Fini Bocchino creció muy cerca del mundo artístico gracias a su mamá, Andrea Frigerio, pero durante varios años eligió alejarse de ese universo para descubrir qué quería hacer con su vida. En 2018 decidió viajar por Europa junto a su pareja y adoptó un estilo de vida que poco tenía que ver con las cámaras, los escenarios y las pasarelas.
Durante aquella etapa trabajó como moza, cocinera y en distintas changas, además de participar en voluntariados en huertas de Italia. Vivió en granjas, trabajó la tierra y recorrió distintos lugares antes de regresar a la Argentina para apostar nuevamente por una vocación que, en realidad, la acompañaba desde chica: la actuación.
De acompañar a su mamá al teatro a querer alejarse de las cámaras
El vínculo de Fini con la actuación comenzó mucho antes de que decidiera convertirla en una profesión. De chica acompañaba a Andrea Frigerio a funciones y giras teatrales, y llegó a decirle a su mamá que quería ser actriz para poder estar en una alfombra roja. Con el tiempo, esa fascinación inicial se transformó en una vocación mucho más concreta.
Pero durante la adolescencia apareció el deseo contrario. Fini no quería ser reconocida ni vivir pendiente de la exposición y empezó a buscar una vida diferente. Probó distintos caminos académicos, entre ellos Dirección de Cine, Antropología y Música, mientras se alejaba cada vez más de la idea de seguir los pasos de su madre.
Italia, huertas y una vida lejos del glamour
En 2018 llegó el gran cambio. Fini se fue a Europa junto a su novio, Ignacio Crespo Campos, y durante los primeros meses vivió en Italia, donde realizó trabajos para sostenerse y también participó en voluntariados en huertas y granjas.
Una de esas experiencias fue en las afueras de Nápoles, donde trabajaba la tierra a cambio de alojamiento y comida. La joven contó que durante esa etapa llegó a tener rastas y que disfrutó especialmente de ese estilo de vida, mucho más conectado con la naturaleza y alejado de la exposición pública.
De camarera a descubrir qué quería para su futuro
Trabajar como moza también fue parte de esa experiencia. Fini pasó buena parte de sus días trabajando junto a su pareja y reconoció que ese empleo le permitió generar ingresos, aunque también redujo el tiempo disponible para viajar y conocer otros lugares.
Lejos de considerar aquella etapa como un desvío de su carrera, con los años entendió que le sirvió para conocerse mejor y descubrir qué cosas quería para su futuro. Después de pasar por Italia y España, comenzó a acercarse nuevamente a la actuación y realizó castings, publicidades y cortometrajes en Madrid.
Volvió a la Argentina para construir su propio camino
Después de varios años en Europa, Fini regresó a la Argentina con una decisión mucho más clara: quería dedicarse de lleno a la actuación. Desde entonces participó en producciones audiovisuales y también retomó el modelaje, aunque actualmente se presenta primero como actriz y después como modelo, según sus propias palabras.
Hoy, aquella joven que alguna vez quiso escapar del mundo del espectáculo encontró nuevamente su lugar frente a las cámaras. Después de viajar, trabajar en otros rubros y vivir una etapa completamente diferente, Fini Bocchino eligió volver a sus raíces, pero esta vez para construir una carrera propia y a su manera.