La Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) empezó a examinar ayer el inventario del arsenal químico entregado por Siria, donde el ejército y sus milicias afines mataron a 15 personas en un pueblo sunita.
La Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) empezó a examinar ayer el inventario del arsenal químico entregado por Siria, donde el ejército y sus milicias afines mataron a 15 personas en un pueblo sunita.
El régimen de Damasco había entregado ayer, como estaba previsto, el inventario de su arsenal químico a la OPAQ, cumpliendo la fecha límite fijada en el acuerdo ruso-estadounidense alcanzado el 14 de setiembre en Ginebra.
"La OPAQ confirmó la recepción de la lista que se esperaba del gobierno sirio sobre su programa de armas químicas", indicó la organización con sede en La Haya.
Este examen coincide con intensas negociaciones diplomáticas en busca de la adopción de una resolución de la ONU sobre el desmantelamiento del arsenal químico de Damasco. Pero los diplomáticos aún no logran ponerse de acuerdo sobre el proyecto de resolución que presentarán al Consejo de Seguridad.
Hay gran discrepancia sobre la invocación o no del capítulo VII de la Carta de Naciones Unidas, que prevé medidas coercitivas -que van desde sanciones económicas hasta el uso de la fuerza-, si Siria no respeta sus compromisos.
Rusia, aliada de Damasco, se opone a este tipo resolución, que sí apoyan los países occidentales. Pese a numerosas reuniones, los cinco miembros del Consejo de Seguridad (Estados Unidos, China, Rusia, Francia y Gran Bretaña) no se han puesto de acuerdo.
Sin embargo, Rusia puede cambiar su posición sobre Siria si observa alguna intención de engaño por parte del régimen de Bashar Al Assad, indicó el sábado un responsable del Kremlin. "Estoy hablando teórica e hipotéticamente, pero si llegamos a la convicción de que Assad está engañando, podemos cambiar de posición", dijo Serguei Ivanov.
El responsable del Kremlin reiteró la posición de Moscú, opuesto a cualquier acción militar externa en Siria, donde la guerra civil ha dejado ya 110.000 muertos en 30 meses.