Hay noches que parecen diseñadas para ser inolvidables, y la del 11 de agosto de 2026 fue una de ellas; Gustavo Cerati habría cumplido 67 años, y desde enero esa fecha ya estaba reservada para quienes querían acompañarse junto al el espectáculo que volvió a reunir a Charly Alberti, Zeta Bosio y la recreación tecnológica de su compañero.
Al entrar, cada espectador recibió lentes 3D para utilizar en determinadas canciones; el Movistar Arena estaba lleno, con campo sin sillas, y a las 21 comenzó puntualmente el show. Entre el público había una gran variedad de edades: jóvenes, adultos, familias y fanáticos que llegaron desde distintos países compartían una misma noche y un mismo repertorio.
Pero en esa misma mezcla de generaciones, por momentos también se generó una pequeña batalla: los más jóvenes sacaban sus celulares para grabar, mientras varios adultos les pedían que los bajaran, también se notaba en la manera de vivir las canciones, los jóvenes saltaban durante casi todo el show, mientras muchos de los mayores permanecían quietos atentos a cada detalle de lo que ocurría sobre el escenario; pero, pese a esas diferencias, había algo que los igualaba, todos conocían el clásico “Olé, olé, olé, Soda, Soda”.
Un viaje audiovisual por las canciones que marcaron a Soda Stereo
El nombre ECOS no es casual, la propuesta toma la idea de una resonancia de lo que fue Soda Stereo y la convierte en espectáculo. Desde el comienzo, “Ecos”, “Juego de seducción”, “Nada personal” y “Hombre al agua” aparecieron acompañadas por una puesta audiovisual enorme.
El repertorio avanzó por canciones como “Luna roja”, “Toma la ruta”, “En la ciudad de la furia”, “Persiana americana”, “Entre caníbales”, “Planeador”, “Final caja negra” y “Primavera 0”, aunque se sintió la falta de algunos hits del primer álbum.
Hubo también un momento inesperado antes de “Zoom”. La imagen quedó congelada, las pantallas se apagaron y la música se detuvo. No era parte del recital, sino un desperfecto técnico, algo entendible en una puesta que busca llevar la inmersión al límite. Pero el silencio dio paso a algo que ninguna pantalla podía planear: desde el público comenzó a escucharse el canto de “Feliz cumpleaños” a Gustavo que fue creciendo hasta llenar todo el estadio.
¿Por qué ECOS se siente tan rápido?
Si bien el espectáculo dura casi dos horas y reúne 20 canciones, se siente que el tiempo pasa mucho más rápido, porque ECOS nunca permanece quieto. Pantallas, luces, videos, telones que suben y bajan, cubos de colores suspendidos sobre el techo y efectos en 3D transforman cada tema en una experiencia distinta.
En algunas canciones aparecen indicaciones para colocarse lentes 3d y las luces parecen salir del escenario; en otras, Charly y Zeta se retiran para dejar a Cerati solo, luego vuelven, y en dos ocasiones los músicos abandonan el escenario mientras las pantallas toman el protagonismo con videos y juegos de luces. Más adelante, un telón convierte la escena en un juego de sombras con un intérprete idéntico a Gustavo. A eso se suman las constantes interacciones con el público y los cambios de escenografía que aparecen de manera permanente. Cuando parece que el show ya mostró todo, vuelve a sorprender con una nueva puesta en escena.
Quizás también hay una lectura sobre las nuevas generaciones, en tiempos de videos cortos, scroll permanente y estímulos constantes, ECOS parece hablar ese mismo idioma, muchas emociones, cambios rápidos y una atención que siempre encuentra algo nuevo.
Entre el recuerdo de Cerati y la presencia de Charly y Zeta
Antes de “(En) el séptimo día”, Zeta Bosio tomó la palabra y supo expresar lo que seguramente atravesaba a todo el estadio: “Esta es una noche muy especial, que nos reúne cantando sus canciones, que es la mejor forma de celebrarlo. Todos tenemos algo que agradecerle hoy... Vamos con Séptimo día”. La respuesta fue inmediata, con una ovación que acompañó los primeros acordes.
Del lado fans no había dudas: el público reaccionó muchas veces como si Cerati estuviera realmente ahí. Hubo llanto, abrazos y personas completamente conmovidas frente a lo que sucedía; inclusive la hija y la hermana de Gustavo estuvieron entre los espectadores de la noche y, después del recital, se realizó una fiesta privada en el mismo Movistar Arena para invitados VIP.
Pero mientras la tecnología intentaba reconstruir la presencia de Cerati, por momentos aparecía una sensación extraña, casi como si quienes aún siguen sosteniendo la historia sobre el escenario quedaran en segundo plano, y es que, entre tantas luces, videos, pantallas y proyecciones, parecía olvidarse que Charly Alberti y Zeta Bosio seguían ahí, tocando en vivo y sosteniendo la música de Soda Stereo. Era como si la búsqueda de volver a ver a Gustavo terminara, por momentos, dejando de lado a los dos músicos que todavía mantienen vivo ese encuentro.
Pero tal vez esa sea justamente la contradicción de esta propuesta. Gustavo Cerati parece más vivo que nunca y, al mismo tiempo, ese intento de traerlo de vuelta termina, por momentos, eclipsando a Charly y Zeta, quienes hacen que Soda Stereo siga existiendo.
“Gracias Totales”
“De música ligera” fue la última canción de la noche y también el momento de mayor pogo. Alberti y Bosio dejaron sus lugares y llevaron la batería y la guitarra hacia dos tarimas ubicadas detrás del campo, obligando al público a mezclarse todavía más.
Cuando sonaron los acordes finales, Charly tomó la palabra: “Gracias. Hoy es una noche muy especial, gracias por acompañarnos. Todos lo extrañamos, y creo que es la mejor forma de celebrar un día tan importante como el de hoy. Estamos empezando a acercarnos al final de nuestro show, eternamente agradecidos. Los amamos, como les dije, nada más que GRACIAS”. La respuesta llegó inmediatamente desde el público: “¡Totales!”, gritaron los fanáticos, completando aquel “gracias totales” que Cerati convirtió en una de las frases más recordadas de Soda Stereo.
Y después llegó el verdadero cierre que se sintió más íntimo, los músicos se retiraron y en las pantallas aparecieron los créditos de ECOS, mientras sonaba “Zona de promesas” y se mostraban imágenes de Soda Stereo en sus comienzos, entre travesuras, bloopers y recuerdos.
Allí aparece la opinión que queda después del ruido, ECOS funciona porque no intenta simplemente copiar un concierto perdido; busca reconstruir una sensación y lo consigue. El sonido fue impecable, Charly Alberti y Zeta Bosio tocaron con una precisión que borró cualquier temor previo a la decepción.
No fue solo un recital de Rock Nacional, fue un encuentro de generaciones alrededor de una obra que todavía tiene algo para decir, y por eso, entre lágrimas, pogos, celulares, lentes 3D y miles de voces gritando “gracias totales”, la noche del cumpleaños de Cerati encontró una forma propia de quedarse; esta función de ECOS será difícil de repetir, no por la tecnología, sino por el día que tocó vivirla.
Soda Stereo continúa su recorrido y llega a Mendoza
El recorrido de ECOS continuará en Mendoza el viernes 21 de agosto, cuando Soda Stereo llegue al Arena Maipú Stadium. Será el regreso de la banda a la provincia después de 36 años, con un espectáculo que volverá a reunir a Zeta Bosio y Charly Alberti sobre el escenario y recreará la presencia de Gustavo Cerati mediante un avatar hiperrealista.
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