29 de agosto de 2026 - 13:15

30 años de Kapanga: "Supimos cuándo empezamos, no sabemos cuándo terminaremos"

áEn el marco de los 30 años de Kapanga, entrevistamos al "Mono" y "Maikel", quienes nos contaron acerca de su gira aniversario, que llegará el próximo 5 de septiembre a Mendoza.

Kapanga cumple 30 años y decidió festejarlos arriba de los escenarios, con una gira que ya recorre distintas ciudades del país y que el sábado 5 de septiembre tendrá una nueva parada en Mendoza, en el Auditorio Ángel Bustelo, donde repasará buena parte de su historia musical frente a un público que mantiene vivo el vínculo con sus canciones generación tras generación.

Antes de su presentación en la provincia, Martín “Mono” Alejandro Fabio y Miguel "Maikel" De Luna Campos dialogaron con Los Andes y y contaron cómo atraviesan esta celebración y qué prepara la banda para su regreso a la provincia.

Para el público mendocino, el aniversario tendrá además un ingrediente especial: el regreso de Maikel a los escenarios después de su operación. “La música es la cura”, contó el guitarrista durante la entrevista, mientras anticipó que llega al show de Mendoza con entusiasmo y en una nueva etapa junto a la banda. El show también contará con la participación de Hidalgo y sus Galácticos como banda invitada.

“Supimos cuando empezamos, no sabemos cuándo terminaremos”

“Supimos cuando empezamos, no sabemos cuándo terminaremos”

Kapanga con sonido 2026

—¿Qué significa para ustedes llegar a esta gira tan especial de aniversario?

—Mono Fabio (MF): Comenzamos a celebrar en diciembre en el estadio Obras y después de eso dimos comienzo a la gira, los 30 años, que será durante todo 2026. Ya hicimos gran parte de Buenos Aires y ahora le comenzó a tocar el turno a las provincias. El fin de semana del 4, 5 y 6 le toca a Cuyo, así que estamos contentos.

—¿Con qué se va a encontrar el público mendocino este 5 de septiembre?

—MF: Con las canciones de siempre, con un show largo, con canciones que gustan mucho, pero no acostumbramos mucho a tocar y tienen quizás más de 25 años de historia. Pero esta vez las traeremos con un "audio 2026", con imágenes en las pantallas de todos los invitados que participan en la reversión de las canciones de este especial por los 30 años. Y nada más que eso, todo para divertirnos y pasarla bien.

—En todos estos años me imagino que tendrán miles de anécdotas ¿no?

—MF: Hay tantas que siempre que me preguntan esto nunca sé qué contestar, porque cada viaje, cada show, es una experiencia distinta. Es como una serie de Netflix, que tiene un montón de capítulos, que sigue haciendo temporadas y que sigue sacando cosas. Entonces, en cada episodio de lo que nos pasa hay algo distinto para contar, la memoria caché está llena (risas): desde que me hayan olvidado a mí en un aeropuerto como en (la película) Mi pobre angelito hasta quedarme encerrado en el baño y que la banda esté empezando a tocar sin mí, mientras pateo la puerta para salir (risas). Pelotudeces que siempre nos acompañan.

Los problemas de salud

—Ahora que volvió Maikel, ¿que se siente tenerlo de nuevo en el escenario?

—MF: Es repesado Maikel (risas)

—Maikel de Luna Campos (MDLC): Yo la verdad que me siento muy bien y listo para el show de Mendoza.

—Tuviste una cirugía (N. de la R.: el músico no ha revelado la enfermedad, sólo ha dicho que es "muy delicada").

—MDLC Sí. Después de la operación, apenas pude, volví. Era algo que inclusive me habían recomendado los médicos. Aparentemente me iba a hacer bien y se ve que tenían razón, porque estoy muy contento. Tienen sabores especiales los shows que vienen ahora, es como una nueva etapa. La música es la cura.

—Mono, vos ¿cómo estás de salud después de todo lo que viviste a causa del infarto?

—MF: ¿Yo? Mejor que Maikel (risas). Ando bien, por suerte. Cuidándome lo más que puedo. No fue nada gracioso ni una pelotudez lo que me pasó. Estoy tratando de acostumbrarme también a algunos cambios de hábitos, principalmente el tabaquismo. Ya van a ser dos años que dejé de fumar. Estoy poniendo energía a todos los días desde que me levanto y agradeciendo cada mañana que estoy vivo y que la vida me dio una oportunidad más.

—¿Eso afectó o cambió tu relación con el escenario y los conciertos?

