorprendieron al encontrar una estatua de la Virgen María sobre una tabla que flotaba en el espumoso mar en la Bahía de Nipe. En sus brazos llevaba una pequeña figura del Niño Jesús. La Iglesia dice que la tabla tenía una inscripción que decía: “Soy la Virgen de la Caridad”. Los individuos no podían creer que la capa de la estatua y otras ropas estuvieran secas.
El Altar
A medida que crecía la leyenda de la virgen, también crecía el tamaño de la capilla donde se encontraba. Hoy es una iglesia blanca con cúpulas rojas al pie de las montañas de la Sierra Maestra en la pequeña comunidad del Cobre, en las afueras de la ciudad oriental de Santiago.
El escritor Ernest Hemingway dispuso que la medalla de oro que recibió al ganar el Premio Nobel de Literatura de 1954 fuera colocada al pie de la estatua como gesto de agradecimiento al pueblo cubano por haber inspirado obras como "El viejo y el mar". El papa Juan Pablo II visitó el altar en 1998 y colocó una corona dorada en la cabeza de la estatua. El papa Benedicto XVI fue allí en 2012 para honrar los 400 años de la aparición de la pequeña reliquia.