10 de septiembre de 2026 - 15:24

La Orquesta Sinfónica de San Juan llega a Mendoza con un concierto gratuito: cómo adquirir las entradas

Este viernes, la Sinfónica de San Juan llega a nuestra provincia, con un programa virtuoso que incluye obras de Richard Strauss y Ravel. En la Nave UNCuyo.

Los poemas sinfónicos dan la posibilidad de que una orquesta cuente historias sin necesidad de palabras. El programa que la Sinfónica de la Universidad Nacional de San Juan traerá a Mendoza explora justamente esa capacidad narrativa, aunque lo hará desde dos mundos muy diferentes.

El concierto, titulado "Poemas sinfónicos", será este viernes 11 de septiembre, a las 21, en la Sala Roja de la Nave UNCuyo. La entrada es gratuita con reserva previa, a través de EntradaWeb o en la boletería de la Nave. El ingreso se habilitará 30 minutos antes del comienzo y, una vez iniciada la función, no se permitirá el acceso a la sala.

Las obras del concierto que dará la Sinfónica de San Juan

La primera parte estará dedicada a Richard Strauss, uno de los grandes arquitectos del sonido orquestal posromántico. En Don Juan, op. 20, el compositor convierte al célebre seductor en pura energía musical. En Till Eulenspiegels lustige Streiche (Las alegres travesuras de Till Eulenspiegel), op. 28, Strauss cambia de registro. El protagonista es un personaje burlón de la tradición popular alemana, y la música adopta su carácter irreverente. Detrás del humor hay, sin embargo, una partitura de enorme precisión, donde cada timbre parece tener una función dramática.

Entre ambas obras aparecerá Maurice Ravel con su Concierto para piano y orquesta en sol mayor. La pieza, escrita en 1931, pertenece a un universo completamente distinto: su música combina elegancia francesa, virtuosismo y elementos del jazz. La pianista María Laiza tendrá a su cargo esa parte central del programa, en una obra que exige tanto precisión técnica como sensibilidad para manejar los bruscos cambios de carácter.

Strauss y Ravel ofrecen, así, dos maneras de entender la música. En el primero, la orquesta se convierte en teatro: personajes, humor, deseo y tragedia. En Ravel, se transforma en una máquina de texturas y entramados con el piano. El punto de encuentro está en la extraordinaria capacidad de ambos compositores para trabajar los colores orquestales.

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