Regresó de China hace un par de semanas, donde participó de la misión comercial multisectorial al país asiático. Asistió en representación de la Cámara Argentina de Productores de Cerezas Integrados (Capci), de la que forman parte los exportadores mendocinos a través de la entidad específica que los nuclea.
-El interés por las cerezas argentinas se ha puesto una vez más de manifiesto durante estas rondas de negocios. Sin embargo, a diferencia de lo que han logrado otros países productores y exportadores de cerezas frescas, como Tayikistán, Estados Unidos, Canadá, Chile y Australia, las cerezas argentinas aún no disponen del protocolo fitosanitario firmado entre ambos países, que permita su ingreso directo al importante mercado chino.
Eso ha permitido a Chile, por ejemplo, aumentar sus envíos a ese destino en 20% entre una temporada y otra. Hoy, China concentra más del 75% de las exportaciones chilenas de cerezas.
-¿Cómo es el proceso que debe cumplir Argentina?
-Las cerezas argentinas deben ingresar a China vía Hong Kong, a través del denominado “canal gris”, un circuito ciertamente sensible como inseguro. Eso ha quedado demostrado durante esta última temporada cuando, debido al cierre imprevisto de la frontera por parte de las autoridades chinas, la cereza argentina estuvo varios días retenida en Hong Kong, con el consiguiente deterioro de calidad y precio.
-Esas demoras seguramente derivarán en costos adicionales.
-Por supuesto. El tránsito por Hong Kong no sólo conlleva un riesgo operativo y comercial, sino que exige a los exportadores argentinos el pago de un elevado arancel, lo que incrementa sus costos alrededor de 30% respecto de la fruta chilena.
Eso implica tener que competir en clara desventaja con sus pares del país trasandino quienes a partir de este año podrán ingresar a China sin tener que pagar arancel, favorecidos por los tratados de libre comercio que forman parte de la política chilena de relaciones económicas internacionales.
Eso implica, para nosotros, tener que competir en clara desventaja y se refleja en fuertes recortes de márgenes de ganancias para las empresas argentinas, y de ingreso de divisas al país.
-Este problema ¿ha sido planteado ante las autoridades nacionales de Argentina?
-La presencia de la Capci en esta misión, cumplió con la finalidad de manifestar nuevamente, ante el ministro de Agricultura Carlos Casamiquela y el agregado agrícola en la embajada de Argentina en China, Omar Odarda, la necesidad imperiosa del sector de agilizar las gestiones de nuestro país ante las autoridades del Ministerio de Supervisión de Calidad e Inspección Cuarentenaria de China, con el fin de acelerar los tiempos de estudio y aprobación del protocolo para la cereza.
-¿Cabe algún rol a los gobiernos provinciales?
-Sin dudas y esto quedó claro ante lo acontecido con la uva de mesa. Los productores de San Juan y el gobierno de esa provincia, llevaron adelante gestiones conjuntas ante el presidente chino durante su visita a nuestro país, y han logrado prioridad para el tratamiento del protocolo de esa fruta antes que a los arándanos y a las cerezas.
Esto pone de manifiesto que las gestiones privadas necesitan del apoyo del sector público. El sector cerecero requiere del acompañamiento de los gobiernos provinciales, para solicitar de manera conjunta que se dé celeridad al proceso administrativo para la aprobación de este protocolo, teniendo particularmente en cuenta la reciente firma de acuerdos entre ambos países, y la incertidumbre que conlleva continuar ingresando a China en las actuales circunstancias, poniendo en serio riesgo las operaciones futuras con destino a ese país. La Provincia debe apoyar las gestiones privadas para ingresar cerezas a China.
-¿Qué mercados tiene por destino, hoy, la producción nacional?
-Las exportaciones de cerezas frescas argentinas vienen reorientándose en los últimos años, con la apertura de nuevos mercados. A los tradicionales (Estados Unidos, países de la UE, y Canadá), se han sumado los de Oriente Medio (Qatar, Emiratos Árabes, Arabia Saudita, Bahrein, Kuwait), Rusia y países asiáticos como India, Singapur y Hong Kong, los cuales seducen por la expansión en su demanda para estos frutos y sus mejores cotizaciones por caja.
-¿Qué hace tan atractivo al mercado chino?
-El mercado chino centra el interés mundial por su alta capacidad de demanda y por cotizar los mejores precios de plaza. Las cerezas argentinas tienen allí una oportunidad única, al poder ingresar anticipándose a los grandes volúmenes de fruta chilena que ingresa a ese mercado por vía marítima, capitalizando un mejor precio como fruta primicia o fruta tardía.
La situación es peor que la del vino
El presidente de la Comisión Cerezas de Mendoza, Diego Aguilar, comentó que “la imposibilidad de ingresar con cerezas al mercado chino nos ha obligado a las empresas del sector a asociarnos en la búsqueda de alguna solución y fue así que nació la Capci, como una herramienta para lograr este objetivo”.
Aguilar explicó que “desde la exitosa experiencia de la Comisión de Cerezas de Mendoza en la gestión de los protocolos para la liberación y reconocimiento del área libre de la Mosca de la Fruta con el Iscamen, surgió la idea de asociarse con las demás empresas de Neuquén, Río Negro, Chubut y Santa Cruz, para conseguir la fuerza necesaria para instalar el problema en las más altas esferas de la Cancillería y el Ministerio de Agricultura de la Nación”.
Reseñó que “una de las primeras gestiones de la Capci fue presentarse ante el ministro de Agricultura de la Nación, Carlos Casamiquela, y dejar en claro que el mercado chino es muy importante para el desarrollo de la actividad que, en países como Chile, viene creciendo exponencialmente desde hace 15 años”.
Incluyó asimismo entre las primera acciones de la entidad que nuclea a los exportadores argentinos de cerezas, “el inicio de gestiones ante el Senasa para la incorporación de algunos productos fitosanitarios en el vademécum habilitado; el acompañamiento a los empresarios de Neuquén y Río Negro en su gestión para despachar cargas aéreas desde el aeropuerto neuquino sin la necesidad de desplazarse hasta Buenos Aires”.
En tanto, el presidente de la Cámara de Comercio, Agricultura e Industria de Tunuyán y vicepresidente de la FEM, Alberto Carleti, expresó que la situación de la cereza en Mendoza “es peor que la uva y el vino” y que a pesar de trabajar forma proactiva desde el sector, “no encontramos el apoyo ni respuestas del gobierno a cada una de nuestras propuestas, lo que ha derivado en el decrecimiento de la actividad en la provincia”.
Para Carleti, que también integra la Comisión Cerezas de Mendoza, el problema está en que el sector productivo quedó totalmente relegado y desactualizado. “Es más, diría que en proceso de extinción”.
Dijo además que no hubo interés por parte de los productores en hacer los cambios necesarios para producir cerezas en la condiciones y exigencias que lo requieren los mercados actuales. “Se erradicaron hectáreas de cerezas que se convirtieron en vitivinicultura”, sentenció.