Guillermo Francella llegó a los 71 años atravesando una etapa personal que él mismo definió como una “nueva vida”. Después de separarse de Marynés Breña, con quien compartió alrededor de cuatro décadas, el actor reconoció que la transición tuvo algo de extraño, aunque también dijo sentirse rodeado de afecto y muy activo tanto en lo profesional como fuera de escena.
Cuando le preguntaron cómo llevaba la soledad, su respuesta fue directa: “Nunca estoy solo”. En esa explicación puso primero a sus hijos, Nicolás y Johanna, además de su hermano Ricardo y sus amigos. La relación con sus hijos tiene además un punto en común cada vez más fuerte: ambos eligieron actuar y comparten con él proyectos, estrenos y conversaciones sobre el oficio.
El teatro volvió a ocupar un lugar central
En 2026 Francella regresó a la avenida Corrientes con Desde el jardín, adaptación de la historia que Peter Sellers llevó al cine en 1979. El actor interpreta a Chance Gardiner en el Teatro Metropolitan y definió el proyecto como un sueño que había tenido durante años. La obra también marcó su regreso sostenido al escenario después de temporadas concentradas en cine y series.
Lejos de pensar en bajar el ritmo, Francella explicó que la actuación sigue funcionando como un motor. Valora especialmente del teatro la inmediatez y el riesgo de actuar sin posibilidad de repetir una toma. A esa agenda sumó cine, nuevas temporadas de El encargado y proyectos en España, una combinación intensa para una etapa que podría haber estado asociada al retiro.
Camina hasta 9 kilómetros y juega al golf cada semana
Su rutina personal también cambió con los años, pero mantiene una disciplina física muy concreta. Francella contó que camina entre siete y nueve kilómetros por día o día por medio. No lo plantea como entrenamiento de alto rendimiento, sino como una actividad aeróbica que disfruta y que le permite sostenerse activo.
A esas caminatas suma una salida semanal para jugar al golf, uno de sus pasatiempos preferidos. “Me cuido bastante”, resumió al hablar de su estado físico. La constancia aparece como una parte silenciosa de una agenda que sigue exigiéndole funciones, rodajes, ensayos y viajes.
Sus hijos, el vínculo que permanece en esta etapa
Nicolás y Johanna no quedaron solamente como parte de su vida privada. Los dos construyeron sus propias carreras actorales y Francella habló en varias oportunidades del orgullo que le genera verlos vivir de aquello que eligieron. También son su círculo cercano en una etapa en la que la estructura familiar cambió después de la separación.
En el estreno de Desde el jardín, ambos acompañaron a su padre y se mostraron juntos frente a las cámaras. Esa presencia pública coincide con lo que Francella cuenta en privado: que sus hijos siguen siendo una referencia cotidiana, incluso ahora que cada uno tiene su propia carrera y su propia vida.
Una vida nueva, pero sin bajar la velocidad
Francella admitió que todavía es pronto para medir qué ganó y qué perdió con el final de una relación de tantos años. No presentó la separación como una reinvención perfecta, sino como un proceso que todavía está atravesando. Al mismo tiempo, dejó claro que se siente bien consigo mismo y que no vive esta etapa desde el aislamiento.
A los 71, su nueva rutina combina algo de continuidad y algo de cambio: sus hijos siguen cerca, el teatro volvió al centro y las caminatas largas y el golf ordenan una parte de sus días. La actuación continúa ocupando el lugar principal, pero ahora dentro de una vida personal distinta a la que sostuvo durante cuatro décadas.