9 de febrero de 2013 - 23:26

El espejo peligroso

Aunque parezca el título de una película de Indiana Jones, la sola comparación de Venezuela con Argentina puede causar temores fundados, aunque el país que gobierna (¿gobierna?) Hugo Chávez tiene condiciones mucho peores a las nuestras, pero con una serie de similitudes que asustan.

El ministro de Economía y el presidente del Banco Central de Venezuela anunciaron el viernes una devaluación del dólar oficial en una magnitud del 46% y eliminando un mercado secundario, también oficial. Con esta devaluación, la cotización oficial del dólar queda en 6,30 bolívares por dólar, aunque en el mercado paralelo la moneda cotiza a 30,4 bolívares por dólar.

Venezuela atraviesa una serie de problemas que, encadenados, los llevan a una situación muy compleja. Con un férreo control de cambios que lleva más 10 años, más un cepo a la compra por parte de particulares, que lleva más de 4 años, el país acumula un elevado déficit fiscal, un fuerte endeudamiento (sólo Pdvesa debe más de 70.000 millones de dólares), inflación desbordada que ya crece a tasas del 40% anual, desabastecimiento de productos básicos, ausencia de inversión y carencia de producción propia.

No obstante, los funcionarios evitaron hablar de devaluación y se refirieron a un ajuste cambiario. Al justificar los cambios sólo dijeron que el sistema anterior había cumplido su objetivo y había que remplazarlo por otro. Puros eufemismos para disfrazar una realidad que todos sufren y el gobierno no acepta.

Argentina está en mejores condiciones que Venezuela pero el gobierno de Cristina Fernández viene tomando las mismas medidas que en su momento tomó Venezuela y han desembocado en la crisis actual. Si se analiza la experiencia argentina, el resultado de las medidas también ha sido malo.

Ambos países comparten el mismo problema: una elevada inflación y creciente déficit fiscal. Ésta son las principales razones que podrían explicar el motivo por el cual países que disponen de fuertes ingresos por exportación de commodities (Venezuela petróleo y Argentina soja y granos), además de un estricto control de cambios, tienen carencia de divisas.

Esta situación, además, se da en un contexto internacional donde hay un gran flujo de capitales hacia mercados emergentes, mientras el dólar ha venido devaluándose ante el euro y el resto de las monedas. El caso visible es el de Brasil, cuya moneda se ha venido revaluando y el gobierno anunció que intervendrá si llega a 1,85 (actualmente está 1,92). Lo mismo ocurre con Chile, donde el dólar cotiza a 475 pesos.

Lo que a muchos asusta son las similitudes en la visión del gobierno argentino con el venezolano y también en sus procedimientos. El cepo cambiario prácticamente ha espantado las inversiones importantes, mientras el gobierno ignora el efecto de la inflación creciente sobre la competitividad de la economía.

Esto no quiere decir que el gobierno de Cristina Fernández vaya a devaluar. Probablemente intenten desdoblar el mercado de cambio, hasta que su fracaso los obligue, pero la realidad es que cualquier analogía parece posible.

La medida tomada por el gobierno de Venezuela, sin cambiar el resto de las decisiones, no sirve para solucionar el problema.

En Argentina un congelamiento de precios por 60 días, con amenazas de expropiar supermercados que no cumplan pero los autorizan para que “aprieten” a  los proveedores, son indicadores de que tanto en las ideas como en los procedimientos nos acercamos cada vez al modelo chavista. Y éste es un espejo preocupante.

LAS MAS LEIDAS