29 de agosto de 2013 - 21:13

Experiencia Hong Kong

Un decálogo de encantos de la ciudad mundial asiática para desandarla y encontrar su esencia.

Le queda poca cuerda al verano en Hong Kong y la llegada de la nueva estación trae consigo uno de los eventos gastronómicos más relevantes. Es que el otoño por esos lares es la época de los vinos y las artes culinarias. Entre finales de octubre y principios de noviembre tiene lugar el Wine & Dine Festival que, por un lapso de 4 días, promete lo mejor en materia de maridajes cerca del mar. Habrá vinos internacionales, gastronomía, música en vivo y entretenimiento en este importante encuentro que es una gran experiencia para los viajeros.

Lo anterior, tan sólo como uno de los atractivos especiales de estación de esta ciudad magnética. En cualquier otro mes del año, los encantos o los imperdibles urbanos siguen disponibles para ser aprovechados por los forasteros hasta el final.

Son 10

Aunque la urbe se presenta como inabarcable en una primera mirada, los expertos en turismo se han encargado de elaborar la síntesis perfecta de todo aquello que no hay que perderse por allí. El compendio marca 10 sitios que, indefectiblemente, deben conocerse para una experiencia de Hong Kong, completa.

No es Norteamérica. Sin embargo, la Avenida de las Estrellas, encabeza la lista. La industria cinematográfica local tuvo una labor destacada el siglo pasado. Este paseo es un tributo a aquellos que contribuyeron a convertir la ciudad en el "Hollywood de Oriente". Caminarla, es una manera de encontrarse también con el mejor perfil urbano. Placas, impresiones en el cemento de manos de estrellas de la pantalla grande y hasta  una escultura de tamaño natural del legendario héroe del kung fu Bruce Lee, entre los destacados.

El punto más alto de la isla es El Pico. Tan relevante es esta zona en materia turística, que los lugareños dicen que si uno fuera hasta esa ciudad sólo por unas horas y tuviera que elegir un solo sitio para conocer, debería ser éste. Ya en tiempos coloniales era una zona exclusiva y su atractivo especial es que desde allí se puede sentir cómo vibra a sus pies la “urbe mundial” de Asia. Desde sus miradores se pueden obtener las mejores tomas, que cambian según las horas del día. Subirse al Peak Tram, el funicular, es buenísimo para una mejor experiencia visual entre rascacielos (www.thepeak.com.hk).

El compendio incluye la visita a un parque temático marino, nada menos que el increíble Ocean Park. Sus atracciones permiten explorar los polos, la selva tropical, encontrarse con animales asiáticos como los pandas -inclusive los rojos- y divertirse en gran variedad de juegos (www.oceanpark.com.hkwww.oceanpark.com.hk). En tanto, el oso Grizzly Gulch es acaso el personaje más emblemático de la versión local de Disneyland. También están todos los personajes de Toy Story, entre otros tantos, en los numerosos parques temáticos y espectáculos del complejo que aprovechan chicos y grandes por igual.

En el quinto lugar figura el Mercado de las mujeres. Callejero y con más de 100 puestos de ropa, accesorios y souvenirs, especialmente para la clientela femenina- a precios de ganga, se extiende por más de un kilómetro a lo largo de Tung Choi Street. Inmediatamente después aparece el mercado nocturno de Temple Street. Desde el atardecer se puede concurrir, ya sea para comprar baratijas, juegos de té, jade, tecnología o para requerir los servicios de un adivinador. El templo Tin Hau, situado en su calle principal, amerita una parada más, en éste, un verdadero mercado chino.

Frente al puerto está el impresionante Centro de Convenciones y Exposiciones, otro de los imperdibles. Allí se hizo la Ceremonia de Transferencia, el 30 de junio de 1997, cuando la Colonia de la Corona Británica fue devuelta a la República Popular China y se estableció la Región Administrativa Especial de Hong Kong. Allí también está la Golden Bauhinia Square, un obsequio del Gobierno Central, para celebrar la vuelta de la isla a su nación (www.hkcec.com.hk).

Desde la Torre del Reloj de la época colonial y hasta Hung Hom, un paseo por Tsim Sha Tsui, es una buena recomendación. En el entre tanto, el Centro Cultural de Hong Kong, los Museos del Espacio y de Arte.

Y si el viaje es por China, no podía faltar un templo, en este caso Wong Tai Sin. Es uno de los más populares y la razón es que su lema es “conceder todos los deseos que se pidan”. El taoísmo, el budismo y el confucianismo convergen allí para honrar la memoria del monje que le da nombre. Los interesados en el Feng Shui descubren in situ los cinco elementos geománticos ya que tiene un Pabellón de Bronce (metal); un Salón de los Archivos de madera; la Fuente Yuk Yik aporta el agua; el Santuario Yue Heung, el fuego porque allí se venera a la Linterna de Buda; y el Muro de Tierra, el último. www.siksikyuen.org.hk

Este decálogo se cierra con Torre del Reloj. En pie desde 1915, integraba la desaparecida estación de ferrocarril Kowloon-Canton. Es un sitio de relevancia histórica, porque allí desembarcaron millones de inmigrantes chinos en busca de una nueva vida.

La veta cultural

La impronta cosmopolita está a la orden del día. Ahora bien, la esencia china es un atractivo en sí mismo. Por tanto es muy usual que los turistas visiten locales de medicina china a fin de comprender estas antiguas prácticas que siguen muy vigentes o las tiendas donde venden té de hierbas. La ópera cantonesa, es otro de los espectáculos que los visitantes no deben perderse. Hay que decir que, aunque no se entienda el idioma, igualmente se disfrutan las artes escénicas y la música.

La cultura china se manifiesta en los festivales. Desde el año nuevo chino e incluyendo los que recuerdan a buda o a los barcos de dragones, resultan muy interesantes. Por ejemplo, en setiembre, durante la octava luna se celebra el Festival del dios Momo y en la novena luna de octubre, el aniversario de nacimiento de Confucio.

Para cerrar este apartado, que no es exhaustivo, sino válido a mode de ejemplo, vale mencionar los sitios históricos. Catalogados en coloniales y chinos, son una manera de encontrarse con el pasado de Hong Kong. Pueblos amurallados, sitios que recuerdan importantes clanes y parques, algunos de ellos.

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