27 de junio de 2026 - 00:05

Mi Amigo Invencible vuelve a Mendoza con show, nuevo disco y un vino propio

Mi Amigo Invencible se presenta en Vino a la Nave y anticipa una noche especial en Mendoza, con nuevo disco en camino y vino propio.

En la previa del show, Mariano Di Césare, cantante y guitarrista de Mi Amigo Invencible, habló del regreso de la banda a casa, del vínculo con el público mendocino, del disco número diez y del lanzamiento de “Mansa Curda”, una edición limitada de Malbec creada junto a La Finquita.

La banda vuelve a tocar en Mendoza y cada regreso parece tener algo de examen, de ritual y de celebración. No se trata de una fecha más en la agenda de la banda. Para un grupo que nació en la provincia en 2007 y que con el tiempo se consolidó como una de las referencias del indie argentino, volver a tocar en casa implica reencontrarse con una parte central de su historia: los primeros escenarios, el público que acompañó desde el comienzo, las canciones que crecieron con la gente y una escena que también se transformó al ritmo del grupo.

El próximo sábado 4 de julio, desde las 18, Mi Amigo Invencible será protagonista de una nueva edición de Vino a la Nave, el ciclo que une música en vivo, vinos, gastronomía y encuentro al aire libre en la Nave Cultural. La propuesta, que ya se convirtió en un éxito dentro de la agenda cultural mendocina, tendrá esta vez un condimento especial: la banda no solo llega con canciones, sino también con una sorpresa creada especialmente para la ocasión.

“Vamos a lanzar un vino invencible, una edición limitada de Malbec bajo el nombre de "Mansa Curda", en colaboración con La Finquita, bodega garaje de Maipú”, anticipó Mariano Di Césare, voz, guitarrista y uno de los compositores centrales de Mi Amigo Invencible, en diálogo con Los Andes.

La frase funciona casi como una síntesis perfecta del cruce que propone la noche: una banda mendocina, un escenario urbano, canciones que ya forman parte de una memoria generacional y una botella pensada como gesto, juego y celebración.

Volver a casa, la prueba más difícil

Cada vez que Mi Amigo Invencible vuelve a Mendoza, se activa algo particular. Hay una expectativa distinta, una cercanía emocional con el público y también una exigencia que no aparece de la misma manera en otros escenarios. La banda ha tocado en distintas ciudades, festivales y salas, pero en su provincia el vínculo parece tener otra densidad.

“Volver a casa es siempre la prueba más difícil, pero es la que más nos gusta”, reconoció Di Césare. “Con el tiempo hemos ido cobrando mucha fuerza por el cariño y la compañía del público mendocino. Es algo que nunca ha dejado de sorprendernos, lo que no quiere decir que no active a mil revoluciones los nervios del principiante”.

VINO- foto 3
Mariano Di Césare, íntimo antes del show: el regreso a Mendoza, las canciones que siguen creciendo y una banda que se prepara para abrir un nuevo capítulo.

Mariano Di Césare, íntimo antes del show: el regreso a Mendoza, las canciones que siguen creciendo y una banda que se prepara para abrir un nuevo capítulo.

La imagen del principiante no es casual. En una banda que lleva casi dos décadas de recorrido, discos, giras y cambios de etapa, todavía aparece esa sensación de empezar de nuevo cada vez que se suben a tocar en Mendoza. Hay algo de la primera vez que no desaparece, incluso cuando el proyecto ya atravesó escenarios nacionales y consolidó un público fiel.

Mi Amigo Invencible se formó en 2007 y desde entonces construyó un camino propio. Su música fue mutando de forma: pasó por momentos más guitarreros, búsquedas experimentales, zonas pop, climas psicodélicos y canciones que combinan melancolía, humor, paisajes, rareza y una poética muy reconocible. Pero, según Mariano, hay algo que se sostuvo intacto desde el comienzo.