—MF: Pasa que justo tuve un infarto cuando estaba cantando. No es que me pasó en mi casa ni jugando a la pelota, me pasó haciendo lo que más me gusta hacer. Entonces después, cuando volví a cantar, no te puedo mentir diciendo que no tuve miedo, porque sí lo tuve. Hasta que, con el tiempo se te va pasando. También hizo falta un poco de terapia para entender cuándo era el momento de volver. Pero por suerte eso ya pasó, siento que funcionó, que nuestro trabajo está muy bien hecho y que yo estoy haciendo un gran trabajo también.

Kapanga es una banda de 30 años en la cuál logramos continuidad

Kapanga es una banda de 30 años en la cuál logramos continuidad

La Mona Jiménez lo cambió todo

—Volviendo a cuando todo empezó: cuando eras pibe, ¿te imaginabas todo este éxito, alguna vez lo soñaste?

—MF: No. Que estemos cumpliendo 30 años de Kapanga nadie se lo imaginaba. No nos imaginamos llegar a tanto porque uno, por más que sueña, nunca lo sabe. Quizás el primer show podría haber sido el último también y eso no ocurrió. Así que, a lo largo de estos 30 años, fue pasando el tiempo, los shows y seguimos. “Supimos cuando empezamos, no sabemos cuándo terminaremos”. Y personalmente: el Mono de Kapanga soñaba con esto y Martín Alejandro Fabio también. Yo creo que en algún punto siempre quise hacer algo fuera de lo “común”. Nosotros le decimos "trabajo", pero, aunque no deje de serlo, este es un trabajo raro, porque siento que es uno de los más lindos del mundo. Se disfruta un montón salir, los shows, cagarse de risa. Pero también esto sucede porque es un gran equipo. Hay una muy buena comprensión entre todos los que formamos la banda y quienes trabajan con nosotros (porque no sólo somos Maikel y yo), todos tienen un granito de arena para aportar dentro de este resultado.

—¿Es cierto que una canción La Mona Jiménez, al que no conocías, te impulsó a hacer música? ¿Qué sensación te invadió?

—MF: Curiosidad, curiosidad. Yo no soy un músico que toca instrumentos: soy músico por cantar y escuchar otros grupos. Cuando yo tenía 18 años, estaba haciendo la colimba y escuchaba otro tipo de música, pero no conocía el cuarteto cordobés. No sabía ni de qué se trataba ni quien era La Mona Jiménez. Y así fue fortuito el pasar por una oficina y que estuviese sonando una canción con un ritmo que a mí me llamó la atención. Era el sonido del acordeón, un sonido de cómo sonaba el bajo (que me hacía acordar al bajo de la banda de Bob Marley). Para mí sonó como reggae pero con un ritmo festivo y con un acordeón. Realmente me llamó la atención.

—¿Y creés que fue casualidad o que estaba "escrito" de alguna manera?

—MF: Yo creo que el destino de cada uno está escrito, más allá de lo que elijás ser: cantante, músico, periodista... Está escrita tu vocación. Igual, no es que sea regalado. Uno más o menos debe moverse para que el destino se escriba, no es que cae del cielo. Nosotros hicimos mucho esfuerzo con la banda para de alguna manera hacer que el destino jugara a nuestro favor. Porque aunque esté marcado, vos lo podés torcer un poco también, según como estés parado ante la vida. De ahí vienen los riesgos que uno elige tomar.

—El éxito no fue sólo suerte...

—MF: No siento que la hayamos “pegado”. Kapanga es una banda de 30 años en los cuales logramos una continuidad, no paramos nunca. Sólo en la pandemia o cuando Maikel tuvo su problema de salud, pero muy poco, porque enseguida vino el reemplazo que es Pato (Gastón Sloomant), que hoy se ganó el puesto de "El sexto Kapanga". Hoy forma parte del grupo también. Pasó de asistente a ser miembro (risas). Imaginate, está en Disney. También pasó con Juani (Goristidi), el tecladista. Son chicos jóvenes, los últimos que incorporamos, y la verdad que son pibes divinos, que son fans de la banda. No eran grandes profesionales, también la hicieron de abajo y tienen voz, voto y vienen, como se dice ahora, “con otra aura”, otra energía, inquietudes. Nos movieron un poco el esqueleto a lo que quizás nosotros ya habíamos hecho en más de 25 años siguiendo la misma estructura. Ahora se abrió otra panorama, cambiamos el chip y nos alegramos también, los vemos felices.

—¿Qué música le gusta a Martín? ¿Escuchás tu propia música?

