17 de septiembre de 2026 - 17:30

La vida de Marisa, la niñera de Marta y Felipe, los hijos de Ricardo Fort: de jugar en los Juegos Olímpicos a convertirse en su figura materna

Marisa López fue capitana de la Selección argentina de hockey, disputó Seúl 1988 y ganó medallas eso fue antes que Ricardo Fort llegara a su vida.

Mucho antes de que su nombre quedara ligado a Marta y Felipe Fort como su niñera, Marisa López había construido una carrera deportiva de elite. Llegó a la Selección argentina de hockey en 1983, cuando todavía faltaban años para que el equipo femenino adoptara el nombre de Las Leonas, y se convirtió en una de las referentes de una generación.

Su recorrido incluyó los Juegos Olímpicos de Seúl 1988, donde Argentina terminó séptima, y varias competencias internacionales. También ganó el oro panamericano y llegó a ser capitana del seleccionado. En 1995 integró el equipo que se consagró en los Juegos Panamericanos de Mar del Plata junto a jugadoras como Magdalena Aicega y Vanina Oneto.

De la Selección argentina a la casa de Ricardo Fort

Tras cerrar su etapa competitiva, Marisa terminó entrando en una historia completamente distinta. Ricardo Fort acababa de regresar a Buenos Aires con Marta y Felipe, nacidos por subrogación en Los Ángeles en 2004. El empresario había intentado ocuparse prácticamente solo de los bebés, pero su entorno lo convenció de buscar ayuda permanente.

La recomendación llegó a través de Karina Antoniali, exesposa de Eduardo Fort y amiga de Marisa. Ricardo confió en esa referencia y la contrató para acompañarlo en la crianza. La conexión con los mellizos fue inmediata y lo que había empezado como un trabajo de niñera terminó convirtiéndose en un vínculo que atravesó toda la infancia y adolescencia de los chicos.

Una presencia constante después de la muerte de Ricardo Fort

Ricardo murió en noviembre de 2013, cuando sus hijos tenían nueve años. Gustavo Martínez quedó como tutor y Marisa siguió ocupándose de la vida cotidiana. Personas cercanas a la familia la describieron como una verdadera imagen materna para los mellizos, pendiente no solamente de ellos sino también de la organización de la casa y de los últimos años del propio empresario.

Con el paso del tiempo, Marta y Felipe dejaron de referirse a ella únicamente como la persona que los cuidaba. Marta llegó a explicar que no hacía falta la genética para considerar a alguien familia. Después de la muerte de Gustavo Martínez en 2022, pocos días antes de que los mellizos cumplieran 18 años, Marisa siguió siendo una de las personas más cercanas a ambos.

De niñera a madrina, mentora y “mamá del corazón”

La mayoría de edad no terminó el vínculo. Marta contó después que seguía buscando a Marisa para pedirle consejo y la definió como su mentora. Aunque ya no necesitara una niñera, la relación había pasado hacía mucho tiempo a otro plano. La joven también la llama su madrina y suele compartir encuentros, viajes y celebraciones con ella.

En septiembre de 2026, por ejemplo, Marta viajó con Marisa a Mendoza para celebrar su cumpleaños y publicó imágenes de ambas en la nieve. La acompañó con una frase que mostraba la vigencia del lazo: la presentó como una de las mujeres más importantes de su vida. Más de dos décadas después de su llegada a la familia Fort, la relación ya no depende de ningún rol laboral.

Una vida dividida en dos capítulos inesperados

El contraste entre sus dos etapas es fuerte. En la primera, Marisa entrenó durante años para representar al país, jugar Juegos Olímpicos, competir en Panamericanos y capitanear una selección. En la segunda, volcó esa disciplina a una vida doméstica que terminó definiendo una parte enorme de la historia de Marta y Felipe.

Por eso su recorrido no encaja en la idea tradicional de una exdeportista que simplemente cambió de profesión. Marisa pasó de vestir la camiseta argentina a convertirse en una figura materna para dos chicos que quedaron sin su padre a los nueve años. El trabajo que empezó cuando eran bebés terminó convertido en una relación familiar que ellos siguen sosteniendo ya como adultos.

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