El shock de la denuncia de corrupción contra el presidente Temer llega en un momento en el que el flujo de cargas desde Mendoza podía considerarse normal, aunque insinúa una merma.
El shock de la denuncia de corrupción contra el presidente Temer llega en un momento en el que el flujo de cargas desde Mendoza podía considerarse normal, aunque insinúa una merma.
Con el ciclo comercial del ajo a salvo por ahora y hasta octubre, cuando inicie la campaña 2018, a criterio de Bustos Carra, hay tres razones de las cuales sólo una es atribuible a Brasil: la retracción de su economía desde la destitución de Dilma Rousseff hasta ahora como primera causa, seguida por el hecho de que las exportaciones argentinas siguen de capa caída por el desfasaje cambiario y los costos internos, entre los laborales, de insumos e impuestos distorsivos.
“Estamos mejor que a fines de 2015 pero necesitamos recuperar competitividad. Con respecto al resto de nuestros productos, los problemas pueden empezar a partir de julio, lo que resulta un margen suficiente como para que el panorama se aclare, por más que en este momento las denuncias de corrupción generen más incertidumbre y por lo tanto más retracción de la demanda”, auguró el dirigente.
Es la incertidumbre que se traslada al resto de las mercaderías que le provee Mendoza a Brasil: durazno enlatado, aceite de oliva, frutas de pepita y vinos. Desde la Cacec prometen un monitoreo de la situación en línea con las cámaras nacionales como Copal.
Para algunos de los productos mendocinos significará encapotar aún más el cielo comercial actual, como las ventas de fruta en conserva que están prácticamente frenadas. Para muestra vale un botón: la merma de la cosecha encareció el costo del durazno de u$s 0,30 a u$s 0,41, un mayor desfasaje en el precio final de la lata.
Al respecto, luego de una reunión de Cafim (Cámara de Fruta Industrializada de Mendoza) en la que se trató la necesidad de financiamiento, su presidente, Raúl Giordano, aseguró que, sin prever el efecto de la devaluación de la moneda brasileña, “con los precios actuales estamos quedando afuera de competencia. Si bien no está entrando durazno enlatado griego a Brasil, a u$s 24 la caja estamos 4 por encima de Chile”.
Entre tanto, se espera que el Parlasur sea, tarde o temprano, caja de resonancia de la crisis brasileña y su transición político-económica. Al respecto, el representante mendocino en ese Parlamento, Gabriel Fidel, consignó que el tema seguramente será tratado, junto con las implicancias de la crisis de Venezuela, en la próxima reunión de los parlamentarios, el 28 de mayo en Montevideo.
“Lo más importante es que Brasil pueda resolver su crisis de la manera mejor posible, dado que es líder en la región. Todas las turbulencias de un país impactan en el resto de sus vecinos, y en mayor medida si se trata de uno de su magnitud e importancia. En tal sentido, la eventual sucesión del presidente será clave”, consideró Fidel.
Para el funcionario y economista, los sucesos en el país vecino revierten el incipiente amesetamiento de la economía brasileña. “Después de dos años de recesión, que fuera hacia una estabilización era bueno. Pero si la economía sigue decreciendo tendrá más incidencia”.