Wanda Nara tiene claro que la educación de sus hijos no es un gasto, sino una inversión de elite. En medio de sus conflictos mediáticos y legales, sus hijas Francesca e Isabella asisten a la Asociación Escuelas Lincoln, una institución que se ubica entre las cinco más costosas de toda Argentina.
Este centro educativo exclusivo, rodeado de árboles y del silencio de Vicente López, alberga a hijos de diplomáticos y celebridades que buscan alejarse del caos porteño. No se trata de un colegio común: el establecimiento funciona prácticamente como una universidad estadounidense en Buenos Aires.
Un campus de nivel universitario y estudios profesionales
La elección de esta institución responde a la necesidad de estas familias de acceder a un estándar internacional lejos del caos de la ciudad. El Lincoln ofrece un microclima globalizado donde conviven alumnos de cincuenta nacionalidades diferentes y se llegan a hablar más de treinta idiomas en los pasillos.
Dentro de sus nueve hectáreas de campus, cada nivel educativo cuenta con su propio edificio conectado por senderos arbolados. Las nenas de Wanda tienen a su disposición laboratorios de robótica, una cocina pedagógica para clases de nutrición, un huerto escolar ecológico y un auditorio principal equipado con estudios de grabación profesionales para aprender cine o incorporarse a la banda sinfónica.
En el plano deportivo, la infraestructura incluye una pileta olímpica techada y climatizada, además de un gimnasio diseñado como un centro de alto rendimiento.
La millonaria inversión anual en educación
Sostener esta calidad educativa implica un alto costo que se maneja enteramente en moneda extranjera. En declaraciones televisivas, la propia Wanda Nara reveló que desembolsó la suma de 120.000 dólares en el último año únicamente para cubrir la escolaridad de Francesca e Isabella.
Si se suma el costo de sus hijos varones, quienes también asisten a la misma institución, la cifra anual para la mediática supera los 300.000 dólares.