Cande Ruggeri mostró distintos rincones de su casa en Nordelta, donde vive junto a Nicolás Maccari y su hija Vita. La propiedad fue construida desde cero y combina líneas modernas, cemento, madera y grandes superficies vidriadas que conectan los interiores con el jardín.
La vivienda tiene dos plantas y una estética de tonos neutros. Entre los elementos que más llaman la atención aparecen un jardín de invierno, una pileta integrada al exterior y varias puertas ocultas que la propia Ruggeri mostró en sus redes.
1. Un jardín de invierno integrado a la casa
Las superficies de vidrio generan continuidad visual entre los ambientes.
El jardín de invierno funciona como un espacio intermedio entre el interior y el exterior. La presencia de vidrio y luz natural permite mantener la sensación de contacto con el jardín incluso cuando el clima no invita a permanecer afuera.
La casa aprovecha esa continuidad visual en varios ambientes. Los grandes paños vidriados hacen que la vegetación forme parte de la decoración y reducen la necesidad de sumar demasiados objetos dentro de los espacios de circulación.
2. Una pileta como protagonista del jardín
El sector de la pileta es uno de los más llamativos de la casa.
En el exterior se destaca una pileta amplia junto a un sector verde y áreas de descanso. La ubicación permite verla desde distintos puntos de la casa y refuerza la idea de que el jardín fue pensado como una extensión de los ambientes sociales.
El proyecto también aprovecha las vistas abiertas del barrio. La combinación de césped, agua y superficies claras crea un exterior despejado y de estética contemporánea sin recurrir a una gran cantidad de elementos decorativos.
3. Las puertas secretas que se confunden con las paredes
El diseño permite que las puertas queden camufladas con las paredes y mantengan las líneas continuas de los ambientes.
Uno de los detalles que más consultas generó en redes fueron las puertas ocultas o enrasadas. Ruggeri explicó que las diseñó junto a su arquitecta para que quedaran integradas a los revestimientos y pasaran casi inadvertidas cuando están cerradas.
Este recurso elimina marcos visuales y ayuda a mantener líneas continuas. Las puertas dejan de funcionar como un corte evidente en la pared y se convierten en parte de la arquitectura, algo frecuente en interiores minimalistas.
La estética que une los tres sectores
Más allá de cada ambiente, la casa mantiene un lenguaje común: madera en tonos cálidos, cemento, vidrio y colores neutros. La tecnología aparece integrada, pero el foco está en la amplitud y en la conexión entre los ambientes.