El gobierno francés negó cualquier relación con la fuga de República Dominicana hacia Francia de dos pilotos franceses que habían sido condenados a 20 años de cárcel por tráfico de cocaína y se encontraban libres, con prohibición de salir del país, mientras se examina su apelación.
“Tomamos nota de la vuelta a Francia de nuestros dos compatriotas. Su decisión es un acto individual en el que el Estado no está en absoluto implicado”, declaró un portavoz del ministerio francés de Relaciones Exteriores.
Los dos pilotos, Pascal Fauret y Bruno Odos, se encuentran en Francia desde el fin de semana pasado y han dicho estar dispuestos a declarar ante la justicia.
“Mis dos clientes se encuentran con su familia en la región” de Lyon (centro-este) de la que son originarios, explicó ayer Jean Reinhart, el abogado francés de los pilotos. El abogado no quiso precisar cómo lograron saltarse la prohibición de salir del territorio dominicano para llegar a Francia.
El procurador general de República Dominicana, Francisco Domínguez Brito, dijo ayer que emitirá una orden de captura internacional contra los pilotos.
Domínguez Brito aseguró que el Ministerio Público revisa los protocolos internacionales para, a través de la cooperación internacional y los roles diplomáticos, hacer que los dos pilotos respondan por los hechos que se les imputan.
“Mantenemos contacto con las autoridades francesas, no solo a los fines de determinar la forma en que escaparon del país y sus complicidades, sino además a los fines de que asuman su responsabilidad en el país, independientemente de otros casos que puedan generarse en Francia”, agregó el procurador general.
Ambos pilotos fueron condenados en agosto, junto a otros dos franceses, a 20 años de prisión en Santo Domingo tras la intercepción, en 2013, de un avión cargado de cocaína en República Dominicana. Los otros dos franceses permanecen en República Dominicana.
El abogado de Alain Castany, uno de los dos franceses que continúan en República Dominicana, dijo que temía que "las autoridades dominicanas endurezcan su posición" con respecto a su cliente.
El abogado pidió una repatriación sanitaria de Castany que, dijo, corre el riesgo de una amputación.
Reinhart pidió que Pascal Fauret, de 55 años, y su copiloto, Bruno Odos, puedan ser interrogados “rápidamente” por la jueza de instrucción encargada de la investigación francesa, abierta en Marsella (sur) tras la intercepción del avión, en 2013.