Hubo un tiempo en que el Tren Trasandino atravesaba la cordillera, las Termas de Cacheuta vivían su época de esplendor y el Hotel Puente del Inca recibía visitantes antes de convertirse en una de las postales más populares de la alta montaña. También hubo viajeros que se animaron a cruzar a Chile en auto por los caminos de 1930 y expediciones que llegaban a caballo hasta el pie del Aconcagua.
Ese universo, registrado en fotografías y películas de distintas épocas, será el punto de partida de “ La montaña en celuloide ”, una propuesta del Museo Interactivo Audiovisual que invita a recorrer y redescubrir la montaña mendocina a través de imágenes del pasado, con especial atención en aquellos lugares que cambiaron, desaparecieron o todavía conservan curiosidades e historias poco conocidas.
La actividad se realizará el 5 de septiembre, a las 13, y contará además con una visita guiada al Museo Interactivo Audiovisual, una charla y una degustación de vinos y empanadas. Los cupos son limitados y habrá una promoción 3x2, con entradas disponibles a través de EntradaWeb.
La experiencia propone un viaje por algunos de los grandes símbolos de la cordillera: el antiguo Tren Trasandino, las históricas Termas de Cacheuta, el Hotel Puente del Inca cuando aún se encontraba en funcionamiento, una cabalgata hasta el pie del Aconcagua, una parada en el Cristo Redentor y la aventura de revivir cómo era el cruce hacia Chile en auto durante la década de 1930.
En la previa de esta particular travesía por la memoria audiovisual de Mendoza, dialogamos con Sergio Sánchez, director del Museo Interactivo Audiovisual, coordinador general y fundador de Proyecto Celuloide y secretario de Asociación Civil Film Andes, para conocer más sobre los archivos que permiten reconstruir la historia de una montaña.
Sergio Sánchez es el fundador del Proyecto Celuloide.
-¿Cómo nació la idea de crear “La montaña en celuloide”?
-Toda mi niñez ha estado muy relacionada con la montaña porque mi papá era montañista y, además, periodista. De hecho, está enterrado en el Cementerio de los Andinistas. Y me llevaba permanentemente a la montaña. Después, con el tiempo, yo me alejé. Pero es algo que está siempre presente desde mi niñez. De hecho, mi carnet del Club Andinista Mendoza todavía tiene mi foto de bebé. Entonces, la montaña siempre ha ejercido un atractivo sobre mí y, a medida que empezamos a recuperar material fílmico, encontramos mucha referencia a la montaña acá en Mendoza. Nosotros comenzamos en el año 2004 y, a lo largo de 22 años, hemos prestado especial atención al material familiar que vamos recuperando. Familias que tenían cámaras de Super 8; algunas, bastante pudientes, tenían cámaras de 16 mm. Y en los materiales familiares, si bien te tenés que ver unos cuantos cumpleaños y unos cuantos casamientos, hay otras cosas que no están en filmaciones ni de ficción ni documentales. Entonces, nos fuimos encontrando con que había mucha referencia a la montaña y, entre otras cosas, en este viaje que proponemos hacer, cerramos con un cruce a Chile en auto en los años 30, que justamente pertenece a un material familiar.
La montaña "redescubierta"
-¿Y qué fue lo que más los sorprendió al revisar este material audiovisual?
-Lo que más nos sorprendió probablemente fue ver toda la importancia que tenían los hoteles de montaña. Porque no era simplemente ir e instalarse unos días en la montaña, sino que era todo lo que te ofrecían. Esto surgió gracias al Tren Trasandino. Estamos hablando de un tren que se inauguró en 1910 y estas filmaciones que hemos recuperado probablemente sean de los años 20 y 30. El hecho de la existencia del Tren Trasandino lo que hizo fue promover que se instalaran hoteles de montaña, porque era fácil y rápido llegar, en una época en la que muy poca gente tenía auto y, probablemente, antes tenías que subir a caballo. Con el tren se solucionaron todos esos temas. Entonces, los dos principales, por decirlo de alguna manera, eran el Hotel de Cacheuta y el Hotel de Puente del Inca. Verlos en funcionamiento, ver cómo llega el tren, ver cómo eran los baños... Y, aparte, evidentemente, había toda una industria de turismo de aventura, porque los llevaban hasta Horcones para ver el Aconcagua, los llevaban al Cristo Redentor. Entonces, era toda una experiencia ir y quedarse en un hotel de montaña. Eso nos sorprendió un montón.
-¿Qué transformación de la montaña mendocina creen que resultará más impactante para el público?
-Uno está acostumbrado a pasar por Puente del Inca y ver los restos del hotel, y no se imagina el tamaño que tenía, la cantidad de gente, la gente haciendo uso de los baños termales, que era otro de los atractivos. Todo eso me parece que va a sorprender gratamente a la gente. Igual que lo que me refería recién: el cruce a Chile en auto es tremendo. No te das una idea de los caminos. Son, evidentemente, dos familias, o sea, van en dos autos. Me imagino que emprender esa travesía con un solo vehículo debe haber sido una locura. Son dos familias cruzando a Chile por el Cristo Redentor. O sea, había que subir y ahí estaba, por decirlo así, lo que mostraba el límite de los dos países. Imagino que, en esa época, el túnel internacional solo era para el Tren Trasandino.
- ¿Qué valor tiene el archivo audiovisual para reconstruir la historia y la memoria de Mendoza, especialmente en relación con su paisaje cordillerano?
-Mendoza está íntimamente relacionada con su montaña. Nosotros hemos recuperado materiales anteriores a esto que vamos a mostrar, que son básicamente fotografías. De hecho, el Hotel de Las Cuevas, que era una posta nada más, donde paraban las carretas, está fotografiado desde 1881 gracias a Christiano Junior. Está fotografiado todo el trabajo que se hizo para la instalación de las vías del Trasandino y cómo se fueron instalando almacenes, proveedurías, para la cantidad de gente que estuvo trabajando en esa obra monstruosa. Una obra que recién se culmina en 1910, pero que empezó en el siglo XIX. De hecho, hay fotografías de mil ochocientos y tantos que te muestran campamentos en la zona de Potrerillos. Creo que todo este rescate audiovisual colabora con eso: con la memoria, con reconocer de dónde venimos. Nosotros siempre decimos: si querés saber hacia dónde vas, tenés que saber de dónde venís. Y, bueno, recuperar estos materiales me parece que colabora con el hecho de ir reconstruyendo nuestro pasado en imágenes.