Soda Stereo siempre regresa. En una y mil formas. Este viernes 4 de septiembre, a las 21, llegará a la provincia una de las producciones más ambiciosas dedicadas a revisar el repertorio fundamental del rock en español.
El ensamble rosarino desembarca este viernes en el Teatro Mendoza con Soda Sinfónico, junto a un elenco integrado por medio centenar de instrumentistas, coro y un diseño visual que opera en tiempo real.
Soda Stereo siempre regresa. En una y mil formas. Este viernes 4 de septiembre, a las 21, llegará a la provincia una de las producciones más ambiciosas dedicadas a revisar el repertorio fundamental del rock en español.
El cuarteto Música para Volar presentará en el Teatro Mendoza (San Juan 1427, Ciudad) el concierto Soda Sinfónico, una relectura conceptual que traslada el catálogo compositivo del célebre trío a una escala orquestal de proporciones monumentales.
La venta de localidades se encuentra habilitada mediante la plataforma EntradaWeb.
La propuesta reúne a más de 50 ejecutantes sobre el escenario, articulando la estructura eléctrica tradicional con las secciones de cuerdas, maderas y metales propias de una orquesta, sumadas a la intervención de un coro polifónico.
Lejos de la mera copia o el homenaje literal, el proyecto se sostiene sobre orquestaciones originales encargadas a Bruno Moreno, pianista de la agrupación, quien diseñó las partituras para trazar un itinerario cronológico y emotivo por las distintas etapas creativas del trío que integraron Gustavo Cerati, Zeta Bosio y Charly Alberti.
El grupo, completado por José Matteucci en batería y voz principal, Alexis Thompson en guitarra y Julieta Sciasci en bajo y voz, acredita más de una década de recorrido. A lo largo de ese trayecto, la formación ha recorrido salas de Argentina, Chile, Bolivia, Uruguay y Paraguay, convocando a más de 800 músicos locales en los países donde ha presentado sus variantes sinfónicas, de cámara y eléctricas dedicadas también a las obras de Charly García, Fito Páez y Luis Alberto Spinetta.
Desde la concepción formal, el espectáculo está estructurado como una narrativa continua donde las canciones quedan vinculadas mediante un diseño escénico y técnico particular.
La dimensión sonora se complementa con la labor audiovisual de Fernando Burgo y Hernán Roperto, responsables de articular videoinstalaciones preparadas para la ocasión con la captura, procesamiento y proyección de imágenes generadas en directo sobre las tablas.
Según detalla el propio Matteucci, la iniciativa aborda la presentación en vivo como una instancia donde la audiencia y los intérpretes convergen en un espacio de transformación a través del sonido.
"Partimos de la premisa de que todo recital es un ritual. En el proceso de creación de este espectáculo nos propusimos profundizar en el misterio de estos encuentros en los que un grupo de personas nos reunimos para dejar que la música nos transforme", expresó el cantante y baterista de la banda.
"Cuando armamos este show, fuimos imaginándolo como una gran invitación a vivir un sueño, a redescubrir esas melodías tan queridas y su capacidad de contarnos historias fascinantes", agregó.
La construcción tímbrica propuesta por Moreno busca equilibrar pasajes de estricta intimidad camerística con momentos de máximo volumen orquestal, respetando las estructuras originales de los temas al tiempo que se exploran nuevas texturas acústicas.
La llegada de esta producción a la sala municipal de la capital mendocina, organizada por Garzón Producciones, constituye la oportunidad de presenciar la integración formal entre el lenguaje del rock y la tradición académica, en una función única articulada para redescubrir un patrimonio musical ineludible.