Invierten 11 millones de dólares para ampliar y modernizar la bioplanta del Iscamen

El Iscamen junto a Impsa pusieron en marcha un proyecto para ampliar y modernizar la bioplanta en Santa Rosa. Entre otros elementos, van a diseñar y construir un nuevo irradiador de cobalto. El material biológico se exporta a 600 dólares por millón. Mendoza es uno de tres en el mundo que cuenta con capacidad para realizar esa tarea.

Invierten 11 millones de dólares para ampliar y modernizar la bioplanta del Iscamen

En un trabajo conjunto, Iscamen convocó a Impsa para desarrollar nuevas tecnologías que le permitan ampliar y modernizar la bioplanta de cría masiva de insectos estériles en Santa Rosa con el foco puesto en apuntalar las campañas en el territorio nacional y además extender la red de países a los que se exporta el material biológico para control de plagas.

El proyecto contempla la construcción por parte de Impsa de un nuevo irradiador de cobalto más la automatización de varios de los procesos productivos y hasta la construcción de una planta fotovoltaica para autoabastecimiento de energía.

El total de la inversión prevista ronda los 11 millones de dólares y estiman que en marzo o abril del año entrante se habrán cumplido todas las fases del proyecto.

“Es un proyecto que tiene varias aristas. La refuncionalización de la bioplanta nos va a permitir aumentar al doble la capacidad de producción en virtud de que estamos exportando material biológico a distintos países, además de estar atendiendo las campañas de erradicación de plaga también en la Patagonia y hay proyectos para otras plagas como en Uruguay entre otros países”, comentó Alejandro Molero, presidente del Instituto de Sanidad y Calidad Agropecuaria de Mendoza.

Impsa el desarrollador del proyecto de ampliación

“Es un trabajo conjunto con Impsa, ellos desarrollan gran parte de la tecnología que se necesita para la modernización de la bioplanta”, comentó el presidente de Iscamén.

Con la inversión de los 11 millones de dólares el Iscamen adquirirá un nuevo irradiador de cobalto, el equipo más crítico de todo el proceso. También realizarán la construcción de una planta de paneles solares para reducir sensiblemente los costos a través del autoabastecimiento de energía eléctrica. Se adquirirán equipos para contar con una atmósfera controlada en la planta (regula temperatura y humedad), equipos de refrigeración y la adquisición de un inmueble en General Alvear para poder ampliar la capacidad de trabajo.

Creada en 2007, la bioplanta produce 500 millones de pupas estériles por semana, esta producción abastece a la provincia de Mendoza, a las provincias del sur de Argentina y se exporta a Chile y Bolivia. Foto: Ignacio Blanco / Los Andes
Creada en 2007, la bioplanta produce 500 millones de pupas estériles por semana, esta producción abastece a la provincia de Mendoza, a las provincias del sur de Argentina y se exporta a Chile y Bolivia. Foto: Ignacio Blanco / Los Andes

“El irradiador de cobalto es el cuello de botella porque trabaja las 24 horas, los 365 días del año, y a full puede irradiar 500 millones de insectos semanales. Además, tenemos el problema que es un equipo de 2010 y el desgaste es cada vez mayor y se hace más cuesta arriba su mantenimiento. Es un equipo que no puede tener fugas, por lo tanto, antes era cada dos años, pero hora todos los años debemos enviarlo al Centro Atómico Ezeiza, de la Comisión Nacional de Energía Atómica, donde le realizan el mantenimiento. Y todo eso requiere también una logística que es carísima”, detalló Molero.

Con la adquisición de un nuevo irradiador se puede duplicar la capacidad de producción de material biológico “y si hoy estamos en 500 millones llegar al millón de pupas estériles”, indicó.

El eslabón crítico

El Irradiador de cobalto es la base de todo el sistema de elaboración de material biológico para la lucha contra las plagas. El convenio con Impsa incluye el diseño, construcción, instalación puesta en marcha y el licenciamiento de un nuevo irradiador que evite ese costoso traslado a Buenos Aires permitiendo el recambio de elementos activos y mantenimiento en el sitio.

Además, contempla el revestimiento y adecuación del bunker existente para los niveles de radiación previstos para el nuevo irradiador.

Entre otros aspectos, también van a modificar el sistema de carga actual del irradiador que es manual por uno automático de alimentación continua (cinta transportadora) con un diseño del proceso que permita distintos tamaños de bandejas para dar mayor flexibilidad en el uso. La descarga también será automatizada para sacar de plano la presencia de operadores en contacto directo con el irradiador.

Generación propia de energía

Otro de los puntos del proyecto que es crucial, es la generación de energía eléctrica que permitirá bajar considerablemente los costos de producción al conseguir el autoabastecimiento.

El plan contempla el diseño, construcción, instalación y puesta en marcha de un parque solar de 2MW para la alimentación de la Bioplanta de Santa Rosa. Pero además estará conectado a la línea de alimentación disponible actualmente con la posibilidad de vender energía bajo el esquema de generación distribuida.

También está prevista la instalación solar fotovoltaica y batería para alimentación de las barreras sanitarias del Iscamen en el límite con la provincia de San Juan y la que se encuentra en la ruta 7 en Desaguadero.

A 600 dólares por millón de insectos estériles

Una de las patas más lucrativas del trabajo que se realiza en la bioplanta es la puerta que se abre en el mundo para exportar las pupas estériles con las que se combaten las plagas como la de la mosca del mediterráneo.

Solo hay tres productores a nivel mundial de este tipo de material biológico, Estados Unidos, Guatemala y en Argentina, el Iscamen.

Además de combatir las plagas en el país, el Iscamen exporta las pupas estériles a Bolivia y Chile “y si la ampliamos la capacidad de producción ya hemos recibido pedidos de Uruguay y Marruecos más Brasil y Paraguay”, afirmó el titular del organismo.

Se comercializan a unos 600 dólares por millón de pupas, por lo tanto, si exportamos 500 millones semanales de pupa es un buen ingreso para Mendoza y más pensando en que el Iscamen empiece a autofinanciarse, que cada vez tengan menor dependencia del presupuesto provincial. Y como uno de los tres posibles proveedores de esta tecnología nos abre una puerta importantísima al mundo”, agregó Molero.

Más allá del combate contra la mosca del mediterráneo en los frutales, la bioplanta está en condiciones de desarrollar material biológico para luchar contra otras plagas.

Uruguay entabló contactos con el Iscamen para buscar una solución a la mosca bichera que ataca al ganado.

La “bichera” es una parasitosis causada por las larvas de la mosca Cochliomyia hominivorax, llamado también gusano barrenador del ganado, el que parasita principalmente heridas y zonas húmedas de animales de sangre caliente, como son los vacunos, ovinos, caballos, entre otros, como así también al hombre.

“Uruguay nos ha contratado a través de la Agencia Internacional de Energía Atómica porque quieren que trabajemos para combatir un insecto que se llama gusano barrenador, que es el que produce la (mosca) bichera en las vacas, y afecta mucho a la ganadería en el vecino país. Vinieron a vernos hace más o menos un mes para que le hagamos el control de esa plaga. Esto que hacemos en Mendoza no tiene techo”, sostuvo Molero.

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