—MF: Yo soy fan de Kapanga, el fan número uno. Después, obvio, que vienen muchos otros artistas que me gustan, pero Kapanga aunque no lo escuche mucho fuera de los shows lo disfruto, lo comparto mucho con mi hijo inclusive. Cuando él empezó a descubrir a Kapanga, aunque quizás no le interesaba mucho este género antes, se dio cuenta de que tenía canciones que no eran las que escuchaba por lo general en vivo, que no son tan festivas, que por ahí tienen un mensaje o bajan una línea. A las de los shows las utilizamos como una forma de resistencia. Es nuestra diversión, nuestra alegría, pero también podemos mechar conciencia social, contar momentos que nos marcan a todos, la vida cotidiana. Nos sentimos parte de la vida muchos argentinos.

—¿Tenes una canción favorita dentro de todo el repertorio de Kapanga?

—No sé por qué, pero En el camino es una de las que más me gustan. Siempre fue mi preferida.

¿Cuál es el público de Kapanga?

—¿De dónde creés que vienen los oyentes actuales de Kapanga, del rock o del cuarteto?

—MF: No, 90% seguro de que vienen del rock. Hicimos toda nuestra carrera en el circuito rockero. Me acuerdo de que cuando empezamos, las bandas acá en Buenos Aires, para ser bendecidas por el establishment rockero, tenían que tocar en Cemento. Nosotros hicimos tres shows en Cemento. Después, para ser una banda reconocida y comenzar a jugar en primera, se tocaba en el Estadio Obras e hicimos tres de esos. Después, para consagrarte, tenías que llenar un Luna Park... y también hicimos tres. A lo que voy es que en estos últimos años entendimos que el público de ahora es muy heterogéneo, no hay un patrón. Hay chicos que son fans de la cumbia, del folclore y del rock al mismo tiempo. Hoy cambió mucho todo. Antes estaba más segmentado, hace 30 años atrás era imposible que los públicos de géneros tan distintos se mezclaran, ni mucho menos entre bandas o cantantes, no veías como ahora colaboraciones tan diversas, hoy hay mucho respeto por la música, sea cual sea.

—Por los 30 años decidieron reversionar varias canciones y eligieron distintos cantantes para que se sumaran. ¿Cómo fue esa elección?

—MF: Fue natural. La verdad que en la búsqueda de volver a traer nuestras canciones queríamos que fuese con amigos. Buscábamos grabar con colegas con los que nunca hubiéramos hecho algo antes, porque nosotros esto de las colaboraciones lo venimos haciendo desde el segundo disco. Entonces el desafío fue buscar experiencias nuevas, por ejemplo con Damas Gratis, en el que está siendo nuestro acercamiento por primera vez a la cumbia como tal. Es como patear el tablero y ofrecer algo completamente distinto. También convocamos a Los Caligaris, a Bandalos Chinos (que en una entrevista habían dicho que les gustaría colaborar con nosotros), con Milo J (el más joven, que una vez me contó junto a su mamá que nos escuchaban desde que él estaba en la panza). También haremos temas con Los Cafres, con La Vela Puerca y con La Mona Jiménez. Obvio que con él ya cierro el círculo de cómo empezó todo. Estamos esperando el momento justo para largar eso.

—¿Qué consejo les darías a las bandas que recién están arrancando?

—MF: Sólo les desearía éxitos y les diría que los veo dentro de 30 años festejando su aniversario también; bienvenidas sean las nuevas generaciones, más allá de si te gusta o no lo que hacen. Hoy, que está pegando otro estilo de música, bienvenido todo lo que se haga bien, porque acá el que termina decidiendo es el público. Hay que respetar todos los géneros. Así como nosotros y nuestros colegas de chicos pedimos ser respetados, creo que debemos continuar con ese legado e incluir a todo lo que aparezca. ¿Por qué no? Hay chicos como Milo J que ojalá dentro de 30 años sean nuestros nuevos clásicos.

—Después de todo esto, ¿qué creés que sigue? ¿Te imaginás pegando un volantazo y comenzar a hacer música con tu hijo?

—MF: Sí, la verdad que ya hago cosas con mi hijo, en un proyecto paralelo que es el dúo Par Depé, donde por ahora nos divertimos. No es nada serio, es sólo cuando tengo tiempo, cuando no estoy con Kapanga. En algún momento me gustaría hacer algo más serio y, más allá de que esto sea "padre e hijo frente a frente tocando canciones que nos gustan", estaría bueno tomárselo más en serio y hacer otros géneros. Como cantar con él algo distinto, quizás en otros idiomas, cosas que con Kapanga no haría nunca. Se vienen un montón de cosas.

Entradas entradas a la venta en www.entradaweb.com.ar

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Las entradas

Para quienes todavía están indecisos, la oportunidad de disfrutar del show en Mendoza sigue abierta; las entradas se encuentran en su cuarta preventa a $50.000 a través de www.entradaweb.com.ar, a la espera de un gran reencuentro, con las canciones que acompañaron desde siempre y la energía de una banda que volverá a hacer sonar su rock en Mendoza.

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