“Quedan muchas cosas por descubrir, sobre todo. Pero hay algo muy grande que se ha sostenido intacto, y es el entusiasmo por experimentar con el arte”, explicó. “Es nuestra posibilidad de imaginar espacios nuevos y libres para poder compartirlos con los demás”.

Esa idea de la banda como espacio libre aparece una y otra vez en su recorrido. No solo como proyecto musical, sino también como una especie de refugio emocional para quienes encontraron en esas canciones una forma de compañía. “Algo de lo que nos queda y ha crecido mucho es que la banda es un cable a tierra de un montón de personas cuando todo a su alrededor se desmorona, en un mundo que parece ir cada vez a un lugar más aburrido”, agregó.

Una experiencia con vino, canciones y una sorpresa

El contexto de Vino a la Nave propone algo más amplio que un recital tradicional. El público no llega únicamente a escuchar una banda: llega a recorrer una experiencia que cruza música, vinos, gastronomía y encuentro en un espacio abierto de la Ciudad. Para Mi Amigo Invencible, sin embargo, la premisa sigue siendo la misma: hacer que el show deje una marca.

VINO A LA NAVE 6
Vino a la Nave ya se consolidó como una de las experiencias culturales más convocantes de la Ciudad, con música en vivo, vinos mendocinos y gastronomía al aire libre.

Vino a la Nave ya se consolidó como una de las experiencias culturales más convocantes de la Ciudad, con música en vivo, vinos mendocinos y gastronomía al aire libre.

“Sinceramente no es fácil diferenciar un escenario de otro, porque es algo que hacemos mucho”, dijo Mariano. “Lo que más nos interesa es ofrecer un show que no pase desapercibido y que la gente al otro día lo recuerde como un pequeño acto de transformación”.

En esa búsqueda aparece el lanzamiento de Mansa Curda, el malbec de edición limitada que la banda presentará junto a La Finquita, bodega garaje de Maipú. El gesto conecta con el espíritu del evento, pero también con algo muy propio del universo de Mi Amigo Invencible: la capacidad de convertir cada instancia en una pequeña escena narrativa.

No es solo tocar. Es construir clima, imaginar un objeto, sumar una historia alrededor del show, ampliar la experiencia. En una provincia donde el vino también forma parte de la identidad cultural, la banda encontró una forma lúdica y afectiva de dialogar con ese territorio. “Sin embargo, no hemos dejado de pensar en algo especial para la ocasión”, contó Di Césare antes de revelar el spoiler del vino invencible.

La noche, entonces, tendrá canciones, público mendocino y una botella nueva en circulación. Tres elementos que, en el universo de la banda, pueden funcionar como parte de una misma escena.

Cuando la banda dejó de pertenecer solo a la banda

Mi Amigo Invencible creció desde una escena independiente muy de nicho hasta convertirse en una referencia de la música argentina contemporánea. En el camino, algunas canciones se volvieron himnos, ciertos discos ganaron una vida propia y el público empezó a apropiarse de un repertorio que ya no pertenece únicamente a quienes lo escribieron.

Consultado sobre cuándo sintieron que el proyecto había dejado de ser solo de ellos, Mariano no dudó: “Desde el primer recital que dimos en el Microcine de la Municipalidad de Capital, allá por 2007”. La respuesta puede parecer simple, pero dice mucho. Desde el origen, Mi Amigo Invencible se pensó como una experiencia compartida. Una banda que no se completa únicamente en el ensayo o en el estudio, sino en ese momento en el que las canciones encuentran a otros.

Esa apropiación del público se volvió más evidente con el paso del tiempo. Hay temas que la gente pide, canta y sostiene incluso cuando la banda no necesariamente los vive con la misma intensidad inicial. “Sí, claro, hay varias canciones que hoy siento más del público que de la banda”, admitió Di Césare. “Varias que a nosotros no nos motivan tanto tocar en vivo, pero las hacemos igual, con mucho amor, y poco a poco nos vuelven a conquistar. Obviamente no puedo decirte cuáles (ríe)”.

