Pancho Dotto construyó durante décadas una de las carreras más reconocidas dentro del mundo del modelaje argentino, pero lejos de las pasarelas también encontró un lugar que ocupa un espacio muy especial en su vida. Se trata de su casa de campo en Entre Ríos, un extenso terreno donde conviven naturaleza, producción vitivinícola y algunas de sus grandes pasiones.
La propiedad se extiende sobre cuatro hectáreas y fue transformándose con el tiempo hasta convertirse en un refugio personal. Entre sus principales atractivos aparecen un pequeño viñedo de Malbec, amplios espacios verdes y un sector destinado a guardar una colección de autos clásicos, una de las aficiones que Dotto cultivó durante años.
Un campo de cuatro hectáreas rodeado de naturaleza
La casa está emplazada en un entorno donde el verde tiene un protagonismo absoluto. Los árboles, el césped y la amplitud del terreno generan una sensación de aislamiento que contrasta con el ritmo de vida que durante tantos años acompañó a Dotto en Buenos Aires y en el mundo de la moda.
El tamaño de la propiedad también permite que cada sector tenga su propia función. Los espacios exteriores son protagonistas, con lugares pensados para disfrutar del paisaje y pasar tiempo al aire libre. La vivienda se integra con ese entorno y mantiene una estética de casa de campo, cálida y alejada de los ambientes urbanos.
El viñedo de Malbec, una de sus grandes apuestas
Dentro de las cuatro hectáreas hay un espacio que llama especialmente la atención el viñedo de Malbec. Las hileras de plantas forman parte del paisaje de la propiedad y reflejan otro de los intereses que Dotto desarrolló lejos de su trabajo habitual.
El viñedo no solo aporta una postal diferente al campo, sino que también forma parte de un proyecto vinculado con la producción de vino. Las vides conviven con el resto de la vegetación y convierten a este sector en uno de los rincones más particulares de la propiedad.
Un museo para su colección de autos clásicos
Otra de las grandes pasiones de Pancho Dotto son los autos antiguos y clásicos, algo que queda reflejado en uno de los espacios más llamativos de su casa de campo. Allí conserva vehículos que forman parte de su colección y que tienen un valor especial para él.
El sector funciona prácticamente como un pequeño museo personal. Los autos se mantienen resguardados y exhibidos, permitiendo apreciar sus diseños y detalles originales. Para Dotto, no se trata solamente de tener vehículos antiguos, sino de conservar objetos que representan distintas épocas de la historia del automóvil.
Un refugio lejos del mundo de la moda
La casa de campo representa una faceta diferente de la vida del empresario y productor de modelos. Después de años vinculados con la moda, las agencias y las figuras de las pasarelas, encontró en este lugar un espacio donde sus intereses personales tienen el centro de la escena.
Entre el viñedo, los árboles y los autos clásicos, la propiedad reúne varias de las cosas que disfruta. Más que una vivienda de descanso, las cuatro hectáreas se convirtieron en un proyecto personal, donde la naturaleza y sus distintas pasiones conviven en un mismo lugar.