Instalado con honores en el parlamento, el féretro de Adolfo Suárez, primer jefe de gobierno de la democracia, fue homenajeado por los españoles, encabezados por el rey, junto al que transformó el país tras el fin de la dictadura franquista.
Instalado con honores en el parlamento, el féretro de Adolfo Suárez, primer jefe de gobierno de la democracia, fue homenajeado por los españoles, encabezados por el rey, junto al que transformó el país tras el fin de la dictadura franquista.
Pese al frío y una larga espera de hasta cinco horas, miles de personas desfilaron durante todo el día por la capilla ardiente -repleta de coronas de flores, instalada en el Congreso de los Diputados-, conocida como Salón de los Pasos Perdidos.