En el teatro, la frontera entre la risa y el desencanto suele ser apenas un matiz. A partir de esa premisa, los actores mendocinos Gustavo Muñoz y Javier Griego Falcón le dan forma a Dos extraños en la noche, una propuesta escénica que toma el pulso de la calle y de las pequeñas tragedias cotidianas para transformarlas en material dramático.
La obra se presentará este sábado 5 de septiembre, a las 21.30, en Vortex Bar (Avenida Mitre y Coronel Plaza, Ciudad de Mendoza).
Las entradas tienen un costo de $10.000 y se pueden adquirir de forma anticipada en la plataforma Entrada Web o directamente en la taquilla del lugar antes de la función.
Dos extraños en la noche: personajes estrafalarios, pero reconocibles
A través de una estructura de cuadros independientes, la pieza prescinde de un relato lineal para construir un mosaico de situaciones y personajes que resultan tan estrafalarios como reconocibles.
Dos tangueros propensos a convertir cualquier imponderable menor en un drama épico; una dupla de titiriteros cuyos roces personales terminan por invadir el espectáculo; y un grupo de cartoneros que rescata chispazos de poesía entre el desecho de la ciudad forman parte del desfile de criaturas que habitan el montaje.
Gustavo Muñoz y Javier Griego Falcón en la obra de teatro Dos extraños en la noche
La propuesta abre un diálogo con la tradición del grotesco argentino y la comedia de caracteres, géneros que históricamente han sabido retratar las contradicciones sociales desde el humor sin perder la empatía por sus criaturas. En ese ida y vuelta entre el absurdo y la emoción, la obra indaga en cuestiones tan transversales como la amistad, el trabajo, el amor, la memoria y la propia necesidad de seguir imaginando cuando el entorno amenaza con desmoronarse.
Algo más que comedia
En escena, Muñoz y Falcón —quienes también firman la autoría y la dirección general— apuestan a un juego de transformaciones rápidas y versátiles.
El objetivo no se agota en el remate cómico ni en la efectividad del chiste, sino en propiciar un punto de encuentro sincero con la platea a partir de las tensiones, los sueños y las batallas mínimas que definen la experiencia común.
El equipo detrás del proyecto se completa con Loly Aibar en el diseño gráfico, Ayelén Rubia en la comunicación y difusión en redes, y Carolina March en la producción general.