Menahem Fruman
Menahem Fruman
, rabino de la colonia judía de Tekoa, en el sur de la Cisjordania ocupada, consideraba que la paz era posible con Hamas sobre la base de un entendimiento religioso.
Según Fruman, Israel y los palestinos son los únicos que pueden establecer una pasarela entre Occidente y el Islam.
"El conflicto israelo-palestino refleja el que opone las civilizaciones de Occidente y del Islam. No es sólo un problema que desgarra a nuestras dos pequeñas naciones, sino al mundo entero, y nuestro papel es establecer un puente", decía.
El rabino creía que era "imposible alcanzar la paz sin tomar en consideración las cuestiones religiosas, porque todos los que así lo intentaron fracasaron".
Con esa óptica, estableció relaciones con los dirigentes de la Organización de Liberación de Palestina (OLP), en particular con su jefe histórico
Yaser Arafat
.
También se reunió con el jefe espiritual y fundador del movimiento islamista Hamas, el jeque Ahmed Yasin, asesinado en un ataque aéreo israelí en 2004.
Igualmente se reunió con el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, tras el asalto de un comando israelí contra una flotilla turca destinada a Gaza en 2010, para tratar de reconciliar a los dos países.
Estos encuentros le valieron las amenazas de algunos colonos, que lo consideraban un "loco" o, peor aún, un "traidor".
El rabino Fruman afirmaba que estaba dispuesto a seguir viviendo en un Estado palestino en caso de evacuación de los asentamientos judíos de Cisjordania.
Padre de diez hijos y autor de poemas en sus horas perdidas, enseñaba en diversas escuelas talmúdicas y preconizaba un judaísmo al mismo tiempo ortodoxo y abierto al mundo laico.
Además fue muy activo en el diálogo interreligioso, y organizó encuentros entre rabinos y dirigentes religiosos cristianos, musulmanes y budistas.
Fundador de Eretz Shalom, un movimiento pacífico que reúne a colonos y palestinos, denunció las agresiones cometidas por los colonos más extremistas contra blancos palestinos. Visitó varias mezquitas atacadas, en señal de solidaridad.
Sufría un cáncer incurable desde hace dos años y había expresado su deseo de "poder contribuir a la paz hasta sus últimas fuerzas".