El comentario deja ver algo del tono de Mariano: una mezcla de sinceridad, humor y cuidado. Hay canciones que tal vez se desgastan para quienes las tocaron cientos de veces, pero que vuelven a cobrar sentido cuando el público las canta. En ese ida y vuelta, el repertorio se resignifica.

Arco y flecha, una estación hacia lo que viene

En 2024, Mi Amigo Invencible editó Arco y flecha, su noveno disco de estudio. El álbum fue leído como un trabajo más pop, directo y luminoso, con melodías inmediatas y colaboraciones que ampliaron su universo sonoro. Pero para Mariano, el disco también funciona como una estación de paso hacia lo que la banda está preparando ahora.

“Lo miro como un ejercicio para el disco que estamos preparando ahora, con el mismo productor y en el mismo estudio”, explicó. “Vamos a ajustar sus errores y potenciar sus aciertos”.

La frase permite leer Arco y flecha no como un punto de llegada, sino como parte de un proceso. Una búsqueda que sigue abierta y que tendrá continuidad en el próximo álbum, el número diez de la banda. Aun así, el disco dejó canciones que ocupan un lugar muy especial para su cantante. “Esto es muy personal, pero Arco y flecha tiene una de mis canciones invencibles favoritas, que es ‘Llamada perdida’”, confesó.

La elección de esa canción revela algo del vínculo que Mariano mantiene con su propio repertorio. Después de tantos discos, todavía hay temas que logran sorprenderlo, acompañarlo o instalarse en un lugar íntimo. Y esa sorpresa parece ser una condición necesaria para seguir creando.

En las canciones de Mi Amigo Invencible suelen convivir melodías simples con imágenes extrañas, animales, escenas ambiguas, recuerdos, paisajes y frases que parecen venir de un sueño o de una conversación escuchada a medias. Esa tensión entre lo inmediato y lo enigmático es una de las marcas de la banda.

“Depende del espacio tiempo en el que estamos trabajando, que nunca es el mismo”, explicó Mariano sobre ese procedimiento. “En este momento, trabajando en el disco número diez de la banda, veinte años después de su nacimiento, estamos trabajando a base de algunos recuerdos que no sabemos si sucedieron o los estamos inventando”. La definición podría funcionar como una llave para entrar al universo de Mi Amigo Invencible: canciones hechas con recuerdos reales, recuerdos inventados y zonas donde la memoria se vuelve ficción.

La danza de los principiantes y el paso del tiempo

Uno de los discos más importantes en la historia de la banda es La danza de los principiantes. Publicado en 2015, el álbum se transformó con los años en una pieza central de su repertorio y en uno de los materiales más queridos por sus seguidores. A diez años de su lanzamiento, la banda volvió a revisitarlo y esa celebración permitió mirar las canciones desde otra distancia.

“En ese momento era un disco más para mí, las letras no me identificaban para nada”, recordó Mariano. “Sin embargo, a medida que el tiempo pasaba, la cosa se iba poniendo más extraña y fui encarnando todos esos personajes que vagabundean por las canciones”.

El paso del tiempo hizo algo con ese disco. Lo volvió más cercano, más propio y, al mismo tiempo, más ajeno. Como si las canciones hubieran anticipado algo que su autor todavía no podía ver. “Hoy en día me parece un disco perfecto y a la vez muy frágil”, dijo. “Me dejé llevar por esa multitud flotando en el aire, y esos cientos de comentarios en el full álbum de YouTube fueron trascendentales. La gente no se equivoca”.

La frase vuelve a poner al público en el centro. No como un receptor pasivo, sino como una comunidad que también escribe el destino de las canciones. En YouTube, en los recitales, en los comentarios, en las escuchas repetidas y en la memoria afectiva de quienes crecieron con el disco, La danza de los principiantes fue ganando nuevas capas.

Hay discos que envejecen. Otros se transforman. En el caso de Mi Amigo Invencible, ese álbum parece haber encontrado una segunda vida en la forma en que la gente lo leyó, lo cantó y lo volvió propio.

