Bernardo Solá construyó durante años una vida mucho más vinculada con el campo que con la exposición mediática de su esposa, Maru Botana. Ingeniero agrónomo de profesión, hizo de los viajes semanales al ámbito rural una rutina que terminó incorporándose también a la dinámica de toda la familia.
Ese vínculo puede verse especialmente en la chacra familiar donde pasan parte de sus vacaciones y fines de semana.
Caballos, grandes extensiones verdes, árboles, bicicletas y una pileta prácticamente incorporada al paisaje definen el exterior de una propiedad pensada más para ser usada que para funcionar como una casa de exhibición.
El campo forma parte de su rutina desde hace décadas
Maru contó que, desde que conoció a Bernardo, él viaja al campo prácticamente todas las semanas. Esa costumbre está directamente asociada con su profesión y con una forma de vida que mantuvo incluso después de formar una familia numerosa.
Durante buena parte de su matrimonio, el esquema implicaba que Solá pasara varios días seguidos fuera de Buenos Aires. Con el tiempo, sus hijos también incorporaron esa relación con el entorno rural y las estadías en la chacra se transformaron en una actividad familiar.
En los períodos de vacaciones aparecen cabalgatas, bicicletas, picnics, asados, recorridos por el campo y tareas vinculadas con los animales. Los caballos ocupan un lugar especialmente visible dentro de esa dinámica.
Una casa con madera, muebles antiguos y recuerdos familiares
El interior mantiene una estética coherente con el entorno.
En lugar de una decoración demasiado contemporánea, aparecen muebles de madera maciza, piezas antiguas y objetos acumulados a lo largo de los años. Uno de los muebles más llamativos es un gran armario cuyo diseño remite a modelos utilizados alrededor de la década de 1920.
Las paredes utilizan tonos beige y amarillos envejecidos, mientras los pisos oscuros refuerzan el carácter rural de los ambientes.
También hay cuadros, fotografías y recuerdos familiares, un recurso que hace que la vivienda tenga un aspecto vivido y diferente de una casa decorada desde cero siguiendo una única tendencia.
La pileta está rodeada de árboles y vegetación
En el exterior, uno de los espacios centrales es una pileta amplia rodeada por árboles, arbustos y césped.
A diferencia de las piscinas urbanas encerradas entre grandes superficies de cemento, esta aparece visualmente incorporada al parque. La vegetación llega prácticamente hasta sus bordes y ayuda a mantener la sensación de estar dentro del paisaje rural.
Durante el verano funciona como punto de encuentro para una familia numerosa, mientras alrededor continúan las actividades vinculadas con el campo.