El regreso a Mendoza llega, además, después de un año de actividad intensa. Durante 2026, el grupo llevó su show por Mar del Plata, La Plata, Corrientes, Santa Fe, Rosario, San Luis y Córdoba, además de realizar dos funciones en el Estadio Cubierto Malvinas Argentinas de Buenos Aires.
El 31 de enero se presentó en el Polideportivo Islas Malvinas de Mar del Plata y, pocas semanas después, el 28 de febrero, tocó en el Hipódromo de La Plata en una noche con entradas agotadas. La dimensión de esos conciertos confirma que, más allá de los cambios de época y de los años transcurridos desde el final de Callejeros, Fontanet conserva una de las convocatorias más particulares y persistentes del rock argentino.
Don Osvaldo: una banda para renacer
Don Osvaldo es, inevitablemente, parte de una historia anterior. Su origen se remonta a noviembre de 2010, después de la disolución definitiva de Callejeros. Poco después, Fontanet anunció la creación de un nuevo proyecto llamado Casi Justicia Social, también conocido por sus iniciales, CJS. La elección del nombre no era casual: había una voluntad evidente de continuar un recorrido artístico que había quedado brutalmente interrumpido, aunque el nuevo grupo debía encontrar con el tiempo una identidad propia y una forma diferente de ocupar los escenarios.
Los primeros recitales de aquella formación combinaron canciones heredadas del repertorio de Callejeros con material nuevo. Temas como “Tanto de todo”, “Acordate”, “Suerte”, “O no” y, posteriormente, “Dos secas”, comenzaron a delinear un nuevo repertorio.
En esa primera etapa, Fontanet compartía el escenario con Christian “Dios” Torrejón, Abel “Crispín” Pedrello, Luis Lamas y Álvaro “Pedi” Puentes. En 2011 lanzaron cuatro demos y al año siguiente participaron del Cosquín Rock, mientras el proyecto empezaba a recorrer distintas provincias y a recuperar, paso a paso, el contacto con un público que nunca había desaparecido.
En 2014 llegó el cambio definitivo. La banda se renovó y pasó a llamarse Don Osvaldo, una denominación que terminaría consolidándose como la identidad del grupo. Un año después editó "Casi Justicia Social", su primer álbum bajo el nuevo nombre, un disco de 15 canciones que reunía composiciones conocidas de la etapa anterior y material nuevo. El álbum contó, además, con la participación de Hugo Lobo, de Dancing Mood, en trompeta y con una instrumentación que amplió el formato clásico de banda de rock: gaitas, violines, teclados, saxos y acordeón aparecieron para darle nuevas capas a las canciones.
La discografía continuó con "Casi Justicia Social II", publicado a fines de 2019, y con "Flor de ceibo," lanzado en 2022. Este último también tuvo edición en vinilo, una decisión que parecía dialogar con cierta recuperación del objeto físico dentro de una banda cuya relación con su audiencia siempre tuvo algo de material y tangible: el disco, la entrada, la remera, el viaje, la espera antes de que se apaguen las luces. En 2025 llegó "Zona Liberada".
El ídolo y las masas
Porque si algo define al grupo es su relación con el escenario. Don Osvaldo construyó buena parte de su presente a partir de una agenda sostenida de conciertos, tanto en la Argentina como fuera del país. En 2024, por ejemplo, realizó una gira que incluyó España, Chile, Paraguay, Uruguay y distintas ciudades argentinas. Ese movimiento internacional confirmó que la comunidad que acompaña a Fontanet no está limitada por las fronteras ni por una única generación. Hay seguidores que arrastran la historia desde los años de Callejeros y otros que llegaron después, atraídos por las nuevas canciones y por una mitología que continúa creciendo recital tras recital.
En el centro de esa historia está Patricio “Pato” Fontanet, una figura imposible de separar de las discusiones que atraviesan al rock argentino desde hace más de dos décadas. Cantante, compositor y sobreviviente de una historia marcada por la tragedia de Cromañón, su recorrido quedó atravesado por el escarnio público, la condena judicial y el peso de una de las mayores tragedias de la historia argentina.
En 2018, el Juzgado de Ejecución Penal le otorgó la libertad condicional en relación con la condena que cumplía por la causa Cromañón. Años después, el 30 de diciembre de 2021, Don Osvaldo participó en el homenaje a las víctimas realizado en el Obelisco porteño, a 17 años de la tragedia.
Todo eso forma parte del contexto en el que se escucha la música de Fontanet. Sus canciones nunca estuvieron completamente separadas de la experiencia biográfica de su autor y, al mismo tiempo, fueron adquiriendo nuevos significados para una audiencia que encontró en ellas relatos sobre el dolor, la pérdida, la desigualdad y la supervivencia.
Esa característica es una de las razones por las que, en los últimos tiempos, comenzó a aparecer con mayor fuerza una comparación que durante años hubiera parecido excesiva: la que lo vincula con Carlos “El Indio” Solari. Después de la muerte del cantante de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, algunas voces comenzaron a preguntarse si Fontanet podría ocupar, al menos parcialmente, el lugar de una figura de convocatoria masiva y capacidad de representación popular dentro del rock nacional. La respuesta, por supuesto, no es sencilla. Solari ocupa una dimensión histórica y artística irrepetible, y Fontanet tampoco parece perseguir conscientemente esa herencia.
Las diferencias, de todos modos, son tan importantes como las coincidencias. Allí donde Solari construyó una poética cerrada, llena de metáforas, personajes y sentidos ambiguos, Fontanet eligió una escritura mucho más directa. Su universo está poblado por experiencias reconocibles, paisajes suburbanos, afectos y broncas que conforman el típico imaginario del rock chabón.
La admiración por el mundo ricotero, de hecho, nunca fue un secreto. A lo largo de su carrera, Fontanet interpretó en vivo canciones de Los Redondos como “Tarea fina”, “Mi genio amor”, “El pibe de los astilleros” y “Motorpsico”, entre otras. Esos cruces no convierten a Don Osvaldo en una continuación estética de Patricio Rey, pero sí muestran una genealogía dentro del rock argentino.
Un show para agendar
La banda que llegará a Mendoza está integrada actualmente por Patricio Santos Fontanet en voz y coros, Álvaro Puentes y Gastón Videla en guitarras, Christian Torrejón en bajo, Luis Lamas en batería, Juan Falcone en percusión, Gabriel Gerez en piano, teclados y coros, y Enzo Sánchez junto a Leopoldo Janin en saxos.
Para la presentación del 28 de agosto habrá, además, una promoción especial vinculada directamente con el material que da nombre a la gira. Los primeros 200 compradores de entradas a través del sistema online recibirán de regalo el DVD "Zona Liberada", que podrá retirarse el día del recital en el puesto oficial de merchandising.
Las entradas están disponibles en Ticketek y en la boletería del Arena, donde la venta será únicamente en efectivo.