Hacer canciones en tiempos de algoritmos

La historia reciente de la música también obliga a hablar de redes, plataformas, métricas y algoritmos. Una banda que nació en 2007 atravesó cambios profundos en la forma de producir, difundir y escuchar canciones. De los discos físicos y los blogs a Spotify, Instagram, TikTok, playlists y contenidos permanentes, el oficio de hacer música se volvió también una conversación con herramientas que muchas veces pueden sentirse ajenas a la lógica artística.

Mariano no esquiva esa tensión. “Ayer era una batalla cada vez más intensa y salvaje donde tenía que ganar sí o sí nuestra honestidad”, sostuvo. “Hoy me da más bien lo mismo, porque tenemos muy en claro que la libertad de nuestra música no se negocia”.

La respuesta marca una posición: las plataformas existen, las redes forman parte del juego y la comunicación es inevitable, pero hay un límite que no se cruza. Para Mi Amigo Invencible, la música no puede quedar subordinada a la métrica.

“Por fuera de eso hay muchas cosas a las que responder y, aunque no nos guste hacerlo, nos entregamos porque es parte y tratamos de que sea una parte más del acto artístico”, agregó.

En esa mirada aparece una forma posible de sobrevivir a la época: no negar la lógica digital, pero tampoco permitir que defina la identidad de la obra. Convertir la promoción, el contenido y la circulación en parte de un gesto artístico, sin negociar la libertad de las canciones.

El disco número diez: morir y renacer

El presente de Mi Amigo Invencible también está atravesado por una noticia importante: la banda trabaja en su disco número diez. El número puede leerse como balance, síntesis, reinicio o nuevo capítulo. Pero Mariano lo define de una manera más visceral. “Se vive como siempre: la posibilidad de morir y renacer al mismo tiempo”, dijo.

La frase resume una filosofía de trabajo. Cada disco implica dejar atrás algo y abrir otra forma. Morir un poco a una etapa anterior para encontrar una nueva manera de sonar. En una banda que hizo de la mutación una parte central de su identidad, el décimo álbum aparece como una continuidad natural, pero también como una instancia simbólica.

VINO- foto 2
Mi Amigo Invencible vuelve a tocar en Mendoza con los nervios del principiante y la fuerza de una historia compartida con el público local.

Mi Amigo Invencible vuelve a tocar en Mendoza con los nervios del principiante y la fuerza de una historia compartida con el público local.

Después de casi dos décadas de trayectoria, Mi Amigo Invencible parece seguir sosteniéndose en el movimiento. No desde una épica grandilocuente, sino desde una insistencia artesanal, colectiva y a veces incierta.

Cuando se le pregunta qué sigue haciendo invencible a Mi Amigo Invencible, Mariano responde con una imagen precisa: “Tracción a sangre de un grupo que se sostiene en un camino incierto y defectuoso”.

Ahí está, quizás, una de las claves de la banda. No en la perfección, sino en la persistencia. No en tener todas las respuestas, sino en seguir avanzando por un camino que acepta sus fallas, sus dudas y sus transformaciones.

Una noche que todavía debe sorprender

El sábado 4 de julio, Mi Amigo Invencible volverá a encontrarse con el público mendocino en una edición de Vino a la Nave que tendrá música, vinos, gastronomía, aire libre y una sorpresa embotellada bajo el nombre de Mansa Curda.

Habrá canciones nuevas, clásicos inevitables, temas que el público hizo propios y una expectativa particular: la de una banda que vuelve a casa con los nervios del principiante, pero también con la fuerza de una historia compartida.

¿Qué les gustaría que pase esa noche entre la banda, las canciones y el público? Mariano prefiere no cerrar la respuesta antes de tiempo. “Lo dejo para esa noche, que nos sorprenda”, dijo.

Tal vez ahí esté el mejor anticipo posible. Mi Amigo Invencible vuelve a Mendoza con un show que no quiere pasar desapercibido, con un vino propio, con un disco nuevo en proceso y con la certeza de que cada regreso a casa puede ser, todavía, un pequeño acto de transformación.

LAS MAS LEIDAS