22 de septiembre de 2026 - 10:50

La vida de Matilde, la niñera de Matilda, la hija de Luciana Salazar: de trabajar 11 años para Martín Redrado a convertirse en parte de su familia

Conoció a Luciana cuando todavía trabajaba en la casa del economista y acompañó a Matilda prácticamente desde que nació.

Entre las personas que aparecen periódicamente en la vida cotidiana que Luciana Salazar comparte junto a su hija Matilda existe una presencia que lleva años repitiéndose. Se llama Matilde y, aunque públicamente suele ser presentada como la niñera de la nena, su relación con la familia comenzó mucho antes.

Antes de trabajar junto a Luciana, Matilde había pasado casi 11 años trabajando en la casa de Martín Redrado, expareja de Salazar. Fue precisamente allí donde ambas se conocieron y empezaron a construir una relación cercana.

Con el tiempo, aquella conexión terminaría modificando por completo su vida laboral.

Matilde conoció a Matilda cuando todavía era un bebé

Salazar contó que desde los primeros encuentros sintió un enorme cariño por Matilde y la consideraba una persona excepcional en su trabajo.

La relación adquirió otra dimensión después del nacimiento de Matilda. La mujer conoció a la hija de Luciana prácticamente desde recién nacida y comenzó a generar con ella un vínculo que dejó de estar limitado al cuidado cotidiano.

Para la modelo, ese detalle resulta central a la hora de explicar por qué Matilde terminó convirtiéndose en una de las personas de mayor confianza de su casa.

Años después, las redes sociales permitieron verlas realizando actividades comunes, como cocinar juntas en la cocina familiar. En una de esas publicaciones, Luciana mostró a Matilde y a su hija preparando chipá y escribió simplemente: “Ellas hicieron chipá. Las amo”.

Cuando cambió la relación con Redrado, Matilde tomó una decisión

El giro llegó mientras se deterioraba el vínculo entre Luciana Salazar y Martín Redrado.

Según explicó la propia Salazar, Matilde decidió dejar de trabajar con el economista y continuar junto a ella. No fue presentada como una transferencia de personal ni como una decisión tomada por terceros: Luciana sostuvo que fue la propia Matilde quien eligió acompañarlas, después de haberse encariñado especialmente con su hija.

La decisión resultaba significativa por la historia previa. Había trabajado alrededor de 11 años en la misma casa, por lo que no se trataba de una relación laboral reciente.

Desde entonces, su presencia quedó asociada directamente con la crianza cotidiana de Matilda.

“Es parte de nuestra familia, mi hija la adora”

Luciana fue todavía más lejos al definir el vínculo. “Es parte de nuestra familia, mi hija la adora”, aseguró al hablar públicamente sobre ella.

También contó que Matilde se había convertido en una de las pocas personas con las que su hija aceptaba quedarse tranquila cuando su mamá tenía que ausentarse.

Esa confianza ayuda a explicar por qué las fotografías que comparten no suelen mostrar solamente escenas de trabajo.

Matilde aparece en cumpleaños, juegos, preparaciones de comida y momentos cotidianos, con una familiaridad construida desde los primeros meses de vida de la nena.

El caso tiene además una curiosidad difícil de pasar por alto: niñera y niña comparten prácticamente el mismo nombre, Matilde y Matilda, algo que ayudó a que seguidores de Salazar empezaran a reconocerla rápidamente cada vez que aparecía en sus publicaciones.

Una relación que ya supera el trabajo de niñera

Más de una década después de que Matilde comenzara su etapa laboral junto a Redrado, su historia terminó tomando una dirección completamente distinta.

Primero conoció a Luciana dentro de aquella casa. Después acompañó los primeros meses de Matilda y, cuando cambió la situación entre los adultos, eligió continuar al lado de madre e hija.

Para Salazar, la descripción actual ya no necesita una categoría laboral complicada.

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