Ramiro Arias y Noelia Marzol apostaron por una arquitectura donde los materiales naturales y la luz son protagonistas. Su nuevo hogar combina una fachada blanca de líneas simples con una distribución pensada para integrar los paisajes exteriores en la vida cotidiana de toda la familia.
El corazón de la propiedad es su amplio living, dominado por un sofá de lino claro y un gran ventanal con marcos negros en cuadrícula que enmarca el jardín. En este ambiente, una chimenea de piedra aporta carácter, mientras que la mesa de centro de madera y mármol equilibra la estética del lugar.
Funcionalidad y luz: la clave arquitectónica de la vivienda
La estructura responde a una búsqueda deliberada de calma y eficiencia espacial. Al instalar aberturas vidriadas de gran escala y conectar la cocina de isla central con el jardín, el diseño maximiza la entrada de iluminación natural durante todo el día, reduciendo la necesidad de luz artificial y facilitando la circulación funcional de los niños entre el interior y la pileta del parque.
En la fachada exterior destacan las aberturas metálicas en tono negro, la puerta de madera y una ventana vertical estilizada que aporta dinamismo al volumen blanco. La coherencia de materiales como la piedra rústica, la madera cálida y los textiles neutros busca crear un ambiente acogedor que resista el desgaste diario de un hogar en crecimiento.
Muebles de diseñador para un espacio acogedor
La integración de muebles de diseñador y almohadones en tonos neutros evita la recarga visual y consolida una atmósfera orgánica. Así, la vivienda en el barrio privado se posiciona como una propuesta contemporánea donde el confort real surge del diálogo entre la vegetación, la simplicidad arquitectónica y los materiales nobles.