Hace 10 años tomaron Faluya protagonizando los combates más sangrientos del conflicto iraquí, pero ahora muchos ex soldados estadounidenses se preguntan para qué lucharon si insurgentes vinculados a Al Qaeda han vuelto a tomar la ciudad.
Hace 10 años tomaron Faluya protagonizando los combates más sangrientos del conflicto iraquí, pero ahora muchos ex soldados estadounidenses se preguntan para qué lucharon si insurgentes vinculados a Al Qaeda han vuelto a tomar la ciudad.
Desde hace una semana la gran ciudad de la provincia de mayoría suní de Al Anbar, fronteriza con Siria, está en manos de guerrilleros del Estado Islámico de Irak y el Levante (EEIL), un grupo afiliado a Al Qaeda, y de miembros de tribus hostiles al gobierno.
“Para los ex combatientes de esta guerra, la situación es difícil de asumir”, afirmó David Bellavia en su blog de su ciudad Batavia. “Es un punto negro en nuestra política en Oriente Medio”.
A lo largo de la guerra de Irak, Faluya y la región de Al Anbar han sido un bastión de la insurrección.
"Phantom Fury", la segunda batalla en Faluya, supuso la revancha a los asesinatos y movilizó en noviembre de ese año a más de 10.000 soldados estadounidenses. “Hubo 95 marines y soldados muertos durante la segunda batalla de Faluya, más de 600 heridos y todo eso para nada”, criticó el senador republicano John McCain.