"Hay lugares donde la música adquiere un sentido muy particular, donde las canciones continúan diciendo cosas y dando pistas. Es un reencuentro entre todos. Es una especie de duelo compartido por la ausencia del Indio", sintetiza Sergio Dawi (70).
A dos meses de la muerte del Indio Solari, el exredondito habla del duelo que atraviesa el universo ricotero, del fenómeno que mantiene vivas las canciones de Los Redondos y del regreso de La Kermesse a Mendoza, un ritual que hoy reúne a tres generaciones.
"Hay lugares donde la música adquiere un sentido muy particular, donde las canciones continúan diciendo cosas y dando pistas. Es un reencuentro entre todos. Es una especie de duelo compartido por la ausencia del Indio", sintetiza Sergio Dawi (70).
Dawi es un Redondito de Ricota. Durante 14 años, su saxo fue una pieza fundamental en discos que marcaron, y siguen marcando, la esencia del rock nacional. Su arte quedó grabado en vinilos y en una generación que creció junto a álbumes fundamentales como Un baión para el ojo idiota, Oktubre (en sus presentaciones en vivo), ¡Bang! ¡Bang!... Estás liquidado o Lobo suelto / Cordero atado.
Ahora, Sergio vuelve a Mendoza con La Kermesse, el proyecto que desde hace una década celebra el reencuentro, la fraternidad y una fiesta ricotera que va del escenario al público y viceversa.
El próximo sábado 8 de agosto, desde las 21.30, los músicos regresarán a la tierra del sol con un show en el Auditorio Ángel Bustelo. La banda, integrada por los exintegrantes de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota Sergio Dawi, "Semilla" Bucciarelli, Tito Fargo y Hernán Aramberri, ofrecerá un repertorio ricotero que, durante más de dos horas, se transformará en un ritual para sanar heridas, despojar molestias y, para los nuevos, evidenciar la génesis de una misa que hoy congrega a tres generaciones. "Hay que cuidar el estado de ánimo", remarcó Sergio en diálogo con Los Andes, antes del esperado show.
—¿Qué esperan del show del sábado? Mendoza es una plaza muy ricotera y aún muchos están en duelo, a dos meses de la muerte del Indio...
—Estamos con mucha expectativa. Siempre vivimos muy buenas experiencias en Mendoza. En este momento también hay una especie de duelo compartido por la ausencia del Indio. Pero una partida no significa solamente tristeza; también tiene que ver con su legado. Hay que cuidar el estado de ánimo y hemos comprobado que el público mantiene ese legado encendido de una manera muy intensa.
—El público ricotero adquirió una identidad propia, que nació en los shows de Los Redondos y continuó en cada proyecto vinculado, como el del Indio, Skay, Los Fundamentalistas y, por supuesto, La Kermesse. ¿Qué sienten ustedes desde el escenario?
—Desde el escenario se percibe una emoción enorme. Hay un ida y vuelta muy fuerte con la gente. Nosotros lo estamos viviendo con muchísimo compromiso y muy conmovidos por todo lo que está pasando. Esperamos cada show con muchas ganas porque sabemos que va a ser una gran fiesta. La Kermesse también está muy atravesada por el momento que vive el país. Hay una situación social y política muy complicada, mucha incertidumbre. Los recitales terminan siendo un espacio donde la gente puede dejar de lado, aunque sea por un rato, todo lo que está viviendo. Al comienzo de cada show decimos "Hola, familia", porque realmente sentimos que son encuentros familiares.
—Justamente en ese contexto que describís, ¿qué rol cumple la música?
—Hay lugares donde la música adquiere un sentido muy particular. Es un espacio donde podés sacarte de la cabeza otros problemas y encontrarte con personas que sienten lo mismo que vos. Yo diría que es un encuentro extraordinario. Es el reencuentro del público con las canciones, pero también entre ellos mismos. Nos sigue llamando la atención cómo esas canciones continúan diciendo cosas, dando pistas y generando distintas miradas tantos años después.
—En sus shows conviven fanáticos de toda la vida, jóvenes y personas que van por primera vez para descubrir de qué se trata "todo esto". ¿Ustedes son conscientes de eso al momento de armar el repertorio?
—Los que nunca vinieron a un show de La Kermesse se van a sorprender. Esto es, ante todo, un homenaje al público. Los cuatro Redonditos que estamos arriba del escenario lo vivimos con muchísimo compromiso, porque sabemos el significado que estas canciones tienen para quienes vienen a escucharlas. Al principio pensábamos que iba a acercarse sobre todo el público de siempre, el de nuestra generación. Veíamos al padre llevando al hijo o al abuelo llevando al nieto. Pero hoy la mayoría es gente muy joven, que vibra con estas canciones y siente una verdadera necesidad de formar parte de este encuentro, de compartir ese duelo y esa celebración.
—¿Cómo es un show de La Kermesse?
—El show dura unas dos horas y participan cuatro cantantes, cada uno con su personalidad. Cada uno tiene una empatía distinta con las canciones y eso enriquece mucho el espectáculo. Lo que más nos sorprende es que el público también conoce los temas inéditos y los disfruta. Hay mucha emoción: ves gente llorando, emocionándose de verdad. Eso nos conmueve muchísimo.
—Se siente mucho la conexión entre el público y los artistas...
—La cercanía con el público es fundamental. Acá no venís a mirar una pantalla gigante: venís a ver a la banda, a vibrar juntos. Se genera otro tipo de vínculo, mucho más directo.
—Vos estuviste en Los Redondos por más de 14 años; "Semilla", unos 18; Hernán, 14... ¿Cómo es para ustedes reencontrarse en cada show con esas canciones?
—Estas canciones las fuimos amasando durante mucho tiempo. No solo ayudamos a darles forma, sino que las tenemos incorporadas como parte de nuestra historia. Por eso no las tocamos como simples versiones: las vivimos desde adentro. Cuando Los Redondos terminaron en 2001, cada uno siguió su camino. El Indio continuó con su carrera, Skay hizo la suya y yo grabé tres discos. Hubo muchos años en los que estas canciones no las tocábamos. Reencontrarnos con ellas fue también reencontrarnos con una parte muy importante de nuestra vida.
—Más de diez años de La Kermesse y toda una vida en los escenarios. ¿Qué los motiva a seguir? ¿Dónde encontrás esa chispa?
—Lo que me sigue motivando para subir al escenario es el compromiso y el corazón. Cuando esas dos cosas están presentes, todo fluye de manera natural. Siempre digo que el verdadero protagonista es el público. El público son Los Redonditos.
—Cuesta encontrar bandas con la mística de Los Redondos. ¿Cómo ves la escena actual?
—Soy muy abierto musicalmente. Hay géneros que me gustan más y otros que no tanto, pero creo que la música cumple una función muy importante, sobre todo en una época tan incierta como la que vivimos. La gente sale de un recital mejor de lo que entró. Se va con otra energía, con las pilas recargadas. Y eso hoy vale muchísimo.
—El show del sábado no será tu única visita a Mendoza: volvés pronto.
—Sí, vuelvo en noviembre para el Mendoza Sax Fest ( que se realizará los días 21, 22 y 23 de noviembre). Vengo a dar una clínica y es algo que también disfruto muchísimo.
Fecha: sábado 8 de agosto.
Hora: 21.30.
Lugar: Auditorio Ángel Bustelo (Virgen del Carmen de Cuyo 610, Ciudad de Mendoza).
Entradas: disponibles a través de Articket.