Mariano Otero transformó su residencia familiar en un refugio de creación musical. El reconocido compositor integró un estudio profesional en la planta baja y un espacio multimedia en el piso superior. Conocido por su trayectoria en la escena del jazz y por haber estado casado con Florencia Peña (con quien tiene dos hijos, Toto y Juan), el multiinstrumentista diseñó su vivienda para responder a sus altas exigencias profesionales, equilibrando la dinámica familiar con el diseño acústico de alta complejidad.
Un estudio diseñado bajo el concepto de caja dentro de otra caja
En la planta baja de la casa se ubica el estudio principal, donde Otero toca el contrabajo, el bajo y el piano. La estación de trabajo se orienta hacia un jardín interno que aporta luz natural durante las jornadas de grabación, mientras que el tercer piso alberga una sala de cine proyectada para el entretenimiento familiar.
La razón técnica de esta distribución radica en aislar por completo las vibraciones de sonido grave y permitir el trabajo continuo a cualquier hora. Para lograrlo, la firma de diseño acústico WSDG aplicó una construcción de habitación dentro de otra habitación, un sistema flotante que crea una cámara de aire envolvente para amortiguar la transmisión sonora hacia el resto de los ambientes sin perder la acústica viva que requiere el jazz.
El músico mantiene un perfil de alta producción como bajista y productor junto a figuras como Vicentico, Nahuel Pennisi y Natalie Pérez. La flexibilidad del espacio le permite mutar los equipos según cada proyecto sin alterar la arquitectura base, convirtiendo su propiedad en un centro operativo donde conviven la creación artística y la rutina de sus hijos.