26 de abril de 2015 - 00:00

Fito Páez, ese anfitrión tan querido

El cantante ofreció un show de casi dos horas, con lo último de su nuevo trabajo y la apuesta a temas de todos los tiempos, en la mejor versión de sí mismo.

Como en el living de su propia casa, Fito Páez logró el viernes, en el Estadium del Arena Maipú, lo que pocos con sus años de carrera hacen: brindarse por entero (literalmente hablando) a un público, que como un verdadero amigo disfrutó, escuchó y hasta dialogó por momentos con el músico. Hablamos de lo que "pocos hacen", porque se ame o no a Fito Páez, definitivamente es un artista que más allá de los años, las críticas, glorias o discos, le devuelve esa gentileza con creces a quienes van a escucharlo. Algo que no se ve en todos los íconos del rock nacional. 
Casi como un exquisito anfitrión que recibe a sus grandes amigos en casa, su comunión más íntima con los mendocinos comenzó a las 22.15 y no paró hasta la medianoche. 
Enfundado en un pantalón de cuero, remera a tono y chaqueta (casi fashionista en degradé de colores brillantes) su revolución en clave de rock comenzó con "Rock And Roll Revolution", de su álbum homónimo, canción que arremete contra ciertas heridas de amor y determinada ingenuidad y falta de lectura política de algunos sectores militantes, que se dejó escuchar con un sonido poderoso, guitarras bien al frente, y un evidente tributo en esencia y forma a Charly García, que recorrió el resto de las canciones de su álbum. 
"Hola muchachas, hola muchachos, cómo están", casi gritó en saludo a los mendocinos, para luego llamarle la atención a personal de seguridad (que en pos de su labor) pedía al público cercano al escenario que dejaran de filmar y fotografiar. "Está todo tranquilo, no jodan que el concierto es nuestro", propuso desde arriba. 
En permanente diálogo con el público un Fito Paéz empático y visceral siguió con un tracklist memorable:   Así emergieron los acordes de "Muchacha", "Yo te amo", "Margarita", "La rueda Mágica", "Once y seis", "Loco" (compuesta por Charly), "La mejor solución", "Tumbas de la Gloria", y "Que te vaya bien". 
La perlita de la noche no se hizo esperar. Con un segundo cambio de vestuario (pantalón rojo, y chaqueta a tono de rayas) Fito brilló en un solo de piano con un manojo glorioso de canciones mix de otros tiempos… de siempre: "Tratando de crecer", "Cable a tierra", "Pétalo de sal", "Bello Abril", "Cadáver exquisito", "Te vi", "Al lado del camino", "Naturaleza Sangre", "Circo Beat", "Brillante sobre el mic", "Ciudad de pobres corazones", y "A rodar mi vida". 
De remera y jean se despidió con "Rock and Roll revolution" y "Mariposa Technicolor", recorriendo cada extremo el escenario, con una imagen que no es frecuente ver en un artista de su trayectoria: la emoción. Algo que el público mendocino agradeció hasta el final.

LAS MAS LEIDAS