A solo unos días de su estreno, una película que combina humor negro, conflictos familiares y situaciones absurdas se convirtió en lo más visto de Netflix. Con John Cena como protagonista la producción es tan absurda como entretenida.
La producción sigue a un hombre que se reencuentra con su hermano. Obligados a conectar, el duo resulta involucrado en situaciones delirantes.
A solo unos días de su estreno, una película que combina humor negro, conflictos familiares y situaciones absurdas se convirtió en lo más visto de Netflix. Con John Cena como protagonista la producción es tan absurda como entretenida.
“Hermanito” (Little Brother) es una producción estadounidense protagonizada por Cena y Eric André que apuesta por un humor irreverente para contar la historia de dos hermanos completamente opuestos que se ven obligados a reencontrarse después de años de distancia.
La trama sigue a Rudd, un exitoso agente inmobiliario interpretado por John Cena, cuya vida parece estar perfectamente bajo control. Sin embargo, todo cambia cuando reaparece Marcus, su hermano menor, un personaje impredecible y caótico que vuelve a instalarse en su vida sin previo aviso.
Mientras la esposa de Rudd intenta reconstruir la relación entre ambos, el reencuentro termina desencadenando una serie de situaciones cada vez más descontroladas que mezclan humor negro, tensiones familiares y momentos absurdos.
Además de John Cena, como Rud, y Eric André, en el rol de Marcus, la película cuenta con un reparto integrado por reconocidos nombres de la comedia y la televisión estadounidense: Michelle Monaghan es Deirdre, Sherry Cola interpreta a Mia y Christopher Meloni es Josh.
La dirección está a cargo de Matt Spicer, mientras que el guion fue escrito por Jarrad Paul y Andrew Mogel.
Aunque el público la convirtió rápidamente en uno de los mayores éxitos de Netflix, la recepción de la crítica especializada fue mucho más dividida.
IndieWire la definió como una "comedia dulce y estúpida", destacando su tono ligero y desenfadado. En cambio, The Hollywood Reporter consideró que la historia resulta demasiado previsible.
Por su parte, Screen Rant cuestionó su efectividad como comedia al señalar que ofrece pocas escenas realmente memorables, mientras que The Guardian sostuvo que la película no aprovecha todo el potencial humorístico de Eric André.