Sofía Andino hija de Guillermo Andino y Carolina Prat, creció en un entorno marcado por la constante visibilidad pública de su conocida familia. Sin embargo, a sus 25 años, la joven decidió trazar su propio camino lejos de los flashes tradicionales para volcarse de lleno al mundo del arte y la literatura.
Aunque inicialmente comenzó estudios en Comunicación y Relaciones Internacionales, Sofía reorientó su formación hacia las Humanidades, disciplina que integra historia, arte y filosofía. Fue en este trayecto donde descubrió su verdadera vocación por los proyectos editoriales independientes.
El refugio creativo frente a la exposición pública
Este cambio de rumbo responde a una necesidad profunda de intimidad y control sobre su rutina. Durante su infancia, a Sofía le costaba comprender por qué todos conocían a su padre, lo que la llevó a buscar espacios más íntimos. La posterior apertura de su primera cuenta en redes sociales representó una irrupción que la hizo sentir que perdía el control sobre quién observaba su día a día. Para gestionar esto, decidió mantener un perfil personal sumamente reducido y canalizar su interés creativo a través de la fotografía y el collage digital.
Ilka Krupkin: un espacio para autores emergentes
Junto a su amiga Clara, fundó la editorial independiente Ilka Krupkin. El sello lleva el nombre del bisabuelo de su socia, un escritor croata que formó parte de la vanguardia argentina de la época de Borges y Bioy Casares. La propuesta busca dar espacio a nuevas voces y promover la difusión de escritores emergentes.
La iniciativa de las jóvenes se organiza a través de convocatorias y curaduría de textos. Tras la selección, realizan eventos de lanzamiento que integran distintas disciplinas con el fin de consolidar un medio cultural que combine literatura, arte y reflexión. Esta actividad complementa los hobbies de Sofía, quien también practica baile urbano, fotografía, lectura y escritura.