Productores frutícolas enfrentan las plagas en el sector

Mosca del Mediterráneo, Grafolita y Carpocapsa son insectos comunes en la fruticultura. Cómo se trabaja para combatirlos y qué novedades hay.

Productores frutícolas enfrentan las plagas en el sector

Desde duraznos y nueces hasta cerezas y manzanas, Mendoza presenta una gran variedad de frutas de buena calidad. Para que esa producción llegue bien al mercado interno y, especialmente, al externo, los productores se enfrentan a diversas plagas como la Mosca del Mediteráneo, la Carpocapsa o la Grafolita. ¿Cómo se trabaja esta nueva temporada para disminuirlas o mantenerlas “a raya”?

Comenzando por la mosca del Mediterráneo o de la Fruta, el Iscamen (Instituto de Sanidad y Calidad Agropecuaria de Mendoza) tiene en tratamiento entre 140.000 y 160.000 ha. Los Oasis Norte y Este poseen el estatus de “Áreas de Escasa prevalencia de la plaga”, y el Valle de Uco y el Oasis Sur son reconocidos internacionalmente como “Áreas Libres”. Esta temporada, se insistirá al Senasa para declarar como libre a una franja que incluye a Ugarteche y La Paz.

“Mantener las áreas libres de por sí es un logro, porque los estatus se logran y se deben mantener, sobre todo en esta etapa postpandemia con turistas que a veces llevan fruta de una zona a otra”, comentó Mariel Vanin, secretaria técnica del Iscamen. Gracias al estatus de área libre hoy desde el sur se puede exportar duraznos y ciruela a Estados Unidos, aumentando el volumen, la especie y el período de exportación, sin necesidad de un período cuarentenario.

Un dato a tener en cuenta es que la mosca del Mediterráneo afecta a más de 40 especies de plantas, y por eso las curaciones dependen mucho del “hospedero” que elija el insecto (al crecer, las larvas van comiendo la pulpa del fruto). De todos modos, ciertas aplicaciones generales en los montes para combatir larvas atacan también a esta plaga.

La provincia sigue adelante con controles y con la técnica del “adulto frío”, consistente en la cría, esterilización y liberación de machos estériles. Se reparten 220 millones por semana divididos en 55 mil bolsas, incluyendo bloques rurales y aéreos.

Sin embargo, según explicó Vanin, el principal foco hoy no es el campo, sino la ciudad: “La parte urbana y específicamente el Gran Mendoza son el gran bastión que nos queda conquistar para poder liberar de este insecto a toda la provincia. Tenemos más capturas en el área urbana, hablamos de plazas, patios y arbolado público. Por eso insistimos a la gente que no deje fruta expuesta, que coseche su fruta así no tiene donde pasar el invierno”.

Confundir a la Grafolita

Las cerca coordinan a través de WhatsApp y correo electrónico para que los productores estén al tanto de los resultados de
l trampeo. Otro aspecto clave en el que trabajan la Asociación de Frutos Secos, el Iscamen y el INTA es en rafolita, también llamada polilla oriental y que afecta a los cultivos de carozo.

Alain Boulet, presidente de la Asociación para la Innovación Agrícola, comentó que enfrentan a las tres primeras con un control integrado de plagas “que se basa en la prevención antes de la salida del invierno, con una aplicación de un aceite”. Si ese control está bien hecho y es eficiente no deberían aparecer esas plagas en el ciclo, de forma de tener que evitar después otro tipo de combates.

En cuanto a la Grafolita, hay dos formas de combatirla: una es con insecticidas, cada vez más restringidos, y la otra es con confusión sexual, similar a la lucha contra la Lobesia botrana en la vid. “La confusión es más amigable con el medio ambiente, ponés una vez los difusores de feromonas que confunden al insecto y te olvidás. No tiene restricciones de residuos ni problemas con las lluvias, es muy efectivo como método de control”, detalló Boulet.

Los insecticidas son cada vez más evitados por la penetración en el fruto. En cuanto a los difusores, tienen los mismo problemas de importación que otros agroquímicos, pero en el sector ya tienen cotizaciones y no habría mayores problemas para conseguirlos. La técnica de la confusión es más costosa, pero la eficiencia y las ventajas con el medio ambiente la muestran como más conveniente.

Además, si se aplica un insecticida, y por la lluvia no actúa, las pérdidas por la Grafolita serán muy grandes. Esto será así no solo por “el gusano en el durazno”, sino porque se rompe la cáscara y es un orificio por donde, cuando haya humedad, puede entrar la Monilia, también conocida como la podredumbre morena.

Carpocapsa en nogales

También conocida como el gusano o polilla de la pera y la manzana, la Carpocapsa tiene su fama entre los productores de frutas con pepitas, y se promueve combatirla también a través de feromonas de confusión sexual. También es una de las principales plagas en los nogales, un cultivo que viene ganando adeptos en los últimos años.

“Es la plaga de la que más debemos cuidarnos, genera rechazos en las exportaciones y problemas de pérdida de producción y de mala calidad al momento del partido”, explicó Manuel Viera, coordinador de la Asociación de Frutos Secos de Mendoza. La Carpocapsa también puede generar manchas en la cáscara, y eso tiene un umbral muy bajo de tolerancia para mercados internacionales de nuez con cáscara.

Desde esa asociación trabajan desde hace años con el Iscamen para que el organismo técnico pueda hacer su labor de trampeo y monitoreo de las zonas. Incluso, un año los productores compraron la feromona que se usa para atraer al insecto a las trampas, de manera de tener una red mínima en funcionamiento, así poder contar con alertas y saber cuándo hacer las curaciones.

Este año, coordinan a través de WhatsApp y correo electrónico para que los productores estén al tanto de los resultados del trampeo. Otro aspecto clave en el que trabajan la Asociación de Frutos Secos, el Iscamen y el INTA es en capacitar sobre plagas y enfermedades del nogal.

Por último, desde Iscamen destacaron que para mantener un nivel bajo de Grafolita y Carpocapsa difunden y apoyan el uso de controladores biológicos (predadores naturales), sobre todo en sistemas bajo técnica de confusión sexual y de producción orgánica. También apoyan medidas de saneamiento erradicando montes abandonados o en riesgo fitosanitario, que son reservorios de ambas plagas y focos de infección para montes vecinos en producción.

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