El color es sinónimo de vida, de alegría. Y hoy más que nunca, si tenemos la posibilidad, es una buena idea renovar los ambientes de nuestro hogar con un toque de color.
El color es sinónimo de vida, de alegría. Y hoy más que nunca, si tenemos la posibilidad, es una buena idea renovar los ambientes de nuestro hogar con un toque de color.

No se puede decidir un color sin tener en cuenta el espacio, ya que puede modificar y mejorar cualquier ambiente. Entre los aspectos que debemos valorar antes de elegir un color figuran:


- Elegí calidad: la pintura 100% acrílica es la ideal, durará mucho tiempo y podrá lavarla.
- Comprá de forma inteligente: comprá toda la pintura de una vez. Para calcular la cantidad, se dividen los metros cuadrados de pared por el rendimiento de la pintura (se indica en el envase), y se multiplica esta cifra por el número de manos a aplicar (se recomiendan dos como mínimo).
- Seguí un orden lógico: primero se pintan el techo, las molduras, las paredes y la carpintería.

- Trabajá con rapidez: en lo posible no interrumpas el trabajo y no apliques la segunda capa de pintura hasta que se seque bien la primera mano. Extendé la pintura de arriba hacia abajo. Siempre es conveniente quedarse con por lo menos un tarro de pintura sobrante para futuros retoques.
Al escoger el color de las paredes podés pintar la carpintería igual, o bien de un color diferente para destacarla como elemento decorativo. Con respecto a elementos ornamentales como arcos, vigas o columnas, podés realzarlos si los pintás de colores más claros que las paredes. También se pueden ocultar tuberías u otros elementos pintándolos del mismo color que la superficie donde estén ubicados.
